María Luz Villarroya: ‘Somos fruto de la cultura de la inmediatez: no me gusta, lo cambio; no funciona, me voy’


Conversación tranquila de @jmfrancas con María Luz Villarroya (www.marialuzvillarroya.es), abogada, especialista en Derecho de Familia

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JMF: ¿Por qué Derecho de Familia?

MLV: Porque creo en la familia como estructura clave en la sociedad e intento trasladar este principio a mi actividad profesional. Porque yo misma he pasado por una situación de divorcio y, además de abogada, soy madre.

JMF: ¿Cuáles son las cuestiones habituales en derecho de Familia?

MLV: Además de los divorcios y separaciones, también se abordan: modificación de medidas (sobre todo desde que la economía ha empeoró y no se ha podido hacer frente a la pensión de alimentos que se pactó en su día), reclamación de pensiones impagadas, asesoramiento en liquidación de gananciales o separación de bienes, asuntos sobre filiación, adopción… y también todo lo relacionado con herencias, sucesiones y testamentos.

JMF: ¿Se ha banalizado el amor con el divorcio?

MLV: ¡O al revés! Al final el Derecho acaba recogiendo, aunque por lo general con bastante retraso, la realidad social en la que vivimos. Y la realidad social es que hoy en día el compromiso asusta, ya no se arreglan las cosas como “antes”, no nos “aguantamos” como antes. No quiero decir que una relación tenga que ser una cadena perpetua, en absoluto. Pero es que, además, entran en juego otras muchas circunstancias que ayudan a “banalizar” el amor: la incorporación de la mujer al mundo laboral las ha hecho más independientes económicamente, se acabó el “hasta que la muerte nos separe”, vivimos más, nos cruzamos con más personas a lo largo de nuestra vida… por todo eso hoy en día somos más libres para poner fin a un matrimonio. Y la figura jurídica del divorcio también se ha modernizado: desde el año 2005 ya no se exige tener que alegar ninguna causa para divorciarse, ya no hace falta esperar un año a estar separados legalmente para tener que pedir luego el divorcio… Pero no quiero ofender a nadie!!! Por supuesto que hay parejas que duran toda la vida, lo que sucede es que somos fruto de la cultura de la inmediatez: no me gusta, lo cambio, no funciona, me voy… y a veces no se plantean en buscar soluciones. No quiero banalizar el divorcio, ni las relaciones.

JMF: Es decir la gente se casa no hasta que la muerte nos separe, sino hasta que me canse…

MLV: Más o menos.

JMF: Y los hijos son un producto colateral…

MLV: Desde luego. Los hijos son el campo de batalla, los que reciben el fuego cruzado de los progenitores. A los hijos les cambia la vida de cuajo y, sin pedirles permiso, se pone su mundo patas arriba, se les impone una situación que no les gusta (de una casa a otra, nuevas parejas…) y por si fuera poco, los padres ni los contemplan emocionalmente. Se olvidan de algo que es una obviedad: los hijos sufren en rupturas en las que se olvida el respeto por el otro progenitor. Son la moneda de cambio: no me pagas la pensión, no los ves; me has puesto los cuernos, ahora hago campaña contra ti a nuestros hijos… y así hasta el infinito. Lo “gracioso” es que esos padres son los mismos que sacan pecho para defender los intereses de sus hijos y no se plantean cómo les está afectando esa mala gestión de emociones, no se plantean qué consecuencias tendrá para ellos en sus relaciones futuras. Se pierde el norte… y comprendo que es tremendamente difícil, que el divorcio es una etapa vital sumamente dolorosa, pero que por eso mismo, no hay que banalizar. Las consecuencias, si hay hijos, hay que medirlas muy bien.

JMF: Me estas describiendo una situación de egoísmo total, ¿eso es progreso?

MLV: Desde luego que no. Progreso sería saber utilizar la libertad que tienes para romper una relación de manera RESPONSABLE, CON SENTIDO COMÚN. Es decir, ya que tenemos más facilidades para acabar con situaciones que no nos gustan ¡hagámoslo con cabeza!. Creo que nos autoproclamamos muy progres porque ahora nos divorciamos en un pestañeo, pero no somos nada progres con la nueva situación que se crea. Después de una ruptura hay que hacer encaje de bolillos emocional, lo progre sería saber poner en práctica toda esa información que tenemos a nuestro alcance sobre cómo afecta a nuestros hijos y ponerla en práctica. Siempre digo a mis clientes que un divorcio puede acabar con unos problemas pero empiezan otros: económicos, sociales, con los hijos, con tu ex…

JMF: ¿Algún divorcio acaba bien?

