Juan Antonio Perteguer: ‘La Ley Celaá ahonda en los defectos del sistema educativo’

Conversación tranquila de @jmfrancas Juan Antonio Perteguer, Ingeniero de Caminos, DEA (Diploma de Estudios Avanzados) en Filosofía, Doctorando en Inteligencia Artificial, Director de los Colegios Edith Stein y Chesterton, enamorado de la educación.

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JMF: ¿Qué tienen de especial los colegios que diriges?

JAP: Queremos ser los mejores colegios para ayudar a las familias en la educación de sus hijos. El mejor colegio para TODOS los alumnos, ayudando a cada uno a descubrir sus talentos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás.

JMF: ¿Son privados o concertados?

JAP: Son concertados para poder llegar a las familias con independencia de su capacidad económica.

JMF: ¿A qué ‘ideario’ responden?

JAP: Son colegios de ideario católico no adscritos a ningún grupo o movimiento religioso.

JMF: Los padres, ¿por qué os escogen?

JAP: Por tres motivos principalmente: porque conocen a algún alumno del centro y les encantaría que su hijo se forme así, por el buen nivel académico de cada alumno acomodado a sus talentos y circunstancias, y finalmente por el ideario (los menos).

JMF: El sistema de conciertos, ¿piensas que funciona?

JAP: A nivel teórico pienso que el sistema de cheque escolar sería mucho mejor pues devuelve la libertad de elección a las familias. Como mal menor el sistema de conciertos funciona de forma razonable, aunque es muy burocrático y el estado solo financia por niño la mitad que en la misma plaza de centros de gestión estatal, lo que es injusto para las familias que pagan sus impuestos.

JMF: Con el concierto, ¿hay realmente ‘libertad de educación’?

JAP: Pues está muy limitada. No hay libertad de creación de centros con concierto, las unidades (aulas) te las puede cambiar de forma casi arbitraria la administración de turno, lo que deviene en que las familias no puedan elegir con libertad. Hay un intervencionismo en la contratación y despido del profesorado, en los planes educativos, en los horarios, en los libros de texto, en cada acta… Podríamos decir que hay cierta libertad, pero libertad condicionada.

JMF: ¿Has seguido el proyecto de Ley Celaá?

JAP: Lo conozco bastante bien pues soy miembro de la Junta Directiva de CECE-Madrid, patronal de la educación.

JMF: Y, ¿qué piensas de ella?

JAP: Lo primero es que es una ley que no busca el acuerdo con los principales partidos políticos, se va a perder una vez más la oportunidad de hacer una ley educativa para todos con vocación de dar estabilidad al sistema educativo. Por otra parte la propuesta Celaá es más de lo mismo, no olvidemos que todas las leyes educativas que henos tenido en España desde el año 1985 han sido diseñadas por el PSOE sin acuerdo con el principal partido de la oposición. La actual LOMCE no es sino una modificación de algunos artículos de la LOE socialista. Una lástima pues no afronta los retos y carencias del sistema educativo ni aprende de los errores actuales.

JMF: ¿Mejorará el sistema educativo?

JAP: Si no hacemos algo diferente no podemos esperar resultados diferentes. La propuesta Celaá sigue anclada en ideología de la LODE y por lo tanto los resultados probables serán igual de malos. Una lástima pues por la educación pasamos todos.

JMF: Tengo la sensación de que además da una vuelta de tuerca para estrangular la enseñanza concertada, ¿no?

JAP: La enseñanza concertada se pretende reducir a base de dificultar la creación de centros concertados, reducir sus alumnos y dar una financiación económica claramente insuficiente. Esto ya ocurre ahora pero con la ley Celaá se agravará.

JMF: ¿Por qué? ¿No sabe que supone un gran ahorro para el estado?

JAP: El problema es la ideología que está detrás de las leyes educativas. A pesar de que el Estado invierte en un alumno de la concertada la mitad que en la de gestión estatal, la ideología se impone. El poder quiere formar a su manera a los futuros ciudadanos y los espacios de libertad de la escuela concertada no le gustan a determinados políticos.

JMF: Es decir es lisa y llanamente sectarismo…

JAP: Se podría decir así, pero es más grave, es un intento desde el poder de “ideologizar” a los alumnos en un pensamiento único. Por eso al animadversión a los espacios de libertad que puede suponer la escuela no estatal.

JMF: Y el artículo 27 de la Constitución y los distintos pronunciamientos del Constitucional, ¿no valen para nada?

JAP: Esa es nuestra defensa, pero también saben que aunque no puedan acabar con la educación concertada pueden debilitarla y hacerle daño.

JMF: ¿Os defenderéis?

JAP: Sin duda, la educación concertada es un espacio de libertad elegida por cientos de miles de familias, y juntos (familias, sindicatos, centros) lucharemos por defender la libertad de educación recogida en el artº 27 de la Constitución.

JMF: ¿Eres optimista?

JAP: Soy católico y por lo tanto tengo esperanza, una virtud por cierto muy en desuso hoy en día.

JMF: ¿Esperanza en la otra vida o en esta?

JAP: En las dos. Estoy convencido que buscando la verdad, el bien, la belleza, la justicia social se puede construir un mundo mejor.

JMF: Lo digo porque ciertas autoridades católicas ceden con facilidad lo de esta vida supongo que con la esperanza de la otra…

JAP: A veces los católicos no estamos a la altura de lo que necesitan los tiempos convulsos, imagino que porque a veces damos más valor a no tener problemas en esta vida y olvidamos la vida verdadera. Es urgente iluminar la realidad actual desde la Fe y devolver la esperanza a un mundo triste y fatalista.

JMF: Y defender lo que creemos que es lo mejor: la verdad que nos hace libres.

JAP: Así es. Los católicos no queremos imponer nada, queremos ayudar a descubrir la verdad, elegir el bien, en un ambiente de belleza y con justicia social. Mejor todavía, queremos dejarnos poseer por la Verdad, que es Jesucristo, para vivir la civilización del Amor.

JMF: ¿Qué falla en España para que nuestros alumnos tengan un nivel tan bajo?

JAP: Un sistema educativo ideologizado, un profesorado que es vocacional y se entrega pero que es “víctima de la LOGSE”, familias sin tiempo para sus hijos o rotas, falta de buenos referentes sociales, falta de propuestas educativas basadas en evidencias, falta de liderazgo…

JMF: Y, ¿nada de eso resolverá la nueva ley?

JAP: Tal y como está planteada la Ley Celaá no responde a la necesidad educativa de España ni abre caminos de solución, más bien al contrario, ahonda en los defectos del sistema educativo. Y esto perjudica a todos, a la escuela de gestión estatal, a la escuela de iniciativa social concertada y a la educación privada.

JMF: Y, ¿por qué piensas que se empecina en esto?

JAP: Creo que es un problema ideológico. Algunos pensamos que desde la verdad y en la búsqueda del bien se pueden crear espacios de libertad para el desarrollo de cada persona. Otros piensan que unos pocos “iluminados” son los que deben organizar y dirigir a la sociedad en un pensamiento único y en este modelo la libertad individual es un obstáculo para que el “poder” configure una “nueva normalidad”.

JMF: El Totalitarismo de siempre…

JAP: Nihil novum sub sole.

JMF: Nihil jaja, me has hablado de esperanza, ¿qué vais a hacer para contrarrestar este nuevo ataque?

JAP: Las patronales, sindicatos y familias se han unido en la plataforma (http://concertados.edu.es/), también hay otras plataformas civiles buscando iluminar a la sociedad, que parece adormecida. Iluminar la realidad con la verdad, es el mejor camino, la Verdad nos hará libres.

JMF: Y seguramente un recurso al Constitucional no iría nada mal… ¿Cómo se podría mejorar la calidad en la enseñanza española?

JAP: Con leyes que dejen autonomía real a los centros educativos. Liderazgo eficaz de los directores de los centros, trasparencia y rendición de resultados. Formación y selección de docentes tipo MIR. Libertad de creación de centros concertados, libertad de elección por las familias y misma financiación por alumno con independencia de la red.

JMF: ¿Deberíamos copiar a algún país?

JAP: La crisis es mundial. A nivel de resultados se puede aprender de lo que hizo Portugal y Polonia en los últimos años.

JMF: Gracias Juan Antonio, no te quito más tiempo, nos jugamos todo con la educación y la nueva ley es una apuesta segura hacia el desastre. Un abrazo.

JAP: Así es, pero las puertas del infierno no prevalecerán.

