Carlos Serra: ‘El plan ideológico es controlar la educación a través de la eliminación de la familia’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Carlos Serra, profesor de Filosofía en la enseñanza pública balear. Funcionario de carrera

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JMF: Carlos, ¿tienes hijos?

CS: Tengo 3 hijos. 2 niñas de 6 y 8 años y un varón de 4 años.

JMF: No son tuyos, ya sabes, son de la ministra.

CS: La ministra ha dicho una obviedad pero con intención dolosa. Obviamente las personas no son mercancía, por lo que no pueden ser propiedad de nadie. La frase capciosa de la ministra pretende dar a entender que los padres no tienen potestad sobre los hijos en materia formativa y de valores. En realidad se refiere a la tutela sobre los hijos, de la que el socialismo siempre ha pretendido desposeer a los padres como parte de su turbio plan ideológico para controlar la educación a través de la eliminación de la familia.

JMF: Los hijos son hijos de padres y cuando son menores de edad ellos, los padres, tienen el derecho a educarlos, ¿no?

CS: La Constitución Española reconoce la tutela de los padres sobre los hijos y, en consecuencia, la potestad de estos a la hora de decidir sobre los valores a través de los cuales quieren fundamentar la educación que desean para ellos. El socialismo, que ha vuelto al marxismo al que sólo renunció en los primeros años de la democracia para obtener financiación de Alemania, siempre ha pretendido relevar de este derecho a los padres para que sea el Estado benefactor el que decida por ellos.

JMF: Solo en países totalitarios, fascistas o comunistas, el Estado se cree propietario de la gente y de su educación, alimentación y hasta de su pensamiento… Me alucina que alguien en la Europa del siglo XXI tenga ideas tan reaccionarias…

CS: El socialismo es profundamente antiliberal, tesis en la que coincide sin fisuras con el nazismo, el fascismo, el comunismo y el nacionalismo. Todas estas ideologías comparten la noción del Estado como una entidad total a la que los individuos deben servir. De ahí su insistencia en lo que llaman “derechos sociales”, que no son más que un pretexto para diezmar derechos individuales. Parten de la base de que las personas no saben realmente qué es lo que les conviene, motivo por el que la administración debe gestionarles las principales decisiones, tanto en materia de finanzas como de educación, lo que engloba el área de las creencias y los valores personales.

JMF: ¿Qué es el ‘ Pin Parental’?

CS: El Pin Parental es la primera contestación a 30 años de educación progresista en España desde la LOGSE, aprobada en 1990 y renovada bajo nomenclaturas varias hasta llegar a la LOMCE, su última versión. El Pin Parental permite el ejercicio del artículo 27.3 de la Constitución Española que reconoce en los padres a los únicos actores con capacidad para decidir sobre la educación moral que desean transmitir a sus hijos. Se trata de un documento a través del cual los padres manifiestan su consentimiento o negativa a que sus hijos participen en determinadas actividades escolares cuando estas no están circunscritas al programa de estudios oficial, como por ejemplo charlas, talleres o actividades que no tienen relación directa con el currículo académico oficial. En definitiva, se trata de poder ejercer el derecho de los padres a poder decidir si sus hijos participan en actividades escolares cuando éstas puedan suponer menoscabo o cuestionamiento de sus convicciones morales.

JMF: La respuesta, el ataque más bien del gobierno, además de la fascistada de que los hijos no son de los padres, ha sido hablar de contenidos curriculares y evaluables. ¿Es otra mentira?

CS: Con el Pin Parental la directiva de cada centro escolar está obligada a acatar la decisión de los padres antes que las directrices ideológicas de la administración de turno, de la que dependen. Desde la LOGSE, la enseñanza ya no se entiende como tal, sino que ha sido soslayada por el vocablo “educación”. De hecho la LOGSE desmanteló lo que antes se llamaba “enseñanza media” y la sustituyó por la “educación secundaria”, hoy más secundaria que nunca. De nuevo, los conceptos son la clave para entender el programa de ingeniería social que hay detrás de la destructiva ideología progresista. Desmantelando los contenidos tradicionales y sustituyéndolos, cada vez más, por contenidos ideológicos (educación en valores, educación para la ciudadanía, etc.) se ha logrado convertir la enseñanza en educación para la servidumbre ante ideas abanderadas por la progresía, tales como el ecologismo de postín, el pacifismo panfletario o el feminismo sectario. Confundiendo contenidos con valores se logra aniquilar a los estudiantes, travestidos ahora en incansables activistas para la militancia política encubierta. De ahí que lo importante no es ya aprender sino recitar disciplinadamente las consignas correctas. El Pin Parental supone un vuelco a toda esta ingeniería social porque el alumnado (que generalmente sólo cuenta con una versión oficial de las cosas) podría distanciarse de la versión oficial e incluso llegar a percibirla como pura y simple propaganda, un riesgo que los ingenieros sociales progres no quieren correr. Con el Pin Parental la mayoría de padres del IES Santa Margalida no hubieran tenido que entregar involuntariamente a sus hijos de 1º de la ESO, de 11 años de edad, a una charla sobre libertad de expresión de un condenado por la Audiencia Nacional por delitos de enaltecimiento del terrorismo y vejación a las víctimas, entre otros. Estoy hablando del prófugo de la justicia Josep Miquel Arenas, más conocido como Valtonyc.