MLV: Jajaja…sí, ¡por supuesto! Hay divorcios en los que sí se pone por encima el bienestar de los hijos, de la familia en general. Aunque sea un proceso doloroso y duro si ponemos el foco en lo importante al final todo sale bien. Y por “bien” entiendo no causar más daño de lo que supone una ruptura .¿Sabes cuál es el problema? pues que no estamos preparados para afrontar todo ese tsunami emocional que supone un divorcio y nos da corte pedir ayuda. ¡Con los progres que somos! Por eso veo necesario que las parejas que vayan a divorciarse no solo se asesoren jurídicamente sino también psicológicamente, igual que hacemos los padres cuando vamos a una escuela de padres. Prepararse en todos los sentidos es la clave.

JMF: Con el divorcio exprés, ¿hemos mejorado?

MLV: Sí. Se acaba rápido con una situación en la que no queremos estar, facilitar el divorcio reduce los costes internos para romper el vínculo matrimonial. Lo importante es saber a qué profesional acudir, que sea capaz de poner orden y objetividad en una situación delicada.

JMF: ¿Vale la pena casarse?

MLV: Por supuesto. ¡Ya has visto lo fácil que es “descasarse”! Fuera de bromas, el matrimonio no deja de ser un contrato con una regulación específica, lo que ofrece una gran dosis de seguridad jurídica a los contrayentes e, indirectamente, a sus familias y a la sociedad en general. Desde un punto de vista meramente práctico, hay diferencias entre pareja de hecho y matrimonio. Las más significativas radican en cuestiones hereditarias, fiscales y de liquidación del patrimonio común. El matrimonio viene regulado por unas normas de convivencia tanto desde el punto de vista personal como patrimonial, en caso de ruptura, hay una seguridad jurídica mucho mayor que el de las parejas no casadas. Por tanto, todo lo que fomente que las personas que quieren vivir juntas de manera estable disfruten de una convivencia de mejor calidad pienso que es beneficioso.

JMF: ¿Seguridad jurídica? A mi me cuentan que en muchos casos es una ruina total…

MLV: Es una ruina porque en Derecho de Familia no hay agilidad ni rapidez en los juzgados, son lentos, se eternizan los problemas, no hay medios para cambiar situaciones familiares… Si te refieres al tema de pensiones de alimentos… ruina puede ser tanto para quien debe pagarla ( porque ya no puede hacerle frente y para modificar el importe hay que volver a pasar por el juzgado), y también para quien la recibe (porque desde que se reclama una pensión de alimentos que no se ha recibido hasta que se cobra puede pasar un año). En este sentido es desesperante, el sistema judicial no es rápido y mientras tanto hay que vivir: pagar alquiler, vestirse, alimentarse, pagar los gastos de los hijos, mantenerlos…

JMF: Luego ¿el sistema no vale?

MLV: El sistema vale poco porque es lento y ello conlleva a agravar el problema cuando no se dan soluciones rápidas.

JMF: En la vida real en tu trabajo, ¿con qué problemas te encuentras?

MLV: Dejar pendiente de un hilo la vida de una familia porque un juzgado tarda meses en dictar medidas provisionales, el impago de pensiones de alimentos y lo difícil que resulta cobrarlas, custodias compartidas que luego no son reales en la práctica y deshacerlas resulta misión imposible, entre otras.

JMF: ¿Qué opinas de la custodia compartida?

MLV: Queda muy bonito, pero no siempre es lo mejor. Es lo ideal cuando existe el mismo compromiso de corresponsabilidad de ambos progenitores desde que los hijos nacen, no cuando ese compromiso surge, de repente, en el momento de separarse. No puede darse por defecto. Cada familia tiene sus propias circunstancias, no debería imponerse a priori, un tipo de custodia u otra.

JMF: ¿Qué amenaza más a la familia hoy?

MLV: La radicalización de las ideas, confundir el tocino con la velocidad, la falta de respeto por lo que el otro piensa y la intolerancia si no lo hace como yo. Me parece que la sociedad ha dado un giro al otro extremo. Esa idea, por ejemplo, de que los hijos no son nuestros… eso ya lo dice un poema precioso de Khalil Gibran, y desde luego no se entendía en el sentido de dejar su educación en manos de ninguna “tribu”, no estaba relacionado con ninguna influencia del Estado ni nada parecido. Familia lo son las familias tradicionales, las de parejas homosexuales… No entiendo la manía por dividir en lugar de integrar y ¿sabes? Cada vez pienso que el problema es que no se quiere hacer el esfuerzo por armonizar las diferencias, al contrario, parece que el objetivo es la división de opiniones, la exclusión de lo que no es lo que “yo” pienso (y esto se aplica a todos).

JMF: Gracias María Luz, ya no te quito más tiempo, un beso y hasta la próxima, el tema da para mucho…

MLV: Sí. Es un tema que no tiene fin. Gracias a ti Josep María. Espero volver a charlar pronto contigo!!


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