La libertad crea empleo

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El verso suelto con tintes liberales que supone el PP de Madrid implantó hace veinte meses la Ley de Dinamización Comercial de la Comunidad de Madrid que, lejos de subvencionar a los comercios que no venden o castigar a los que más trabajan -tentación habitual de los gobernantes europeos y no digamos hispanos-, optó por liberalizar completamente los horarios comerciales y sustituyó las tradicionales licencias urbanísticas de inicio de actividad comercial por una mera ‘declaración responsable’, agilizando por tanto la creación de empresas comerciales y huyendo de la ristra de permisos y comprobaciones que las administraciones suelen establecer para favorecer el empleo, -público, claro- de funcionarios, inspectores y demases.

El efecto de esta original Ley madrileña ha sido, lejos de cerrar comercios a mansalva y perjudicar el empleo en el comercio, la creación en Madrid de 5.018 empresas comerciales (el 20% de las creadas en toda España) y 12.967 nuevos puestos de trabajo en el sector frente a los más de 12.000 puestos destruidos en el resto del Estado. Todo un éxito de la aplicación de esta tentación liberal que, si bien configuró el programa del PP de Rajoy, pasó a ser excepción a la hora de jugar a gobierno.

No entiendo nada. ¿Por qué sigue el Estado tan preocupado por nuestro descanso intentando organizar nuestros horarios? ¿Por qué se empeñan en hacer coincidir los horarios de trabajo de los compradores con los horarios de venta del vendedor? ¿Acaso pretenden fomentar nuestras pellas? Si liberalizar horarios y permisos crea empleo, ¿tan repugnante es dejar que los que trabajamos nos organicemos?  ¿Tienen miedo a que quede patente que sobra estado y falta libertad? ¿Alguien me lo explica?

Volar bajo

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Barcelona Shopping Line (BSL), es la oficina dependiente de Turismo de Barcelona cuyo objetivo es potenciar internacionalmente un eje comercial en la ciudad Condal con vistas a posicionarla en el circuito de shopping internacional. No olvidemos que Barcelona recibe continuamente cruceros y que algunos eventos, como el reciente Mobile World Congress (MWC), han atraído a Barcelona unos 85.000 visitantes que sufrieron los horarios comerciales de una comunidad y una ciudad que ha hecho gala de la restricción de horarios comerciales como defensa del comercio tradicional.

Entre la propuestas de BSL está la de pedir al ayuntamiento de la Ciudad Condal que permita abrir a sus comercios todos los festivos y domingos de 10 de la mañana a 10 de la noche. El Alcalde de momento no está por la labor, veremos.

No entiendo nada. Parece evidente que los miles de visitantes que tiene ahora Barcelona pueden ser buenos clientes de muchas de las tiendas de la ciudad. ¿Hasta que punto los poderes públicos deben entrometerse en la decisión de un comerciante de invertir en abrir su negocio en un festivo? ¿No será que la regulación proteccionista impide el desarrollo de una fuente de riqueza como es el comercio obligándole a volar bajo y incentivando así a los inmovilistas del sector? ¿Qué ventajas tiene favorecer al que se conforma con ir tirando? ¿Alguien me lo explica?