La Dama


44a4f93d4aac5fafbe64c13884145db8El hecho es que hoy, es ley de vida, ha fallecido a los 87 años de edad Margaret Thatcher. Líder del partido Conservador británico, fue Primera ministra del Reino Unido casi once años. Por su férrea oposición al comunismo los medios soviéticos la apodaron “Dama de Hierro” y con este sobrenombre se quedó.

Pienso que Thatcher fue de los grandes personajes que ha dado Europa. Sin caer en la pajiniana estupidez de los planetas, me atrevo a decir que la coincidencia en el tiempo de ella en el Reino Unido, Reagan en USA, Gorvachov en la URSS y Juan Pablo II en el Vaticano marca un nivel de liderazgos políticos difícilmente repetibles, que cambió la historia de la Humanidad.

Muchas cosas se escribirán de su etapa como premier británica, se destacará seguramente su lucha contra los sindicatos, contra el IRA y especialmente contra todo lo socializante, yo simplemente destacaré su coraje en defender la libertad y el esfuerzo individual.

Para la Dama cualquier socialismo era estatalismo y consistía en recaudar más para dilapidar peor. Achacaba a la Unión Europea haber caído en invertir en burocracia y estructura y reproducir los males del Super-Estado pisando la iniciativa civil. Si Thatcher algo hizo es “achicar el Estado” y gobernar entendiendo que su tarea era “respaldar al trabajador, no al gandul”, gobernar para el emprendedor, no para el subvencionado. Definiría su legado liberal con su frase “si nuestra única oportunidad es la de ser iguales, no es una oportunidad”.

Curiosamente los gobernantes europeos, sean del signo que sean, con respecto a la dama son como grandes calamares: van para atrás. Su solución es subir impuestos -promocionando el que trabaja lo justo-, crear más estructuras administrativas -intervenir para que no queden rezagados prohibiendo la velocidad, capar las iniciativas innovadoras a base de regulación y de leyes -no fuera caso que por el camino quedara algún flanco desprotegido-. Hoy Rajoy, y supongo que hasta Merkel, habrán lamentado tamaña pérdida; yo, lo que lamento, es que de ella no se les haya pegado nada.


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