Me dice Eurico Campano, asesor político y de comunicación, CEO de Campany Marketing

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Si hay algo que ha resultado especialmente doloroso para mí tras la brutal experiencia de esta pandemia, cuyos peores momentos parecen -solo parecen- haber quedado atrás, ha sido el hecho de comprobar que no hemos salido de ella convertidos en mejores personas, ni en mejores ciudadanos… ni mejores en casi nada

En esto, como en otros órdenes de la vida, hay escuelas. Yo pertenezco, sin albergar la más mínima duda, a la que sostiene y demuestra empíricamente que las mayores desgracias no extraen, necesariamente, la mejor versión de nosotros mismos. Nunca lo hacen.

Ejercí el periodismo durante casi treinta años en los que tuve silla de pista para ver de cerca, a veces demasiado, un buen número de segmentos temporales de realidad cuya suma acaba conformando eso que llamamos Historia. Viví de cerca el terrorismo de ETA, y me acerqué, de manera mucho más epidérmica, a alguna de aquellas primeras fases de las múltiples en las que se ramificó la salvaje guerra civil a varias bandas de la que hasta 1991 fue la antigua Yugoslavia. Eran tiempos en los que las nuevas cadenas de televisión privada en España acababan de nacer y algunos tuvimos el privilegio de contar, con toda nuestra frescura, lo que íbamos viviendo.

Viene esto a cuento porque cuando aquella tragedia expiró, allá por 1995, era frecuente cruzarte con algún veterano de los que habían permanecido demasiado tiempo en primera línea… y al saludar, abrazar o preguntar: -¿Qué tal estás?, por toda respuesta recibías un: «Bueno… tratando de reconciliarme con el mundo». Eran profesionales que, en una de las situaciones más extremas que puede experimentar un ser humano, una guerra cruel y despiadada entre hermanos, habían sido testigos de horrores no relatables que preferían guardar para sí. Nada de lo que dejamos atrás se asemeja a esto, es evidente. Pero los primeros días de confinamiento, con grandes avenidas desiertas y calles en las que te cruzabas apenas con uno o dos transeúntes que por encima de su mascarilla te miraban con una mezcla de miedo, recelo y desconfianza antes de cambiar de acera, me recordaban situaciones parecidas vividas en otro tiempo y en circunstancias más extremas.

El hombre o la mujer, como productos humanos, son un estadio sofisticado aunque a la vez curioso de la creación: capaces de lo mejor, claro, pero en mayor medida de lo peor.

No creo que el hombre sea bueno por naturaleza. Estoy convencido de que el mal existe… claro que sí. No me refiero, es obvio, a quien se ve obligado a violentar su andamiaje moral, ético o a quebrantar sus valores para robar o incluso matar por la desesperación de no poder ya alimentar a su familia. Hablo de quien encuentra placer en el sufrimiento ajeno o cuanto menos en el desprecio y la ignorancia de las desgracias de otros.

No sé si hemos salido de esta con más odio, o más malvados, aunque cada día dé más miedo asomarse a las llamadas redes ¿sociales?… pero sin duda nos hemos convertido en más egoístas e indiferentes. Tras el desastre, lo mío, mío, si tengo la suerte de conservarlo, y lo de los demás… a medias … en el mejor de los casos

He comenzado con un perfil demasiado alto y muchos pensarán, insisto, que una guerra poco o nada tiene que ver con lo vivido estos meses. En mi opinión, el símil es válido como patrón de comportamiento. Esta debacle sanitaria y económica va a dejar, lo está haciendo ya, millones de damnificados sin trabajo, sin dinero, sin futuro y sin esperanza. Y no estoy seguro de que este hecho, más allá de las primeras semanas de conmoción, vaya a impresionar en exceso a quienes tengan la suerte de conservar su trasero caliente y a buen recaudo. Ni el ‘escudo social’ funciona, ni confío en que quien lo ha perdido todo pueda albergar esperanzas de reparación, más allá de pequeñas ayudas, de quienes desde el ámbito civil -ONGs y demás. tendrían como misión contribuir a remediar tanta desgracia. Por no confiar, no confío ya ni en nosotros mismos.

Mariona Gúmpert: ‘Hemos acabado viviendo de espaldas al dolor y al sufrimiento’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Mariona Gúmpert (@marionagumpert), doctora en filosofía. Sigo estudiando y formándome, mientras escribo para diversas publicaciones con la intención de acercar la filosofía a los no iniciados, y valiéndome de mi formación para hacer análisis de actualidad. Participante en MIRADAS ANTE LA CRISIS DEL COVID-19 organizadas por Club Tocqueville.

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JMF: ¿Qué dice la filosofía sobre la crisis del covid-19?

MG: Lo bueno de la filosofía es que, por así decirlo, no dice nada. Es cierto que existe desde hace más de dos milenios; tenemos acceso a un contenido muy grande sobre diferentes propuestas y teorías filosóficas. Pero lo importante de la filosofía es que te enseña a analizar en profundidad cada situación que a uno se le ponga por delante. Por supuesto que nos han precedido grandes maestros en los que podemos apoyarnos para que nuestros análisis sean cada vez más finos y sofisticados, y no caer en la primera boutade que se nos pueda venir a la cabeza.

JMF: Y, ¿qué sale de un análisis en profundidad, filosófico, de un virus que nos humilla?

MG: Justo lo que diferencia a los filósofos es una clara conciencia de la limitación y de la muerte. Sócrates ya decía que nadie es demasiado joven para morir: el único requisito es estar vivo. Un ejemplo paradigmático de pensador que reflexiona desde esta experiencia de nuestra humana limitación es Heidegger, quien insiste en que lo más caracteriza a la persona es su conciencia de ser temporal, es decir, mortal. Una de sus frases más famosas es que el hombre es un ser para la muerte. En este sentido no creo que a ningún filósofo le haya sorprendido todo lo ocurrido, sobre todo teniendo en cuenta que son miles de cosas las que nos vuelven limitados en un sentido físico. Esta vez ha sido un virus, pero diariamente la gente fallece por mil causas distintas. Tampoco ha de sentirse uno humillado en cuanto a la limitación intelectual y moral, precisamente porque nos dedicamos a estudiar temas sobre los que es difícil dar respuestas definitivas. Por eso yo creo que un filósofo orgulloso debería de ser considerado un concepto oxímoron. Quien dice amar la filosofía, pero no es sumamente humilde, nos da una pista de que quizá ese amor no sea tan puro como el que podríamos llegar a imaginar.

JMF: ¿El virus nos humaniza entonces?

MG: El virus, como cualquier experiencia que nos haga caer en la cuenta de nuestra limitación, puede ayudar a darnos cuenta de la totalidad de lo que somos. Estamos en una época en la que, por diferentes motivos, hemos acabado viviendo de espaldas al dolor y al sufrimiento. Y estos son experiencias tan humanas como la alegría y el bienestar. Tengo la teoría de que ese vivir de espaldas a lo que supuestamente puede ser negativo explica muchas actitudes, perspectivas y estilos de vida de las personas occidentales, especialmente en gente de 50 años para abajo. Con esto no trato de hacer una apología del sufrimiento (ya sea por un virus o por cualquier otro motivo). Simplemente creo que todo lo que sea ignorar un aspecto que forma parte ineludiblemente de la experiencia de ser persona reduce nuestra capacidad de miras. Y es una pena, porque si algo caracteriza al hombre frente al resto de animales es justo eso: la capacidad de despegarse de la propia subjetividad y las necesidades inmediatas para llenarse con un mundo infinito: la reflexión sobre uno mismo y los demás, la capacidad de adquirir conocimiento sobre muchos temas fascinantes, el poder disfrutar del abanico cultural inmenso que hemos ido creando a lo largo de siglos. Y, lo que es más importante de todo, la capacidad de sobrellevar el propio sufrimiento y la de acompañar en él a los que le rodean. Quién ha pasado por experiencias así sabe que, si bien es duro, es algo que ensancha el alma y nos acerca entre nosotros, que es otra capacidad que los animales no tienen, por lo menos no en el modo en que nosotros lo hacemos.

JMF: ¿Por qué piensas que cada vez más el hombre esconde la muerte?

MG: En general no es plato de gusto de nadie saber que va a acabar siendo alimento para los gusanos, aunque creo que pocos llegan a visualizar una imagen tan visual de lo que acaba ocurriéndole al cuerpo humano tras fallecer. Otro tópico filosófico es decir que la muerte es siempre algo que le ocurre a otros, nunca a uno mismo. Hay varios factores que confluyen en que ahora sea más sencillo no detenerse a pensar en esto. En primer lugar, porque gracias a los avances en medicina la esperanza de vida es cada vez mayor, de forma que no tenemos necesidad de pensar en eso porque, como diría Don Juan Tenorio, largo me lo fiáis. La cantidad de distracciones distintas que ofrece el mundo contemporáneo contribuyen a que, si por casualidad uno se para a pensar en la propia muerte, tiene mil opciones con las que desviar su atención sobre algo tan desagradable. Por otro lado, cada vez son menos los que tienen creencias religiosas, y viven de acuerdo con ellas. La religión es una explicación del mundo en la que se tiene muy presente nuestra condición mortal, y cada una de ellas ofrece una interpretación acerca de lo que ocurre tras la muerte, de forma que uno acaba oyendo hablar de ella, y guía sus pasos teniendo esto como horizonte de sentido vital. Conozco pocos ateos que piensen en la muerte, hoy día el ateísmo es algo tan normal como lo era ser católico en la España de hace 300 siglos. Ya no se encuentra al ateo existencialista, angustiado ante la perspectiva de saber que se encontrará ante la nada más absoluta. El ateísmo es sólo una moda más, una ideología dentro del mercado de consumo, como lo puede ser el comprar determinado coche o votar a uno u otro partido político.

