Brotes verdes en alfombra roja (artículo publicado en la contra de La Gaceta el 24 de noviembre de 2009)

La tesis oficial pronostica que los brotes verdes de nuestra economía vendrán del exterior. Al Gobierno le basta con trampear la situación, no estropear mucho y sobre todo machacar a la oposición, que siempre incordia. Que se callen, y si no se callan, toma abortazo y gürtelazo. Ya llegará el día en que la locomotora europea empezará a tirar y, más tarde que temprano —pero siempre antes de las próximas elecciones— el brote verde se hará realidad y a ganar para otros cuatro años. El diseño no era perfecto, pero sí plausible, cómodo y tranquilo. El único peligro pudieran ser los sindicatos, pero están en coalición con el Gobierno por la pasta que compra la paz social.


 Zapatero, arropado por su partido y ministros, con banda de música, pantallas de televisión y entradas estelares proclamó solemnemente el ansiado advenimiento, el brote verde que llega en alfombra roja: la nueva ley de la economía sostenible, la que cambiará la dirección del tren, pasando el último vagón a ser el primero y tirará del convoy. España será por fin la verde y social locomotora de Europa. La puesta en escena digital, perfecta; el contenido virtual, o sea, vacío.
 El día antes y también en Madrid el campo estaba de moda. No sólo porque es en él donde se producen los brotes verdes reales, sino porque cerca de 500.000 manifestantes recorrieron sus calles y, lo más novedoso, sin guerra de cifras. La Delegación de Gobierno y la Comunidad de Madrid, entidades que tradicionalmente cuentan muy distinto, esta vez coincidieron en que declinaron dar cifras. Vamos mejorando, si no discutimos la cifra podemos hablar del contenido. Me llamo la atención una pancarta: “SOS. El campo se muere. Políticos en vuestras manos estamos”. Tierra trágame.
 En la manifestación había agricultores y, cómo no, ganaderos, y éstos también están de moda, probablemente muy a su pesar. Están de moda en Cádiz, donde este fin de semana no se han manifestado, pero sí se han hecho presentes por la calle, siete toros; aquí tampoco hay discusión en el número. Siete morlacos que se escaparon del ensayo de un rodaje de la película de Tom Cruise y Cameron Díaz. Resultado dos heridos leves y la producción suspendida.
 En Cataluña, donde últimamente casi todo va al revés, son los políticos los que persiguen a los toros y las hispánicas reses se convierten en protagonistas, no de una película, sino de una Iniciativa Legislativa Parlamentaria para que simplemente desaparezcan, pasen a la historia. Quieren lisa y llanamente prohibir las corridas de toros. Qué alegría me da saber que tanto el PSC (el PSOE catalán) como CiU (Convergència y Unió), han optado por dar libertad de voto a sus diputados y dejar que cada uno “vote en conciencia” por existir “división sobre el tema entre los propios diputados”. Sensato gran argumento que curiosamente el PSC no es capaz de adoptar en el debate de la ley del aborto. Viva la coherencia.

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