La gata Flora

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Uno, yo, biólogo de formación, zoólogo para más señas, se mueve con cierta soltura al estudiar el comportamiento de los animales y la verdad el comportamiento del PSOE de Sánchez me suena a mí a la gata en celo. Algo, el poder, ha provocado una emisión de hormonas de modo que la gata, esquina a esquina, busque apareamiento. Sus gritos suplican la atención de cualquier gato y es muy posible que estos felinos machos, sabiéndose necesarios y tan deseados, se lo cobren en exceso. A este paso el líder temporal de Ferraz se convertirá, políticamente hablando -claro está-, en la célebre y castiza “gata Flora que si se la meten chilla y si se la sacan llora”.

¿Cómo se explica sino que los que antes eran la peste bolivariana ahora sean la democracia en persona? No es posible, sin hacer un reset total a lo dicho y pensado, que los dirigentes del PSOE se sientan más próximos a podemos, el antisistema según ellos, que al PP. ¿Estas más incómodo si eres hincha del Madrid anti Casillas compartiendo mesa con un foróforo culé que con otro merengue partidario del portero mostoleño? ¿Tiene sentido echarse en brazos del enemigo para huir del adversario?

No entiendo nada. Patxi López, que fue Lendakari gracias a  los votos ‘regalados’ del PP, habla de no aceptar jamás un pacto con ellos, ¿Se creen que saldrán de rositas en las inmediatas elecciones generales si, por echar al PP, pactan dándole poder a Podemos? ¿Alguien me lo explica?

Un pensamiento en “La gata Flora

  1. Pues ni tiene fácil explicación, la verdad. La única que se me ocurre pudiera ser ofensiva para su “gata Flora”, pero no tengo otra. Don Pedro no parece tener muchas luces en esto de la política; anda al sol que más calienta, al viento más favorable, o eso cree, pero hace tiempo que vengo diciendo que adolece de las mismas carencias intelectuales que s de cursoZapatero y, como aquél, anda sobrado de radicalismo.
    Si no es capaz de advertir que el montaraz Pablo Iglesias se está relamiendo de gusto al comprobar cómo este alto y guapo pardillo se está echando en sus brazos de lobo mientras se finge, con mal fingimiento, la abuela de Caperucita, es que a estas alturas de curso, o Don Pedro no se ha enterado de nada o se cree más lobo que Iglesias.
    Lo único cierto en este maldito juego de aprendices de brujo es que la “oveja muerta” va a ser España sin duda.

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