JMF: El ateísmo como moda, ¿no implica mucha superficialidad?

MG: Buena pregunta. Para empezar, cuando digo que es una moda lo que quiero decir es que una parte importante de la población lo es por inercia, porque se fija en aquellos a quienes tiene como referentes. Con la religión se da algo parecido (bueno, esto tiene muchos matices, pero no quisiera alargarme): hay muchas personas que tienen conocimientos profundos de teología y de filosofía, y saben defender con argumentos racionales por qué creen en lo que creen. Pero estas disquisiciones, si se hacen de forma correcta, implican un grado muy alto de formación, y de capacidad para manejarse en este tipo de discusiones. Ahora bien, sí es cierto que hay personas que son ateas -y no pierden una oportunidad para sacarlo a colación- porque les hace creer que esta toma de postura los coloca en una plano de superioridad respecto de los demás, tanto intelectual como moralmente. He conocido a pocos ateos de este tipo que se lamenten de serlo y que, en realidad, desean estar equivocados. Lo curioso es que este tipo de ateo se “forma” basándose en teorías contemporáneas que, comparadas con los argumentos que se han ido dando a lo largo de la historia a favor de la existencia de Dios, son muchísimo menos sofisticadas. La mayoría de ellos caen en errores de planteamiento tan burdos que un estudiante de filosofía podría señalárselo con relativa facilidad. Así que sí, ser ateo en este sentido se me antoja superficial, porque lo que persiguen no es tanto llegar a una conclusión que les parece verdadera, sino reforzar su ego de una forma u otra

JMF: ¿No es verdad que, tarde o temprano, el hombre en su soledad mira al más allá?

MG: Me gustaría decirte que sí, porque pienso que esa capacidad de salir de uno mismo e ir más allá del aquí y del ahora es universal. San Agustín decía que nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Dios. Pero no hace falta ser creyente para constatar ese anhelo de trascendencia que hay en cada ser humano. Creo que era Schopenhauer quien afirmaba que ese ansia era como un sentido sin objeto correspondiente; es decir, que necesitamos esa necesidad de trascendencia, sentido e infinito, pero que no existe un Dios que venga a rellenar ese hueco del corazón humano. Ahora bien, no sé si todas esas personas son capaces de identificar dicho hueco como lo que es, de forma que se refugian, como he dicho antes, en mil distracciones distintas. Una de las características de la mitad del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI es que las personas rellenan -por así decirlo- ese anhelo con lo que yo llamo “religiones laicas”, es decir, activismos de todo tipo: ecologismo, feminismo radical, “antifascismo”, veganismo, nacionalismo, etc. Muchas otras combinan esto último con la búsqueda de sentido que ofrecen prácticas y religiones exóticas, como el budismo y religiones que están fuera del ámbito occidental.

JMF: Sin duda proliferan las ‘religiones laicas’ o mejor los ‘ídolos ideológicos’… ¿cambiar a Dios, con lo que supone, por el ecologismo, por ejemplo, es deprimente…

MG: El matiz está en que yo los llamo religiones laicas porque pienso que son fruto de ese anhelo de sentido: de pensar que tu vida no ha sido en vano, que tienes algo por lo que luchar, que deseas un mundo mejor. Todos nos percatamos de esa brecha entre lo que es (ontología) y lo que debería ser (moral). Para estas personas no creo que sea deprimente, por varios motivos. Uno de ellos es que están rellenando ese ansia de sentido que todos presentamos. Pero el motivo más importante es que, por lo general, estas personas no han podido disfrutar de todo lo que implica creer en Dios, al menos en el que creemos los católicos. Por decirlo de alguna manera, es como quien disfruta de un vino de brick Don Simón porque nunca ha probado un gran reserva. No se puede echar de menos lo que no se conoce, al menos hasta que no acabas cayendo en la cuenta de lo vacía que era tu lucha, si es que uno llega a darse cuenta. Al margen de que uno crea o no en el Dios del que nos habla la Iglesia católica, cuando uno se interesa por ella y se mete en sus entresijos, se da cuenta de que tiene una visión más completa y cabal de lo que es la persona y de lo que necesita. Como se suele decir, se non è vero, è ben trovato. Por cierto, cuando hablo de sus entresijos no me refiero, por supuesto, a personas concretas, sino a todo el legado teológico y filosófico milenario que entraña; ya sólo por antigüedad es más fácil que proporcione respuestas más sofisticadas, al margen de que a uno le parezcan acertadas o no.

JMF: Decía deprimente no para ellos, sino en la realidad, si no puedes beber más que Don Simón, no te avergüences de ello ni te frustres, pero si puedes un Gran Reserva tómalo que te sentará bien…

MG: El tema aquí es que la Iglesia Católica es, por un lado, la gran desconocida. Por otro, tiene muy mala fama. En España se entiende, por el uso político que Franco hizo de ella. Pero ahora mismo está pasando por una crisis institucional tremenda debido a todos los casos de abusos sexuales y de la ocultación sistemática que ha habido por parte de la jerarquía. Me parece más que natural que se desconfíe de ella como institución humana, los propios católicos estaríamos bastante devastados si no fuera porque sabemos que la historia de la relación de Dios con el ser humano (ya sea en grupo o a nivel personal) ha sido desde el principio la de una constante traición por nuestra parte, y de una constante misericordia por la Suya, siempre y cuando reconozcamos nuestras miserias y pidamos perdón por ellas. Esto es algo muy complicado de transmitir. Si le añades que tenemos principios morales que en algunas cosas van en dirección contraria a lo que es considerado normal, resulta difícil que ateos y agnósticos se acerquen a la Iglesia. Y los católicos pecamos -yo la primera- de no intentar acercarnos nosotros, ya sea por miedo o porque lo consideramos una batalla perdida. En este sentido los creyentes tenemos que hacer mucho examen de conciencia.

JMF: No será que el “Dios ha muerto” de Nietzsche, explica que así nos va… y hay que resucitarlo cuanto antes…

MG: Sí, por supuesto. Cuando Nietzsche afirma esto se refiere a la gran esperanza que se llevaba poniendo en el hombre y su capacidad para “emanciparse” -por usar un palabrejo actual- a través de su razón y de su voluntad. Todo el siglo XX, y por supuesto el XXI, es una demostración de que esta creencia es irracional, y que sólo el súper hombre Nietzscheano es capaz de enfrentarse a la nada y al vacío de una existencia sin Dios. En relación con esto, hay que recordar la famosa frase de Chesterton: cuando las personas dejamos de creer en Dios, somos capaces de creer en cualquier cosa. Pocas personas pueden afrontar la angustia que produce la total falta de sentido, y esto da una clave muy importante para entender la sociedad actual.

JMF: Gracias Mariona, si el maldito virus ayuda a que nos demos cuenta de que Chesterton tenía razón, para algo positivo habrá servido. Un beso y hasta pronto necesitamos filosofía.

MG: Gracias a ti, Josep Maria. ¡Ha sido todo un placer!

Me dice Javier Rubio Donzé (@Sr_Donze), cofundador de Academia Play

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Fray Junípero Serra, el padre de las misiones californianas, tiene el gran honor de ser el único español que tiene una estatua en el Salón Nacional de las Estatuas situado en el Capitolio de Washington, capital de los Estados Unidos, donde hay 100 estatuas de grandes personajes que representan a su nación, 2 por estado. Juan Pablo II lo beatificó en 1988 y Francisco lo canonizó años más tarde. Fundó nueve misiones y atendió la fundación de muchas otras. Su labor evangelizadora, civilizadora y humana es impresionante.

