El honor de la dimisión


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Es curioso que la admiración que despierta en los sectores independentistas la solución del Reino Unido sobre el referéndum de Escocia, no se traduzca también en admiración e  imitación en los comportamientos personales de los políticos de aquellos lares. Quieren copiar lo que históricamente no es comparable, Escocia era un Reino que se unió al Reino de Inglaterra constituyendo el Reino de la Gran Bretaña, y en cambio no toman ejemplo de la actitud muy británica del Lord Michael Bates que, al no haber llegado a tiempo, se retraso dos minutos,  al Parlamento para poder responder a una diputada de la oposición, presentó inmediatamente su dimisión que muy prudentemente no le ha sido aceptada. Me encanta la actitud del Lord, cinco años en el cargo y no había fallado en nada, que por lo que el mismo llama una “descortesía”, considera necesario poner su cargo, Secretario de Desarrollo Internacional del Reino Unido, a disposición de la Premier Theresa May. Me parece también muy destacable el sentido común de la  primera ministra al no aceptarla, un personaje que actúa así es un lujo de colaborador como para relevarle.

No entiendo nada. ¿Cómo es posible que allí, por una ‘descortesía’, el honor lleva a un cargo importante a dimitir, y aquí, por saltarse la Ley y propiciar un ‘golpe de estado’, uno se fuga y se enroca? ¿Alguien me lo explica?


Un pensamiento en “El honor de la dimisión

  1. Me viene a la memoria ahora otra llegada tardía en España, en este caso, a un Parlamento Regional, el de Vascongadas.
    Se trata de la de Jaime Mayor Oreja, cuando era dirigente del PP de Vascongadas. Llegó el Sr. Mayor Oreja a la Casa de Juntas de Guernica, sede del Parlamento Vasco, después de haber dado comienzo a la votación más importante de cualquier Parlamento, la de los Presupuestos Generales del ámbito regional.
    De todos es sabido que, comenzada una votación, queda vetado el acceso al recinto donde se lleva a cabo la votación, hasta que por el presidente se hace público su resultado. Y era consciente de que la votación era decisiva, pues con su voto se podría haber rechazado los presupuestos, ya que el Gobierno Regional estaba en minoría, si no recuerdo mal.
    Pues bien, hasta donde yo sé, el Sr. Mayor Oreja no presentó su dimsión, ni desde el PP se le exigió.
    Es la diferencia entre dos países donde en uno la política es un asunto de Estado, y otro, donde la política es un modus vivendi para la clase política, que sólo debe responder ante su jefe de filas.

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