Menudo varapalo


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A raíz de la aprobación de una modificación de la Ley de Orgánica del Poder Judicial con el objetivo de limitar los casos de justicia universal en los que podían intervenir los jueces españoles, determinados jueces de la Audiencia Nacional, aduciendo esta Ley, excarcelaron a 53 narcotraficantes por archivo de la causa. Ya en su momento, determinada prensa comentaba que este comportamiento de determinados jueces se debía su ‘rebote’ por perder la capacidad, más que nada mediática, de ejercer mundialmente de justicieros universales. No compartí en aquel momento esta tesis convencido de que un juez de la AN era más cosa que un vulgar artista de la telebasura VIP. Ayer quince magistrados de la Sala Penal del Tribunal Supremo, por unanimidad, revocaron esta errónea interpretación del nuevo texto jurídico. ¿Tenía razón la malévola prensa que interpretó las excarcelaciones cono una miserable vendetta?

No entiendo nada. Si uno vive para y de la justicia, ¿no tomará todas las medidas legales y de prudencia antes de excarcelar a presuntos peligrosos maleantes? Sabiendo que la voluntad del legislador no es la de soltar bichos, antes de hacerlo, ¿no buscará los resquicios legales para, como mínimo, dificultar en lo que la legalidad le permita la salida de estos personajes? ¿No se les ocurrió a ninguno preguntar al Supremo y tomar medidas cautelares mientras esperaban su fallo? ¿Tenían prisa por soltarles? ¿Su objetivo era visualizar lo erróneo de la Ley soltando presuntos maleantes? ¿Cómo se podría calificar esta actitud? ¿Exceso de celo, ataque de cuernos, prevaricación…? ¿Hace bien el ministro en decir que lamenta pero que no exigirá responsabilidades? ¿Alguien me lo explica?


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