Lo de borrar el legado de San Junípero ya viene de largo. Llegó a su momento álgido con los ataques de la Universidad de Stanford. Y ahora hemos tenido otro brote con el movimiento #BlackLivesMatter. Es un ejercicio de revisionismo algo grotesco. Más bien parece una forma de expiar y tapar ciertos pecados seculares por parte de los yankis. Aparecen ciertos fantasmas atávicos y hay que cambiar el relato. El maldito relato. Maldita palabra. A Junípero se le acusa de tratar mal a los indígenas, pero no hay indicios de ello. Más bien todo lo contrario. Y se le aplica la brocha gorda sin querer entender la época ni su biografía. Y lo más ridículo es que esa xenofobia que vemos en Estados Unidos hacia lo hispano, aquí la importamos en forma de endofobia. Hemos llegado a ver en Palma de Mallorca la estatua de Junípero Serra vandalizada con una pintada acusándole de «racista». El acto fue auspiciado por una concejal de Podemos. Tremendo.

Quiero terminar con estas palabras del historiador Herbert Eugene Bolton, historiador estadounidense, que alabó el genio fronterizo de España y la labor de Fray Junípero a principios de siglo XX:

“De esta manera, entonces, las misiones sirvieron como agencias fronterizas de España. Como su primera y principal tarea, los misioneros difundieron la fe. Pero además, designados o accidentalmente, exploraron las fronteras, promovieron su ocupación, las defendieron de los asentamientos interiores, enseñaron a los indios la lengua española, y los disciplinó en las buenas maneras, en los rudimentos de la artesanía europea, de la agricultura, e incluso del autogobierno. Además, las misiones fueron una institución creada para la preservación de los indios, en oposición a su destrucción, tan característica de la frontera angloamericana. En las colonias inglesas los únicos indios buenos eran los indios muertos. En las colonias españolas se pensó que valía la pena formar a los nativos para esta vida, así como para la siguiente”.

José María Arenzana: ‘La Ley exige que se celebre un “escrutinio general”’

Conversación tranquila de @jmfrancas con José María Arenzana (@PepeMasai), periodista y guionista de TV. A eso me he dedicado desde los 21 años. Estudié Derecho y Periodismo. Dejé ABC hace muchos años para iniciar la primera agencia de guiones que se montó. Fui delegado de las revistas Cambio16 y Panorama en Andalucía y reportero de guerra y ‘turista profesional’ muchos años. Como guionista he trabajado muchos años con Jesús Quintero, Carlos Herrera, Andrés Aberasturi, Juan y Medio, etc. Hasta el año pasado fui consejero del Consejo Audiovisual de Andalucía durante 14 años.

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JMF: También acabas de publicar un libro…

JMA: Sí. Este mes se publica el libro “Ruanda, Cien días de fuego”, editorial Última Línea, dentro de una colección sobre genocidios que edita el Centro de Investigaciones sobre Totalitarismos y Movimientos Autoritarios (CITMA), El año pasado se cumplieron 25 años de la tragedia.

JMF: ¿Sigue habiendo genocidios?

JMA: Técnicamente, el de Ruanda fue el último del siglo XX, pero sí lo hubo también en Yugoslavia, aunque se terminó de juzgar ya en el siglo XXI y el de Camboya, aunque ocurrió en los años 70, no se juzgó hasta mucho después. Por supuesto que siguen existiendo y algunos son desconocidos. Por ejemplo, se cree, pero aún no es posible saberlo, que el pueblo Nuba, en las montañas centrales de Kordofán en el centro de Sudán, fueron exterminados y no hay noticias de ello.

JMF: Pero, ¿hoy hay genocidios?

JMA: En este instante no está siendo juzgado ninguno que yo sepa, lo cual no implica que no se estén cometiendo. Pudiera ser que en Zimbabue algún día se lleve a cabo una revisión del acoso y derribo que hay sobre la población blanca.

JMF: ¿Qué tienes tú que ver con el ‘fraude electoral’?

JMA: Fue casual. En el año 2012 hubo elecciones autonómicas en Andalucía. Por primera vez las ganó el PP con Javier Arenas como candidato…, pero no obtuvo la mayoría absoluta. Se quedó muy cerca. Esa noche me puse a revisar los resultados electorales y comencé a detectar resultados digamos atípicos, así que seguí mirando despacio y detecté errores en la web oficial. Me puse a ver la Loreg y descubrí que tres días después de celebrados unos comicios, la Ley exige que se celebre un “escrutinio general” en las Juntas Electorales Provinciales. Así que ese miércoles asistí a la sesión y descubrí que no se celebraba en absoluto parecido a lo que exige la ley.

JMF: ¿Errores?

JMA: Sí, lo que yo detecté eran errores de bulto. Por ejemplo en la columna de al lado del PSOE o del PP, un minipartido desconocido tenía muchos votos y el PP o el PSOE, justo al lado, 0 votos. Se trataba claramente de un error. Pero había bastantes casos como ése. Y no sólo de 0 votos, sino de apenas unos cuantos votos frente a 300 o 400 votos, por ejemplo, para el Pacma, que entonces no sacaba más de 2.000 en toda Andalucía.

JMF: Y, ¿qué concluiste de esas rarezas?

JMA: Asistí a la sesión de escrutinio, como digo, y allí vi que el presidente de la JEP preguntaba a los partidos presentes si querían reclamar alguna acta. Reclamaron cinco actas (3 el PP y 2 del PSOE). Mandaron traer los sobres que contenían esas actas de papel. Las comprobaron y dieron por buenas las reclamaciones. Cuando aquello terminaba pedí la palabra para explicarle al presidente de la JEP que ni remotamente era eso lo que exigía la Ley. No me hicieron ni caso, aunque me dejaron hablar, porque aunque se trata de un acto público, sólo está permitido tener voz si representas a alguna candidatura. Al terminar, les dije a todos que los errores detectados también los había detectado yo. Afectaban a unos cientos de votos. Pero les expliqué que yo había detectado errores de mayor volumen de votos en otras mesas en la web oficial y que ellos no las habían reclamado. Algo fallaba. Obviamente, los representantes de PP y PSOE reclamaron aquellas 5 actas porque les daban cero votos en ellas y eso lo detecta hasta mi gato, pero bastaba con un repaso un poco más exhaustivo para comprobar que había errores más sutiles y más voluminosos que afectaban a varios miles de votos. Y hablo sólo de errores.

JMF: Y quedo así, con resultados con errores…

JMA: Por supuesto, quedó así. Corrí la voz y me puse en contacto con los gerentes y directivos de las campañas electorales de varios partidos. Todos me confirmaron que desde hacía muchos años se había dejado de hacer el recuento manual que cada partido hacía por su cuenta y que todo lo fiaban a aquella minúscula reclamación ocasional de algunas actas sueltas. Pero lo que la exige la Loreg no es eso, sino que en la sesión de escrutinio general han de abrirse todos los sobres con las actas de papel y hacer el recuento por parte de la JEP, no validar los resultados que les da el Gobierno, que es quien organiza las elecciones ayudándose de una empresa a la que contrata a tal efecto. Lo siguiente fue esperar a las elecciones de 2015, también autonómicas.

JMF: Y, ¿qué paso en 2015?

JMA: En 2015 logré convencer a un partido, Vox, para que exigiese que el escrutinio se acomodase a lo que dice la ley. La JEP no atendió a razones y, entonces, conforme a Derecho, redacté para Vox un recurso en el plazo de 24 horas denunciando que no se había celebrado conforme a la Ley. La JEP falló en contra de nuestros argumentos, así que otra vez en 24 horas presentamos un segundo recurso que en ese caso ha de ser fallado por la Junta Electoral Central.

JMF: Y ¿Qué fallo la Junta Electoral?

JMA: Y esta vez sí, la JEC admitió de plano todos nuestros argumentos. O por mejor decir, los argumentos se los proporcionaba la JEP en la respuesta primera que nos dio, pues allí se retrataban y hacían una confesión de parte atroz. Se pusieron a hablar en su decisión de que no podía haber trampas ni pucherazos en la manera de hacer el escrutinio por esto y por lo otro… ¡Pero nuestro recurso no hablaba de trampas ni de pucherazos! Sólo le requeríamos que se ajustasen a la ley. A su vez, también confesaban que ese sistema descrito en la Loreg dejó de seguirse “de manera inveterada al menos desde el año 2000”, desde que había entrado en juego la informática, decía. Y apuntaban que no tenía sentido hacerlo conforme a la ley y que entonces habían optado desde muchos años antes por hacerlo por ese “método abreviado”… Los de la JEC en su fallo parecían estar alucinando y les dijeron que eso del “método abreviado” era un invento de su cosecha. Y que si no habían hecho el escrutinio general de la manera que recoge la LOREG, la única posibilidad era volver a celebrarlo. Y así lo ordenaron, explicándoles con cierto detalle de qué manera ha de hacerse. Así pues, hubo que repetir por primera vez un escrutinio general, el de Sevilla.

JMF: Y, ¿qué pasó al repetirlo?

JMA: En la repetición del escrutinio y en las demás elecciones subsiguientes optaron por una cosa intermedia, un simulacro muy espantoso que incumple flagrantemente la ley.

