Conversación tranquila de @jmfrancas con Pedro Corral,@corralcpedro. Periodista, escritor, diputado del PP en la Asamblea de Madrid.
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JMF: Diputado en la Asamblea de Madrid, te lo pasaras bien, cuando veo los plenos pienso en el teatro jaja.
PC: A veces es muy apasionante, y otras es muy desalentador. Como en el teatro, en la política puedes pasar de la risa al llanto.
JMF: Ayuso repartiendo y otros encajando…
PC: Suele ser así. Es lo que sucede cuando confrontas la autenticidad con la impostura.
JMF: Siendo experto en la Guerra Civil, en la Asamblea no llega la sangre al rio…
PC: No, afortunadamente, y no creo que llegue nunca, más allá de algunos gestos y expresiones que suelen desentonar. Hay nivel, todavía.
JMF: Cómicos en Guerra… ¿Y eso?
PC: Era un aspecto de la Guerra Civil que me quedaba por desentrañar. Las historias del mundo del espectáculo bajo la contienda.
JMF: Federico García Lorca y Pedro Muñoz Seca, ¿qué mal habían hecho?
PC: Ninguno. Sus verdugos eligieron por ellos con qué bando debían ser identificados, matándolos…
JMF: Ellos eran muy conocidos, primeras figuras, pero muchos mas y bien anónimos purgaron por lo mismo ¿no?
PC: Ciertamente. Me sorprendió descubrir que el patio de Reyes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se habilitó como checa, donde estuvieron presos los Álvarez Quintero o el maestro Guerrero.
JMF: Esos tampoco eran anónimos…
PC: Pero no quería dejarlos en el tintero. Inclusos coristas, actrices o empresarios teatrales sufrieron la represión en la retaguardia frentepopulista… No he encontrado casos parecidos en la franquista durante la guerra.
JMF: La brutalidad sobre lo que llamas ‘cómicos’, ¿se sitúa solo en un bando?
PC: Lo que se advierte es que durante la guerra y la revolución el mundo del teatro estuvo bajo sospecha en la España frentepopulista porque era considerado burgués y reaccionario. Después de la guerra, el mundo del espectáculo que había actuado en la zona republicana fue revisado con lupa bajo la maquinaria represiva franquista: desde tramoyistas a figurinistas, actores o peluqueros… Está todo ello reflejado en mi libro.
JMF: ¿Que has pretendido con ‘Cómicos en Guerra’?
PC: Reflejar el brutal impacto de la guerra en el mundo de la escena y el cine. Es un espejo del efecto en la sociedad española: hubo compromiso, por parte de los menos, e indiferencia y lucha por la supervivencia por parte de los más.
JMF: ¿Por qué tu afición por la Guerra Civil en sus diversas vertientes? No toca olvidar…
PC: Lo que toca siempre es conocer. La Guerra Civil sigue lastrada por las visiones propagandísticas que uno y otro bando buscaron imponer. Son visiones en blanco o negro, que excluyen los matices. Nosotros, los buenos, y ellos, los malos. Con ello se reduce la extrema complejidad del conflicto.
JMF: Se atribuye al español George Santayana, la frase de «Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.”. ¿Te mueve algo de eso?
PC: Sin duda. Pero también la voluntad de rendir homenaje a la generaciones que vivieron y sufrieron la Guerra Civil y decidieron que los que no la habíamos vivido no sufriéramos sus consecuencias.
JMF: Hay quien dice que un tal ‘Sánchez’ sueña con la Tercera República y quiere ser el nuevo Largo Caballero. ¿Hueles eso?
PC: Bueno, el mismo ha reconocido que quiere ser como Largo Caballero… Convendría que explicara eso con más detalle. Largo Caballero fue un continuo excitador de la confrontación civil como arma política.
JMF: Tengo amigos, no tontos, que opinan que para ser político, candidato a cualquier elección, se debería pasar antes un examen psiquiátrico. ¿No sería mejor un examen de historia?
PC: Bien dicho. Lo más triste de estos burócratas de la memoria histórica es que aparentan no saber nada. Su visión de la Guerra Civil se limita a cuatro brochazos gruesos.
JMF: En Baleares acaban de revocar su ‘Ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos ’. Memoria histórica, memoria democrática… ¿Por qué Leyes? La historia es historia ¿no?
PC: No se qué invento es este de legislar sobre el pasado, de imponer un relato monolítico, incuestionable… Bueno, sí lo sé, es un invento totalitario. La exposición de motivos de la ley de Sánchez reconoce que ya hubo un intento anterior de imponer una “memoria colectiva” en España, y dice que fue el del franquismo, con un par. Reconoce que va a intentar hacer lo mismo que en la dictadura…
JMF: O sea, como uno lo hizo mal yo lo haré peor…
PC: Tal cual. No entiendo por qué una democracia tiene que hacer distingos entre víctimas de primera y de segunda.
JMF: De tu dedicación al estudio de la Guerra Civil. ¿Qué lección sacas?
PC: Yo salgo de los archivos de la Guerra Civil profundamente conmocionado. Aquellos legajos conservan conductas y actitudes terribles, pero también otras nobles, generosas. Y lo que documentan es un inmenso abismo de dolor y de sufrimiento. Es tremendamente injusto intentar hacer un destilado de todo ese caudal de dolor y sufrimiento en todas las familias españolas para convertirlo en una burda arma política.
JMF: Si uno quiere acercarse a la Guerra Civil, de tus libros, ya son varios, ¿Qué orden le recomendarías?
PC: Empezaría por “Desertores”, que me cambio totalmente la visión de la Guerra Civil. “Si me quieres escribir”, que es anterior, se explica mejor después de “Desertores”. “Vecinos de sangre” es la contienda vivida en las comunidades de vecinos en Madrid, una guerra doméstica, donde las trincheras podían estar abiertas en cada piso. Y “Detengan Paracuellos” es un homenaje a quienes en medio de la barbarie mantuvieron los principios humanitarios en ristre.
JMF: Gracias Pedro por tu tiempo, no te quito mas prefiero que sigas ya con otro libro, son de los mas necesarios… Un abrazo y hasta el siguiente…
PC: Muchas gracias a ti. Tus preguntas le mueven a uno a reflexionar siempre. Un abrazo y hasta pronto.







