El tuit misil

3537e79a972e97567e8f23edabed1accEl hecho es que en Ponferrada, el PSOE junto al grupo político municipal Independientes Agrupados de Ponferrada (IAP), presentaron una moción de censura que prosperó contra el edil del PP. En este importante ayuntamiento leonés, el PP tiene doce concejales, el PSOE ocho e IAP cinco y dado que el PP no tiene mayoría absoluta, la moción es posible. El PP, y especialmente su alcalde, lanzó el grito al cielo ya que a nadie le gusta que le censuren y democráticamente le birlen la alcaldía. Pero las cosas no son tan fáciles, tienen su coste y no quedó así la cosa. ¿Qué circunstancias hacen que esta moción haya dejado al secretario general del PSOE, Rubalcaba, al descubierto y a su opositora Chacón, ya terminal políticamente hablando, en posición de estar ganando por puntos en este nuevo combate? La moción presentada previamente se sustanció el día 8 de marzo: día internacional de la mujer. El grupo IAP, que hace posible cambiar al PP por el PSOE en la alcaldía leonesa, está liderado por el anterior alcalde del PP, Ismael Álvarez,  que renunció a su cargo, dado que fue condenado por acoso sexual a una concejala de su antiguo grupo.

Carmén Chacón, herida casi de muerte política por su no voto en el Congreso en la cuestión del referéndum catalán, vió su oportunidad y lanzó un tuit-misil en la línea de flotación de la Ejecutiva Federal de Rubalcaba. Decía el tuit: “Es insoportable como socialista q cualquier día pero sb todo hoy,vayamos a gobernar Pontevedra por el voto d 1 acosador sexual.Yo, contraria”. Salvado el patinazo geográfico, este tuit reabrió la batalla contra Rubalcaba y supuso un certero golpe -no se si bajo- y el inicio de un nuevo asalto. Don Alfredo y los suyos reculan y obligan a deshacer lo andado. El nuevo alcalde y los ediles socialistas ponferradinos dicen que tarirí que te vi y dejan el PSOE. El secretario de organización del PSOE, Oscar López, asume el marrón y dice que su líder no conocía los detalles. Interviene Griñan, presidente del PSOE, pidiendo responsabilidades y sigue la contienda.

Además de poner en evidencia el caos organizativo y de dirección del partido socialista, el descontrol por parte de su ejecutiva, la bisoñez de algunos de sus altos dirigentes, la división reinante en el partido y las ganas de batalla sin cuartel de la exministra, deja entrever el caos ideológico de lo políticamente correcto, ya genéticamente incrustado en el socialismo español: Todo acusado goza de la presunción de inocencia y toda condena persigue la reinserción; bueno, maticemos: siempre que no se sea de derechas y que no se haya actuado contra la ideología de genero.

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