JMA: ¿En qué consiste ese simulacro?

JMA: Muy sencillo. El simulacro es que esta vez sí abrieron todos los sobres, uno por uno, con las actas de papel. Un miembro de la JEP leía en voz alto columna por columna mientras un tipo de la empresa contratada por el gobierno iba controlando si lo que cantaba se correspondía con lo que ponía en su ordenador. De ese modo, supuestamente, se habrían revisado todas las actas. La mejor prueba de que las actas antes no se miraban es que los sobres que las contienen antes de aquel año permanecen cerrados y van firmados de manera cruzada para que se pueda verificar si se abrieron alguna vez.

JMF: Y, ¿en qué falla esto? ¿No es correcto?

JMA: Pues bien, digo que eso tampoco es lo que la Loreg exige. La loreg y el fallo de la JEC que obligó a repetir el escrutinio, desgrana con toda claridad que hay dos administraciones diferentes e independientes: 1) la Administración que convoca y organiza las elecciones (es decir, el Gobierno) para lo cual se ayuda de una empresa que le facilita los elementos informáticos, etc. y 2) la Administración electoral, y al respecto de ésta, la Loreg y la JEC les dice con toda claridad cómo ha de proceder, con sus propios medios (importante) y abriendo todos los sobres para hacer recuento y suma de los resultados obtenidos de… ¡¡las actas de papel!! Y no del ordenador del Gobierno/Indra. Puede alegarse, y así lo dicen ellos, que si los resultados de las actas se verifican con el ordenador y no hay diferencia entre esos ‘sumandos’ el resultado es correcto. Y no es cierto!! Si nadie suma los resultados obtenidos de las actas y le sigues dejando la tarea al ordenador, el resultado puede ser el que le dé la gana a la máquina… del Gobierno, en especial si sabes que la JEP ha renunciado a efectuar esa suma. En la repetición de aquel escrutinio se detectaron errores de varios miles de votos. Pero la cosa fue a peor, porque durante los tres meses siguientes, el Boja  (el BOE andaluz) publicó no menos de tres correcciones importantes de los resultados oficiales, y lo hicieron de tal modo que resulta imposible a día de hoy saber cuáles fueron los resultados finales.

JMF: ¿Por qué los partidos aceptan este sucedáneo?

JMA: Esa es la gran pregunta para lo que no tengo una respuesta. No lo soy capaz de entenderlo. He apretado de todas las maneras que se me han ocurrido, he intentado casi de todo y no he conseguido averiguarlo. En Jaén, en aquella ocasión se hizo una corrección en Boja que afectaba a 20.000 votos.  Imposible saber de quién eran esos votos. En una ocasión se desglosan los supuestos errores por partidos y en otros casos los desglosaron por provincias sin decir los partidos. O sea, imposible saber y tampoco se puede averiguar, por tanto, si aquello afectaba a la asignación de escaños. Pero en todos los casos, esas publicaciones de errores que la JEP publica en el Boja, se dice que son errores aritméticos y de suma, no errores materiales o de transcripción… Y la pregunta es: ¿cómo es posible que hubiese errores aritméticos si, supuestamente, la suma procedía de un ordenador? ¿Acaso los ordenadores del gobierno se equivocan al hacer sumas? Y en tal caso, si se equivocan, ¿cómo es que la JEP se limita a dar por válidas esas sumas si realizarlas ellos mismos y con sus propios medios como les exige la Loreg?

JMF: Es de suponer que si el voto fuera telemático ya sería el acabose…

JMA: Sería el fin del mundo, tengo la certeza. Y hay multitud de ejemplos que poner al respecto. La empresa Indra, que es la que suele prestar ese soporte técnico, está vivamente interesada desde hace años en implantar el voto electrónico usando palabras como modernidad, sostenibilidad, rapidez, garantías, etc. Pero no se olvide que la Ley no menciona nunca nada de la informática: jamás. La ley habla de las actas de papel y cómo ha de actuarse respecto de ellas en cada parte del proceso. Indra, al igual que otras empresas en otros países, ha implantado el voto electrónico en muchos lugares, por ejemplo en Argentina, en Venezuela, en Suecia o en… Florida. Como sabemos, los resultados son muy desiguales según el país. Si se juega limpio, pues vale, pero la informática se presta casi a cualquier cosa y es secreta. En el segundo recurso que he mencionado me tocó jugar a delincuente para tratar de demostrar que yo mismo podía idear una manera técnica de trampear en un ordenador. Y lo creo muy factible y es indetectable. Ni siquiera los que programasen la fórmula tendrían por qué saber lo que han hecho, porque se les podría encargar un programa que se fuese a dedicar a recontar peces de colores, por ejemplo, aunque luego se utilice para otros fines. Pero repito que la Ley hace abstracción completa de los ordenadores, de la informática, de las empresas de apoyo del gobierno, etc. La Loreg sólo habla de los votos, las actas de papel y de las Juntas Electorales y cómo han de proceder con las actas. Esa es la democracia!! Yo he renunciado a seguir preguntándome cosas sobre los ordenadores, puesto que no figuran en la Ley de ningún modo. Y si no figuran en la ley, no son nada, no existen ni debieran existir a efectos válidos formales. La democracia, según la ley, se concreta y se tramita a través de unas actas de papel. La Loreg no le encarga a las Juntas Electorales que vigilen los recuentos y sumas del gobierno, ni tampoco de ordenador alguno, así que los resultados de la noche electoral tienen validez cero, ni siquiera provisional, porque son datos que da el gobierno, que es el convocante y organizador del proceso electoral y no la Administración independiente encargada por ley de velar por el recuento manual de cada hoja de papel. Dicho de otro modo, los datos que recibimos por TV la noche electoral son mero entretenimiento, pero de valor jurídico ninguno. Es sólo un show para que nos vayamos a la cama sabiendo o haciendo como que sabemos quién ha ganado o perdido, pero no sirven. Es como si los hubiese dado los resultados El hormiguero de Pablo motos. La misma validez. Durante los tres días que median entre la celebración de las elecciones y el comienzo del escrutinio, los datos están en manos del Gobierno: es decir, cómo si el mago se situara detrás de la cortina. Y si el mago está detrás de la cortina, ahí se pueden hacer maravillas. Es más, los ordenadores sólo necesitan un milisegundo para reportar los cambios que se deseen y se ajusten a tus necesidades. Esos ordenadores contienen los históricos de comportamiento de todos y cada uno de los comportamientos electorales de cada mesa de cada pueblo desde el inicio de la democracia. Pueden recalcular lo necesario en un milisegundo para que pase desapercibido…, en especial si sabes que las JEP luego no van a hacer el recuento que la Ley les exige. Te diré una cosa… Alguna gente piensa que si alguien quisiera hacer trampas en unas elecciones, trasvasaría grandes cantidades de votos de un partido a otro. Pero esto no funciona así. Para lograr resultados tangibles, no precisas hacer un trasvase de millones de votos, bastaría con acudir a pequeñas cantidades de votos de las mesas adecuadas de cada circunscripción provincial para lograr, mediante los restos, el último escaño, por ejemplo, de una serie de provincias de este modo, con pequeñas alteraciones, podrías acceder a diferencia de escaños medianamente abultadas con sólo tocar en unos miles de votos de cada circunscripción. Todo esto que digo, advierto, es fantasía y yo no afirmo en ningún caso que se haya hecho así en ninguna ocasión. Lo que sí digo es que si las JEP no cumplen con la Ley (y esto sí afirmo que no la cumplen), todo es posible y queda al albur de lo que quieran quienes manejan esa tecnología. Y los ciudadanos no podemos estar al albur de eso, sino que para eso está la Ley, con sus garantías y con sus órganos de la Admon electoral que han de fiscalizarlo todo tal como dice el espíritu y la letra de la ley.

JMF: ¿Tienes alguna esperanza que se cumpla la Ley y se haga este ‘escrutinio general’ al que obliga la LOREG?

JMA: Cada vez menos. Por regla general, los partidos no se enteran y envían a gente que no sabe lo que ha de hacerse en la JEP ese día. Llegan allí, en el mejor de los casos ven que se leen los resultados y que se comparan con los datos de un ordenador y lo dan por válido y aseguran que se ha hecho estupendamente. Los partidos no se enteran o no se quieren enterar. Y esa era la pregunta para la que no tengo respuesta.

JMF: Y yo aún menos, no lo entiendo.

