Jorge San Miguel: ‘Cuando la derecha o el centro derecha ha intentado hacer “guerra cultural” le ha salido el tiro por la culata’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Jorge San Miguel (@JorgeSMiguel), politólogo y asesor de comunicación de Ciudadanos

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JMF: ¿Cómo ves el resultado de las elecciones?

Jorge San Miguel: Yo creo que dejan varios escenarios interesantes. Por un lado, en la competición en el centro derecha no se ha confirmado ese “sorpasso” de Ciudadanos al PP que apuntaban las generales, pero la realidad es también que el partido sigue creciendo y que va a ser decisivo en casi todos los lugares más importantes. Una cosa que llevo viendo desde que estoy en el partido, hace casi cuatro años, es que al día siguiente de las elecciones todos dan a Ciudadanos por amortizado, pero el partido ha demostrado saber moverse bien en las negociaciones y pactos postelectorales, y se las ha arreglado siempre para mantener el protagonismo, así que hay bastante tranquilidad. Desde el punto de vista del PP, los resultados de Madrid enmascaran hasta cierto punto la enorme caída en votos desde 2015 y la pérdida general de peso. Es razonable pensar que ha recuperado voto de Vox y que esto le ha permitido aguantar el arreón a Cs. El PSOE ha tenido unos buenos resultados dado el contexto actual, pero algo engañosos también. Ni el PP ni el PSOE están en volúmenes de voto remotamente parecidos a los de los tiempos del auténtico bipartidismo. Creo también que se está enterrando prematuramente a Podemos, porque aunque el liderazgo de Iglesias esté totalmente amortizado, hay una realidad sociológica a la izquierda del PSOE, generacional en buena medida, que no va a desaparecer y que puede volver a manifestarse con fuerza si viene una desaceleración económica o se hacen muy evidentes las contradicciones internas de la coalición interna sobre la que se ha erigido el sanchismo. Quizás Errejón puede capitalizar ese fenómeno en algún momento, aunque también es cierto que no se adivina un banquillo muy esperanzador en esa izquierda.

JMF: ¿No das por resucitado el bipartidismo?

Jorge San Miguel: No, en absoluto. Teniendo en cuenta incluso un sistema electoral que lo favorece, los cuatro partidos parecen totalmente asentados y responden a realidades sociológicas muy identificables. El mayor triunfo del PSOE en más de una década se traduce en 123 diputados y la necesidad de sumar a dos o tres fuerzas para una investidura. Y algo parecido sucede a nivel autonómico. Esa es la realidad.

JMF: El PSOE gana con un resultado deplorable, ¿a qué lo achacas?

Jorge San Miguel: A que los electorados tradicionales de PSOE, y ahora también PP, que eran muy amplios en términos ideológicos, generacionales, sociológicos, se han dividido. En la coalición electoral de Sánchez hay gente que va desde Nadia Calviño hasta Podemos, y eso es estirar mucho la cuerda en estos tiempos. Por tanto, 120-130 diputados es razonable pensar que es un techo bastante complicado de pasar. Para el PP igual: es difícil compatibilizar a liberales o incluso socialdemócratas con gente de Vox. Antes era más difícil coordinar escisiones o nuevos partidos, ahora es más fácil y se nota.

JMF: ¿Por qué hablas del PSOE de Sánchez como coalición electoral?

Jorge San Miguel: Me refiero a una coalición electoral en los términos en que lo decimos en ciencia política: no una coalición formal de partidos, sino una “coalición” de grupos demográficos y sociológicos que apoyan a un determinado partido. Por ejemplo, el PSOE históricamente tenía una coalición de clases medias urbanas y trabajadores urbanos y rurales. En los últimos tiempos perdió gran parte de las clases medias urbanas, y mucha gente joven, y Sánchez ha conseguido revertir un tanto esta pérdida.

