Carlos Caballero Jurado: ‘España ha tratado muy mal a sus veteranos de guerra, también a los de la División Azul’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Carlos Caballero Jurado: Profesor de historia en un instituto en Alicante y escritor con diez libros sobre la División Azul.

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JMF: ¿Qué fue la División Azul?

CCJ: Una unidad de voluntarios anticomunistas. Una respuesta a lo que fueron las Brigadas Internacionales.

JMF: ¿Compromiso del Gobierno con Hitler?

CCJ: En absoluto. Hitler lo que hubiera deseado es que le dejaran pasar Camino de Gibraltar. En ningún momento pidieron los alemanes el envío de la División Azul.

JMF: ¿De quién fue la iniciativa?

CCJ: Totalmente española. Un deseo de responder a la intervención soviética en la Guerra Civil.

JMF: ¿Voluntarios?

CCJ: Absolutamente. No tenía sentido alguno enviar a gente forzada para que se rindieran o desertaran o se amotinarán.

JMF: ¿Oficiales también?

CCJ: Por supuesto. Esos se daban tortas para conseguí una plaza en la División.

JMF: Y eso, ¿por qué?

CCJ: Mira, un militar que no se presente voluntario para participar en una campaña militar es algo tan grotesco como un médico que no quiera curar a un enfermo. Y en 1941 todo el mundo pensaba que la Wehrmacht era técnicamente el mejor ejército del mundo.

JMF: Y ¿lo era?

CCJ: Había derrotado de manera aplastante y en muy pocos días a polacos, daneses, noruegos, holandeses, belgas, franceses, ingleses, yugoslavos y griegos.

JMF: ¿Dónde actuó?

CCJ: En el sector septentrional del Frente del Este. Ese frente oriental fue el decisivo en la II Guerra Mundial y su sector norte fue el escenario de durísimos combates.

JMF: ¿Por qué allí?

CCJ: Casi por casualidad. Se había pensado en emplearla en Ucrania pero en el momento en que se acercaba al frente hubo una crisis grave en el norte y acabó allí.

JMF: Y, ¿cuál fue su actuación?

CCJ: Brillante. El enemigo jamás logró perforar sus líneas y eso que sufrió ataques durísimos.

JMF: ¿En qué destacaron?

CCJ: Por su extraordinaria capacidad de sacrificio. Aguantaron pérdidas tremendas. Combatían con tanta determinación por sus férreas convicciones.

JMF: Y, ¿cómo acabó?

CCJ: La guerra la ganaron los comunistas, así que ellos se sintieron derrotados. Pero en su caso la verdad es que cuando se ordenó la repatriación, en octubre de 1943, ellos estaban desplegados en los arrabales de Leningrado.

JMF: ¿Volvieron antes de acabar la guerra?

CCJ: Si, la situación internacional era totalmente distinta a la de junio de 1941. En 1943 España estaba en el punto de mira de los anglo americanos y era absurdo mantener una División española en Rusia.

JMF: ¿Volvió muy diezmada?

CCJ: El contingente de la División Azul se renovaba con relevos así que en octubre de 1943 sus efectivos estaban muy completos.

JMF: Y, ¿cómo se tomo Hitler su repatriación?

CCJ: No demasiado mal. Él temía una invasión de España por los aliados y calculaba que la repatriación fortalecería la capacidad de defensa española. Ordenó que se creara una condecoración específica para los combatientes españoles.

JMF: ¿Qué fue de los combatientes de la División Azul en España?

CCJ: Fueron 45000 hombres en total así que hubo de todo, desde los que fueron ministros hasta limpiabotas. Eso sí, como sirvieron en ella tantísimos universitarios hubo muchos que destacaron en sus profesiones.

JMF: ¿No recibieron trato especial a la vuelta?

CCJ: No, no tuvieron el menor privilegio. La verdad es que por desgracia España ha tratado muy mal a sus veteranos de guerra, de todas las guerras.

JMF: Ahora se pretende reescribir la historia, ¿algún bulo con el que pretendan difamar a la División Azul?

CCJ: Muchos. Varios tan viejos como la misma División, como la afirmación totalmente absurda de que iban forzados.

JMF: ¿Cuál más?

CCJ: Por ejemplo ahora tratan de vincularla de alguna manera con el Holocausto. Nadie absolutamente la hace partícipe de esos crímenes, pero se ha lanzado la insidia de que vieron cosas indecentes y no las denunciaron. La verdad es que ya en 1942 cuando empezaron a regresar a España informaron a las autoridades de esos comportamientos alemanes discriminatorios y eso que jamás contemplaron asesinatos o tratos brutales, solo medidas de tipo discriminatorio. Que ellos jamás practicaron. Uno de los libros más recientes sobre la División Azul es el de un norteamericano judío que habla sobre el paso de la División por donde vivía su abuelo en Lituania. En las memorias de ese abuelo escribió que la única semana que vivieron felices en toda la guerra fue cuando pasaron por allí los españoles.

JMF: ¿Algún bulo más?

CCJ: Por ejemplo que muchos se alistaban para pasarse al Ejército Rojo. La cantidad de desertores es ínfima y los mismos soviéticos consideraban que eran individuos en absoluto fiables así que los metieron en los mismos campos que los prisioneros reales y no los liberaron hasta 1954.

JMF: ¿Seguirás escribiendo sobre el tema?

CCJ: Sigue habiendo cosas interesantes que contar. Este último libro mío tiene 850 páginas pero el lector debe saber que existen libros publicados de esa misma extensión sobre temas tan específicos como los capellanes de la División o los voluntarios de la unidad naturales de Murcia. Hay un tremendo interés por conocer todos los detalles de esta historia y a mí me gustaría hacer alguna aportación más.

JMF: ¿Algo importante que pienses nos henos dejado en el tintero?

CCJ: Subrayar que fueron hombres que combatieron contra el mayor enemigo de la humanidad, el marxismo-leninismo. Ellos lucharon cuando Stalin ya había matado de hambre a millones de campesinos por hambre y a cientos de miles en las purgas. Pero Stalin ganó la guerra y por desgracia vino Mao y mato por hambre a decenas de millones de chinos y Pol Pot mató a un 20 por ciento de sus compatriotas en Camboya. Eso fue lo que supuso el triunfo de Stalin.

JMF: Gracias Carlos, muchos sí saben lo que supuso el nazismo pero no calibran todavía lo que supuso el comunismo. Un abrazo.

CCJ: Si, como se dice ahora, han impuesto su relato…

JMF: Tu estás para desimponerlo…


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