JMA: La Junta Electoral Central se ha pronunciado desde 2015 repetidas veces exigiendo el cumplimiento estricto de la Ley y detallando sus extremos. No hacen caso. En Sevilla, por ejemplo, han vuelto a las andadas. En los últimos comicios de diciembre pasado fue escandaloso. En esa última ocasión, la JEP de Sevilla armó un sistema para que no le liásemos la bronca allí mismo sobre la marcha. ordenaron traer todos los sobres con las actas. Un ejército de funcionarios comenzaron a rasgar los sobres, abriéndolos, a toda velocidad. Tal como los abrían los volvían a guardar en sus cajas y se los volvían a llevar. Ocasionalmente, de cada 30 o 40 sobres, cotejaban los datos de un acta con lo que figuraba en el ordenador para esa misma acta. De ese modo podían aseverar ante quien fuese necesario que todos los sobres se abrieron, cómo marca la ley… ¡¡pero ni se miraron!! Un verdadero paripé, una sinvergonzonada absoluta.

JMF: Mil gracias José María, estamos en contacto seguro que podemos hablar tranquilamente de más temas. Un abrazo.

JMA: Cuando quieras. Gracias a ti.

Me dice Erick Fuentes (@efuentescoach), profesor y activista político venezolano

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EL Circo Continúa…

El día jueves 25 de Junio de este nefasto año 2020, pude ver la guinda del pastel al leer, el show de los payasos del muy conocido circo en que se convirtió la política venezolana. El payaso azul Juan Guaidó y su elenco acompañante de la asamblea que no es asamblea pero que es legitima, dentro de la ilegitimidad, envían una carta abierta al negociador que alguna vez fue presidente del gobierno español Sr. Rodríguez Zapatero, el espectáculo parece real, parece sincero, dice muchas verdades, pero eso sólo lo puede pensar, el extranjero, el ciego, el exiliado desinformado o el fanático político, pero una persona como yo sabe que es el más burdo, asqueroso y vomitivo acto de burla de una oposición falsa y servil que sólo obedece a los intereses financieros de sus miembros y sus organizaciones que son delictivas y no realmente políticas. En Venezuela no hay partidos, son mafias, no hay políticos, son delincuentes. Cuando uno lee una carta como esa llena de tantas verdades, no queda más que preguntarse, ¿Quienes suscriben esas líneas, llegaron al mundo ayer?

Usted que lee quizá no sea venezolano, o quizá desconozca a profundidad y con lujo de detalles la realidad de la política de Venezuela. El Sr. Rodríguez Zapatero es acreedor del más grande desprecio de la sociedad venezolana, en las redes sociales se han expresado de manera infinita, el desprecio y el repudio de los venezolanos que saben desde siempre que él cumple el rol de una bombona de oxigeno en la sala de emergencias donde se encuentra el cadáver del chavismo sobreviviendo con las transfusiones de sangre de los masacrados en las calles y del oxigeno que le dan tanto políticos locales como extranjeros, así como Rodríguez Zapatero. Lo cierto es que la falsa carta de rechazo a Zapatero viene después de más de un lustro de buenos servicios de éste último, quien además ha sido recompensado generosamente por sus camaradas del régimen Narco-criminal. El repudio a la mediación y las labores de Rodríguez Zapatero llega con unos cuantos años de retraso, porque los venezolanos hace mucho hemos sabido que su mediación no es tal y que sus servicios sólo sostienen a la tiranía Narco-criminal que ha oprimido a Venezuela por más de 22 años al día de hoy.

Venezuela y los venezolanos necesitamos librarnos de los falsos opositores para poder recuperar al país y forjarnos un nuevo destino sin Narco-comunistas y sin falsos opositores, oportunistas y traidores que mercadean la miseria del país y sus habitantes. Elevemos nuestras voces ´por una Venezuela Libre.

Me dice el Diputado Omar González Moreno, Jefe de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio

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El ex presidente español, José  Luis Rodríguez Zapatero, como que quiere seguir robando a Venezuela. Quizá necesite comprar algún otro chalet de lujo o cualquier otro negocio por el estilo y por eso reinicia su tarea de tratar de atornillar a Maduro en el poder. Con ese propósito ha declarado a la prensa española que nadie va tumbar a Maduro, que la única salida es el diálogo y la negociación, que al presidente Donald Trump no le queda tiempo para derrocarlo y cosas por el estilo. Ante ello, el Presidente interino Juan Guaidó y los jefes de la fracciones de oposición del Parlamento venezolano publicaron una dura carta abierta calificándolo de aliado del  usurpador que oprime y asesina al pueblo venezolano. Cabe recordar que hace mas de dos años la Fracción Parlamentaria 16 de julio solicitó que Rodríguez Zapatero fuera declarado persona no grata y enemigo del pueblo venezolano. El 6 de noviembre del 2018 finalmente se sometió a votación dicha propuesta y resultó aprobado con 53 votos a favor, 43 en contra y una abstención.  En esa oportunidad votaron a favor los diputados de Vente Venezuela, ABP, PJ, VP y Causa R; mientras que votaron en contra los legisladores de AD, UNT y Avanzada Progresista. Cabe destacar que Zapatero es uno de los propulsores de los fracasados 12 intentos de acuerdos con el régimen. Un ardid que utiliza para darle oxigeno y ganar tiempo para que la narco dictadura permanezca en el poder. El ex presidente español ha tenido el descaro de afirmar que en  Venezuela no hay crisis humanitaria, que los 6 millones de migrantes de la diáspora es el producto de las sanciones de la EEUU y que Maduro y su régimen está integrado por hombres y mujeres de paz. Por eso el secretario general de la OEA lo llamó imbécil, los ciudadanos venezolanos lo aborrecen y las instituciones españolas se avergüenzan de él.

Fernando Simón Yarza: ‘La manipulación del lenguaje ha sido una constante política’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Fernando Simón Yarza (@fsimonyarza), profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Navarra que centra su investigación en cuestiones de Derecho y de filosofía moral y política y participante en MIRADAS ANTE LA CRISIS DEL COVID-19 organizadas por Club Tocqueville.

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JMF: Fernando, ¿estamos en España en un periodo constituyente?

FSY: No. De hecho, creo que no se dan las condiciones para abrir un proceso constituyente. Si parece necesario, sin embargo, tratar de llegar a grandes acuerdos de Estado en cuestiones esenciales para salir de la crisis económica que está provocando la pandemia. Para ello, pienso que hay quienes deberían entender que su interlocutor principal no son los radicales.

JMF: ¿Cómo llevas el maldito virus?

FSY: La verdad es que muy bien. Vivo en un Colegio Mayor con bastantes estudiantes. Aunque muchos se fueron durante el confinamiento, para los que nos quedamos han sido unos días de convivencia muy grata. Ahora ya ha pasado lo más duro, además. En fin, no me puedo quejar, especialmente teniendo en cuenta que ha habido gente que ha sufrido mucho.

JMF: ¿Qué nos habrá traído esta pandemia cuando pase?

FSY: Yo creo que, humanamente, lo más profundo que nos deja es la experiencia de la fragilidad humana, y de la fragilidad de tantas cosas que creíamos sólidas. He releído las primeras páginas del libro de Yuval Noah Harari, “Homo Deus”, donde habla sobre las epidemias en unos términos que, ahora mismo, causan sonrojo. La epidemia nos ha traído también la experiencia de la solidaridad de tanta gente buena que no sale en las noticias.

JMF: ¿Qué términos?

FSY: Habla de la epidemia como de algo medieval, algo inimaginable en nuestro mundo o, por lo menos, bajo control.

JMF: Pues es bien real…

FSY: Sí, ahora vemos que es bien real. Pero lo más sólido, lo más real, no parece tener interés cuando el discurso público vive de “causar impacto”. El mismo título del libro, “Homo Deus”, sólo tiene sentido desde la lógica del impacto mediático. No resiste al veredicto de la razón. Lo público tiende a convertirse en el “afán de novedades” y del “impacto”. Incluso la institución universitaria se mide por esos cánones. Hoy, la dimensión de profundidad tiende a vivir en la clandestinidad.

JMF: ¿Tiempo de ‘Postureo’?

FSY: De “postureo institucionalizado”. Por eso es tiempo de replegarse un poco, de encontrar lo noble y lo bello en la familia, en pequeños círculos intelectuales más que en los congresos ruidosos, en el campo, en la pequeña comunidad de fe…

JMF: Da la sensación que el virus nos traerá la supremacía de lo ‘Publico’, lo privado pasa a segundo plano.

FSY: Yo diría más bien que “lo público” no tolera “lo popular” y, por eso, tiende a ponerle la etiqueta despectiva de “privado”. En la educación, en la sanidad, y en tantas otras actividades, algunos pretenden hacernos creer que las energías de los ciudadanos empleados en esas actividades son egoístas, cuando un poco de experiencia de trato humano muestra que no es cierto.