JMF: ¿Qué tiene Sánchez?  Yo no le veo más que defectos: vacío, mentiroso, egoísta…

Jorge San Miguel: Tiene una ambición desmedida y pocos anclajes, o ninguno. Es capaz de representar muchos papeles sin mirar atrás. Entre sus “méritos” evidentes hay que anotar el haber convertido a un partido histórico como el PSOE en una plataforma electoral a su servicio. Supo leer los tiempos y se subió al carro de una democracia plebiscitaria, de una apelación a las bases que estaba en el ambiente pero que es dudoso que él se la crea íntimamente. De hecho, me parece muy dudoso que crea que en nada, y eso es una ventaja para él. Es un mundo posmoderno donde se predica el ser de izquierdas de una manera sentimental, bastante cursi, se rodea todo de un moralismo muy empachoso, pero luego todo es una persecución bastante descarnada del poder y el interés. Una especie de zapaterismo con esteroides.

JMF: ¿Con más opciones políticas no será más fácil que los partidos se definan mejor ideológicamente?

Jorge San Miguel: Con más partidos deberíamos tener un parlamento que se “parezca” más al país, y creo que es así en buena medida. Lo que pasa es que ese retrato del país no coincide necesariamente con viejas posiciones ideológicas, sino con identidades nuevas de grupos sociales que difieren en situación laboral, renta, en lugar de residencia, etc, y que pueden coincidir o no con una escala rígida izquierda-derecha. Por ejemplo, parece obvio que Vox está a la derecha del PP, pero si vas a los datos, hay más gente en contra del aborto en el PP que en Vox, y eso seguramente responde a la edad media de los votantes de cada uno de los dos partidos.

JMF: ¿Qué es VOX?

Jorge San Miguel: Pues un fenómeno con varias caras. Cuando nace es una escisión conservadora del PP, gente descontenta por el desarme ideológico del partido y el tratamiento del tema territorial. Luego creo que ha intentado subirse al tren de los populismos de derechas, pero tampoco tienen ni los cuadros ni los mimbres para ser Salvini, ni en España vende un discurso netamente antieuropeo. Creo que se quedan en un partido muy conservador con toques de populismo y algunos, o muchos, cuadros de procedencia dudosa. Aspiracionalmente, creo que ellos se ven como algo parecido a Orbán o la derecha polaca.

JMF: ¿Derecha? ¿Ultraderecha? ¿Extrema derecha?

Jorge San Miguel: Por ejemplo, en economía son un partido más bien reaganiano, nada que ver con los partidos de extrema derecha populista como Salvini o Le Pen, que tienen muchos elementos de proteccionismo, chovinismo de bienestar, etc. Quizás en algún momento hagan ese giro para intentar captar voto obrero, pero de momento no lo han hecho y les va a costar con los cuadros que tienen.

JMF: ¿Les conviene a PP Y Ciudadanos aceptar el estigma de la izquierda de llamarles extrema derecha para hacer vergonzosos los pactos?

Jorge San Miguel: La capacidad de prescripción, de “etiquetado”, de la izquierda es asombrosa. Por ejemplo, un partido que parecía que estaba en la UVI, como el PSOE, vuelve al poder y se le vuelven a pasar con armas y bagajes buena parte de las élites y clerecías que llevaban años haciendo mimos a Podemos. A veces parece que con 123 diputados estamos otra vez en los días de Felipe González en cuanto al dominio mediático y cultural socialista. Contra esto, el resto de partidos pueden hacer muy poco -Podemos creo que lo está descubriendo ahora también, para su desgracia. Obviamente, tanto PP como Ciudadanos tienen que intentar imponer sus marcos comunicativos y mentales, pero es complicado. Históricamente, los partidos de derecha y centro-derecha no han podido o no han sabido, o quizás en algunos momentos no han querido, manejar estas claves culturales y mediáticas y dotarse de un aparato de prescripción efectivo.

JMF: Pues ya va siendo hora ¿no?

Jorge San Miguel: Desde luego. Lo que pasa es que, cuando la derecha o el centro derecha ha intentado hacer “guerra cultural”, y al contrario de lo que ha pasado en lugares como EEUU y ahora muchos países europeos, le ha salido el tiro por la culata. Como le sucedió al PP entre 2004 y 2008. Y de ahí también la reacción rajoyista de “no meterse en política”. Cuando Casado ha intentado revertirlo, creo que nadie ha entendido qué quería hacer, ha sido un movimiento confuso.

JMF: Y así no va…, gracias Jorge, no te quito más tiempo. Habrá segunda parte si te dejas. Un abrazo.

Jorge San Miguel: Perfecto, un abrazo. gracias.


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