Estamos que nos salimos (artículo publicado en la contra de La Gaceta el 28 de noviembre de 2009)


Falta un día para el enésimo partido del siglo, para este colosal derbi entre los dos grandes clubes españoles. El choque a día de hoy entre dos modelos, entre cantera o cartera. El choque entre un entrenador y su equipo contra un colectivo de estrellas. O también el choque entre un equipo que tiene técnico y técnica pero le sobra política contra uno que tiene técnica pero al que le falta técnico y sobre todo tiempo. En definitiva, el Barça-Madrid, donde podremos ver detrás de una miserable pelota ni más ni menos que a diez candidatos al balón de oro, no es un mal plan para una tarde de domingo.


 Con la que tenemos encima, y no me refiero a la crisis económica, sino a los dos partos que, según nos venden, más van a afectar al futuro de España: la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y el laico advenimiento zapateril de la ley de economía sostenible, menos mal que podemos consolarnos con el fútbol.
 Falta menos de un día para que el periodista de esta casa, Josep Pedrerol, entre en el libro Guinness de los récords, dirigiendo el programa deportivo más largo de la historia de la televisión. A partir de las 12 de la noche de hoy, Pedrerol y un equipo de setenta personas realizarán para Intereconomía TV, desde Barcelona, un programa de 23 horas alrededor de este singular partido.
 Récord nada despreciable, y que no tiene nada que ver con el alcanzado por nuestro Tribunal Constitucional que ya lleva más de tres años mareando la perdiz sin sentencia del Estatuto, nada que ver tampoco con el récord de la prensa catalana de haber conseguido poner a doce periódicos –que de ordinario se matan- de acuerdo en un mismo editorial.
Récord importante pero que no tiene nada que ver con el del tiempo que nuestro presidente ha logrado mantener la expectativa del país con la promesa vacía de una ley sin contenido, la ley de economía sostenible, ya bautizada por muchos como la ley de economía “sosterrible”.
Estamos de récords que nos salimos. Cómo olvidarnos del récord del ridículo del Alakrana, donde toda una vicepresidenta de gobierno ha tenido que contarnos milongas para justificar su tarea y donde, toda una ministra de Defensa ha quedado retratada con aquello de que “hemos sabido en todo momento dónde estaban secuestrados en tierra los tres tripulantes”, mientras estaban en el barco.
 Estamos que nos salimos. O al menos así estaríamos si desde Europa, además de las continuas bofetadas que nos dan por nuestra economía, no nos hubieran endiñado otro zurdazo al comparar nuestros “éxitos” educativos con los objetivos que marca la estrategia de Lisboa para el 2010. Doblamos la media en abandono escolar y nos erigimos en rémora europea en comprensión lectora y en el número de alumnos de estudios secundarios hasta los 18 años. Da la sensación de que los que nos dirigen políticamente hablando son fruto de este nefasto sistema educativo.


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