JMF: Pero parece que lo público es nuestra única salvación…

FSY: No sé si la gente tienen esa sensación. En todo caso, es cierto que hay una propaganda en ese sentido que ha hecho una labor terrible, muchas veces con la complicidad de las llamadas “élites intelectuales”.

JMF: Elites intelectuales y parte de las políticas, aprovechando el virus para arrimar el ascua a su sardina: seguridad frente a libertad… me huele a rebaño.

FSY: Sí, son recursos bien conocidos. Pero si hemos llegado hasta este punto, habríamos de interrogarnos sobre qué es lo que lo ha hecho posible. La manipulación del lenguaje ha sido una constante política desde hace mucho, mucho tiempo, y las “élites intelectuales” han ido acomodándose.

JMF: Muerto Dios, ¿solo nos queda la protección de la manada?

FSY: Exacto. Expulsar a Dios de la sociedad es introducir el principio del desastre. Le voy a poner un ejemplo: el discurso de los derechos. En tanto que fue interpretado a partir de una conciencia determinada por la apertura, más o menos consciente, a lo que los chinos llaman el “Tao” y nosotros la ley natural, los derechos eran, con carácter general, genuinamente humanos. Conforme se va abandonando esa apertura, el propio lenguaje de los derechos se va convirtiendo en una manzana de discordia, en un instrumento de división. El intento de edificar una unidad humana basada en los “derechos humanos” al margen de Dios es exactamente igual al intento de construir la unidad humana de la Torre de Babel. El resultado se está viendo: la confusión del discurso de los derechos se asemeja mucho a la confusión babélica. Lo mismo se aplica a la idea de “dignidad humana”.

JMF: ¿En qué sentido la ‘dignidad humana’? Parece que solo valga la de la especie, no la del individuo…

FSY: Y la propia dignidad del individuo se vuelve problemática, toda vez que deja de insertarse en “el Tao”. Piense en el caso del aborto. Algunos han llegado a defenderlo en nombre de la “dignidad humana” de la mujer, cuando es algo que destroza moralmente a la mujer.

JMF: Pero, después del virus, ¿cambiará algo esto?

FSY: Tenemos que poner los medios para ello. Creo que la insatisfacción que nos invade es un acicate para mejorar, para “tirar para arriba”. Ahora bien, el camino pasa, indudablemente, por reconciliarnos con Dios. Si no, literalmente pienso que no hay salida.

JMF: Tradicionalmente el hombre frente a los grandes problemas miraba hacia arriba…

FSY: Así es… En la crisis, ha habido algunos signos positivos. Por ejemplo, las palabras de la Ministra de Justicia, Margarita Robles, en el pabellón Ifema. O algunos mensajes, discretos pero enormemente significativos, del alcalde de Madrid. La reconciliación y la trascendencia pasa también por tender puentes. La trascendencia comienza por el reconocimiento del otro. En este sentido, me gustó mucho también una intervención de Rita Maestre en el Ayuntamiento de Madrid.

JMF: A pesar de los intentos de esconder a la muerte, el virus nos la ha hecho bien presente, ha tocado a muchas familias de cerca y eso mueve, ¿no?

FSY: Sí, y mucho. El contacto con la muerte siempre lleva a lo esencial.

JMF: ¿Por eso la escondieron? Solo una foto de ataúdes cuando ha habido miles de muertos…

FSY: No sé, no quiero hacer un juicio precipitado sobre un asunto que no conozco bien. Con carácter general es cierto, sin embargo, que la conciencia de lo trascendente incomoda a los proyectos totalitarios. El totalitarismo se nutre de conciencias anestesiadas, y las engaña con los eslóganes del momento. Para legitimarse, el totalitarismo ha de apelar a la democracia, al bienestar y a los derechos humanos. Y el mayor obstáculo que puede encontrar en el camino es una ciudadanía espiritualmente fuerte.

JMF: Gracias Fernando, ojalá del virus salgamos espiritualmente más fuertes sino estamos indefensos.

FSY: Mil gracias a ti. Aunque el discurso público está muy deteriorado, entre el pueblo, en el ámbito de “lo popular”, hay razones para la esperanza.

Me dice Carlos Martínez Shaw, Catedrático Emérito de Historia Moderna de la UNED y Académico de Número de la Real Academia de la Historia

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Que Junípero Serra ha sido considerado en general por la historiografía como una figura positiva de evangelizador y colonizador. En lo segundo, apenas cabe duda de que fue uno de los máximos protagonistas de la creación de la Alta California española, gracias a la fundación de misiones (con su presidio militar al lado), que han dado origen a numerosas ciudades de primer rango, como Santa Bárbara, San Francisco o Los Ángeles. En el caso de la evangelización, los misioneros se enfrentaron con el difícil mundo de los indios californios, dotados de una cultura muy arcaica y por ello con graves dificultades de integración. Los franciscanos les ofrecieron nuevos cultivos, nuevas opciones de trabajo productivo y nuevas formas de sociabilidad, todo lo cual cabe interpretar como una aportación beneficiosa. Sin embargo, los indígenas hubieron de soportar (como en toda América) el consabido proceso de aculturación que rompía con su mundo y sus tradiciones. Este último aspecto hizo que la historiografía indigenista fuera erosionando aquella imagen favorable de los misioneros franciscanos en tierras californianas. Y así, junto a la imposición de formas culturales ajenas, empezaron a señalarse otros defectos de la evangelización, como, singularmente, el trabajo forzoso y los castigos físicos ante las actitudes de insumisión. Además, se adujeron las conductas de los propios indígenas, protagonistas de actos de insumisión e incluso de abiertas y masivas rebeliones contra los misioneros. 

De ahí, en conclusión, que una figura tan bien considerada hasta hoy por la historiografía, haya sido denostada cada vez por los movimientos indigenistas y por la literatura histórica derivada. Y de ahí toda esa serie de actos iconoclastas que se extienden a otras figuras de descubridores, colonizadores y evangelizadores, la mayoría de las veces como fruto de argumentos perfectamente anacrónicos

Luis de Miguel Ortega: ‘No tenemos la mejor sanidad del mundo’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Luis De Miguel Ortega, un enfermero con toga.

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JMF: ¿Enfermero con toga?

LdMO: Me defino así porque mi trabajo ha sido cuidar de la gente con problemas. Cuando voy haciendo la transición desde el mundo de la salud al mundo del derecho, me encuentro con que no quiero cambiar mi objetivo y que quiero seguir representando los mismo valores de cuidado con la gente. Ahora cuido a los pacientes y a veces a los profesionales que tienen problemas con la sanidad, que o dejan de ser problemas de salud, y aplico los mismos principios de prudencia, de protección de cautela y de prevención. Los mismos principios de ayudar pero sin sustituir al paciente. De ayudar pero haciendo que cada vez el paciente sea más autónomo.

JMF: ¿Ejerces de abogado entonces?

LdMO: Sí, en 2015 dejo temporalmente la enfermería y comienzo a ayudar a pacientes psiquiátricos con sus problemas legales y a denunciar casos de corrupción sanitaria. En 2017 ya me colegio y empiezo el ejercicio profesional de la abogacía con dedicación casi exclusiva a asuntos sanitarios.

JMF: ¿Qué tipo de asuntos sanitarios llevas como abogado?

LdMO: Principalmente es asistencia y defensa de víctimas de negligencias y abusos médicos. Otra parte de mi trabajo es contra la corrupción institucional de servicios públicos. Hay un interés especial en torno a los derechos de los consumidores en tanto en cuanto, el paciente no es más que una categoría especial de consumidor y los servicios públicos no dejan de ser un servicio profesional. Los funcionarios han perdido la noción de que el ciudadano paga sus servicios.

JMF: ¿Es muy frecuente la negligencia sanitaria?

LdMO: Según estimaciones a partir de estadísticas anuales de la Comisión Europea, en España alrededor de 5 millones de errores médicos evitables. Esa cifra se traduce en aproximadamente 19.000 muertes evitables por mala praxis médica y sanitaria.

JMF: ¿A qué se deben esos errores?

LdMO: Principalmente a la burocracia y a un modelo de práctica clínica “basada en la evidencia” donde todo se protocoliza y se pierde el contacto con el ser humano.

JMF: ¿Evidencia? ¿Qué quieres decir?

LdMO: El modelo de “medicina basada en la evidencia” es un modelo estadístico y matemático que consiste en generalizar la práctica clínica. Por ejemplo si el 80% de los pacientes con tos seca tiene un diagnóstico y se beneficia de un determinado tratamiento, se emplea por sistema este diagnóstico y tratamiento que al 20% no beneficia e incluso puede perjudicar. Es una medicina burocratizada, estandarizada, casi industrial que olvida al individuo, y de ahí vienen los grandes errores. La medicina no puede estar basada en la estadística.

JMF: ¿Por qué es así?