JMF: El Estado es el responsable de la enseñanza y la familia de la educación, eso es lo natural y lo propio de una sociedad libre. ¿Ha entrado la ideología en la enseñanza reglada?

CS: Ni un solo alumno de secundaria desconoce el asesinato de Lorca durante la Guerra Civil. Sin embargo, no han oído hablar del de Muñoz Seca o el de Maeztu, escritores católicos asesinados por sus creencias religiosas. A los golpes de Estado se les llama Revolución cuando quien los perpetra es la izquierda. A los genocidas de la izquierda, como Mao, Pol Pot o Trotsky se les llama “revolucionarios”. No existe una aproximación al tema de terrorismo en España que ilustre a nuestros hijos en la barbarie de ETA o del GAL. Muchos libros de texto son burda publicidad para imponer una visión de la sociedad a golpe de propaganda camuflada de Ciencia. La ideología de género, visión patológica que desprecia el rigor científico y que concibe a las personas como producto culturales independientes de su base biológica, no puede cuestionarse, por mucho que sus preceptos doctrinales sean una patraña anticientífica. Criticar las barbaridades del Frente Popular es sancionable administrativamente porque, desde la Ley de Memoria Histórica, cuestionar la superioridad moral del bando que perdió la guerra civil en España puede enmarcarse en el tipo delictivo de “apología del franquismo”, con multas y penas de cárcel. En Baleares el nacionalismo catalán ha reducido el histórico reino de Mallorca a una simple colonia de los conquistadores catalanes y ha inventado la Corona catalano-aragonesa con la que adoctrina a los niños desde que entran a las escuelas. Los planes de estudios españoles son una mezcolanza de progresismo anestesiante y de nacionalismo etnicista. Por eso de la educación, que corresponde a los padres, quieren ocuparse también los nacional-progresistas: es el correlato necesario para apuntalar definitivamente todo el proyecto de transfiguración de España en algo completamente distinto de lo que ha sido hasta ahora. La escuela como herramienta de conversión ideológica es la pieza clave.

JMF: Pero esto no lo resuelven ni cien pin parentales desgraciadamente. ¿Qué habría que hacer para modificar esto?

CS: En primer lugar, concebir un sistema en el que los programas escolares no los decidan las comunidades autónomas ni estén sometidos a sus presiones. Debe existir un plan de estudios común para que los contenidos no dependan de 17 administraciones diferentes. En segundo lugar, deben establecerse reválidas censales al final de cada etapa educativa para verificar que esos contenidos comunes se imparten y se aprenden. Es alarmante que en Cataluña y Baleares no se enseñe la misma historia de España que en Murcia o Madrid. Hasta los libros de texto de Matemáticas tienen 17 versiones diferentes, como denunciaba José Moyano, presidente de la asociación de editores de libros de texto en España. En tercer lugar, la inspección educativa debe dejar de ser un sórdido comisariado político. Es trágico que cientos de familias denuncien prácticas abusivas en los centros y no haya consecuencias para quienes las perpetran. Los pocos inspectores que se atreven a reconocer que el adoctrinamiento es una práctica habitual son sancionados por la administración, como le sucedió al inspector Jordi Cantallops. Por último, hay que hacer que se cumplan las leyes ya existentes. El Pin Parental no sería necesario si no se pisotearan sistemáticamente la Constitución y las sentencias de los altos tribunales en materia educativa.

JMF: Gracias Carlos, la enseñanza será caballo de batalla en esta legislatura y tendremos que volver a hablar sobre ello.

CS: Muchas gracias. Un placer.


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