LdMO: Probablemente este fenómeno obedece a muchas causas, pero evidentemente un modelo sanitario basado en la estadística y en la estandarización es el único posible con un sistema público de salud. Un servicio público de salud personalizado, artesanal, sería imposible de gestionar y probablemente tanto los políticos como la industria perderían interés por un modelo tan liberal. Los políticos y la industria perderían protagonismo, y la tendencia va en dirección contraria.

JMF: ¿No será por falta de tiempo?

LdMO: Es evidente que cuanto más nos alejamos de una atención personalizada y nos vamos a un modelo funcionarial, las cargas de trabajo se vuelven irracionales. La falta de tiempo no es una causa sino una consecuencia de un sistema sanitario burocrático. Intervenir en los procesos naturales de oferta y demanda, tiene como consecuencia un sistema ineficiente. Hablando del mecanicismo y la falta de tiempo, estos sistemas de catálogo de prestaciones, planes anuales de gestión y protocolos de trabajo, lo que consiguen es generar listas de espera por ejemplo. Son sistemas que no pueden ser eficientes porque desnaturalizan la relación médico paciente y no satisfacen ni a unos ni a otros. El índice de satisfacción de los pacientes españoles es bajo según las estadísticas de la OCDE y el nivel de burn out -profesionales quemados- en los profesionales es alto.

JMF: Tu función en estos casos, ¿cuál es?

LdMO: Mi función en estos casos es recordar a profesionales y consumidores que por encima de esta burocracia hay un ordenamiento jurídico y una jerarquía de normas que protegen los derechos de pacientes y profesionales.

JMF: ¿Hay mucho corporativismo en el personal sanitario?

LdMO: El corporativismo es un mal endémico de los gremios profesionales y las profesiones sanitarias no están exentas, tanto más cuanto más poder tienen. El corporativismo médico quizás sea el más beligerante de todas las profesiones sanitarias especialmente cuando se trata de resolver una negligencia.

JMF: ¿No tenemos la mejor sanidad del mundo?

LdMO: Desgraciadamente no. En lo único en lo que destacamos un poco es en la eficiencia, es decir en el ratio de resultados por recursos. Pero no destacamos en eficacia ni en satisfacción de los pacientes. Las listas de espera que tenemos son un buen síntoma de que la gestión no es buena. La falta de un sistema de prevención o de compensación de errores nos coloca muy lejos de una sanidad de calidad. Ni qué decir tiene del aumento de casos de secuestro médico y de situaciones de indefensión en los pacientes.

JMF: ¿Secuestro médico? ¿Eso qué es?

LdMO: El secuestro médico es la actividad en la que el paciente queda anulado de sus derechos más básicos como el de información y consentimiento. Ocurre principalmente en psiquiatría, en vacunaciones pediátricas y en oncología. A veces los pacientes se ven coaccionados por la propia administración sanitaria, los servicios sociales e incluso por el sistema judicial. El secuestro médico en psiquiatría es el más conocido porque hay procesos especiales que podemos cuantificar y las cifras son aterradoras.

JMF: Cuéntame más de esas cifras aterradoras…

LdMO: En España cada año hay 65.000 internamientos psiquiátricos involuntarios, es decir 180 cada día; 30.000 incapacitaciones por enfermedad mental; unas 100 esterilizaciones y un número indeterminado de abortos coactivos. Todo ello es causa de unas 800 muertes en unidades psiquiátricas y se estima que unas 500 son por mal uso de la medicación.

JMF: Y, ¿en aras de qué o con qué autoridad se hace esto?

LdMO: Se trata de un vicio político que viene de muy antiguo y relacionado con ideologías de control social y de eugenesia. Nace en 1918 la doctrina eugenésica en España de manos de Jiménez de Asúa en la segunda república y que da origen a la Orden Gubernativa de internamientos psiquiátricos de 1932 y la primera Ley de vagos y maleantes de 1935, que ni la dictadura, ni la transición ni el progresismo democrático intentan corregir. Es este tipo de doctrinas eugenésicas iniciadas y por el progresismo las que llegan a la actualidad y dan soporte al aborto, la eutanasia y el secuestro médico como necesidades de salud pública. No hay ni la mínima justificación moral ni legal para este tipo de control social, pero lo cierto es que esta maquinaria funciona y funciona de manera muy eficiente sin que la población disponga de recursos legales para defenderse.

JMF: ¿Qué es la ‘doctrina eugenésica’?

LdMO: La eugenesia es la doctrina que persigue el mejoramiento de la sociedad y de la raza a través de la intervención en la salud. Se favorece el bien común eliminando a los débiles, los viciosos y degenerados. El individuo desaparece como sujeto de derechos y se le priva de su dignidad en aras de un mejoramiento social. El débil, el vicioso o el degenerado son considerados como meras cargas y se justifica que sean sometidos a una trato diferenciado en beneficio de la sociedad. Es una falacia absoluta, pero es lo que pretende justificar la vacunación involuntaria de niños, ya que pueden ser fuente de epidemias y de grandes costes sanitarios, lo que es un despropósito científico. En los casos de cáncer, la experimentación o el tratamiento involuntario se basan en reducir costes asistenciales. El los internamientos psiquiátricos, se trata de sacar de las calles a los locos peligrosos tal y como establecía la primera ley de internamientos psiquiátricos de la república francesa de 1837 y cuyo modelo mantenemos. Sea como fuere, a través del mayor beneficio de la sociedad, con el secuestro médico y la eugenesia se priva de dignidad al ser humano y por razones ajenas a la ciencia y la moral.

JMF: Llevada al extremo toda intervención médica debería vetarse, que sobreviva el de por si dotado…

LdMO: Solo que al ser una teoría falaz, la de la supervivencia del más dotado, y es más una doctrina de propaganda política y de manipulación social, las intervenciones médicas se reducen a lo que necesita la mayoría o a lo que interesa a la mayoría de los políticos. Así se destinan grandes cantidades de dinero a atender a determinados colectivos. Todo va en función de las necesidades de la mayoría y del beneficio político, pero sin ninguna racionalidad. La atención médica pasa de basarse en criterios bioéticos a basarse en criterios utilitaristas de interés social y político. Se llega entonces fácilmente a la razón por la que se ha deshumanizado la atención médica: se ha politizado y se le ha privado de la individualidad que necesita.

JMF: ¿Cómo se revierte eso?

LdMO: Con información. Con divulgación. Desmitificando la eugenesia y el estatismo. Sin pretender alejarme del objeto de la entrevista, lo cierto es que hay que hablar a las claras sobre los derechos de los pacientes y sobre el respeto a la dignidad de las personas. Salir del debate de la necesidad de un sistema público y burocrático de salud y la necesidad de destinar cada vez más fondos públicos para nutrir al sistema y empezar a hablar de recuperar un sistema que garantice los derechos de los pacientes y su dignidad. Recuperar un modelo de atención sanitaria personal y libre donde el profesional y el paciente sean los únicos actores, responsables ambos de la toma de decisiones y de los resultados. Los modelos burocráticos de asistencia sanitaria como el liberal americano, el modelo Bismarck o el Beveridge en Europa, son modelos obsoletos de principios del siglo XX y fracasados, y deberíamos ir a otros modelos mucho más abiertos y que están funcionando muy bien.

JMF: ¿Cómo cuál?

LdMO: En la India, en Brasil, el Hong Kong, en Singapur, se están empleando nuevos modelos que están dando muy buenos resultados. En Singapur se trata de un modelo tan abierto y con sistema de mochilas que está dando muy buenos resultados en cuando a satisfacción de los pacientes y reducción al máximo de cargas burocráticas y de control social. Desde el punto de vista teórico me parece una alternativa perfecta.

JMF: ¿Qué hacen en Singapur?

LdMO: El modelo se basa en que los ciudadanos deben disponer de tres fondos. Uno para asistencia sanitaria, otra para asistencia social y el último es una especia de fondo común de compensación. Cada trabajador dispone de esos fondos para su propia atención o la de su familia. Si no lo consume obtiene una rentabilidad a interés compuesto y en caso de fallecimiento prematuro, pasa a sus familiares. El ciudadano es responsable de su salud, y elige libremente como atender sus necesidades. Puede elegir el profesional que quiera, y el paradigma médico que prefiera. Si quiere tratar un cáncer con quimioterapia, con acupuntura o :con rezos, es su dinero, su responsabilidad :su vida. Cuando no se tienen recursos para intervenciones médicas que se consideran necesarias, entra en juego el sistema del fondo de compensación que da una cobertura básica universal. Con este modelo se devuelve la responsabilidad a los pacientes y profesionales.

JMF: Gracias Luis, no te quito más tiempo, hablaremos por que hay mucho tema, un abrazo.

LdMO: Muchísimas gracias.