Putos rehenes

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Es posible que hoy finalice la huelga de basuras de Lugo un mes después de que se convocara. El motivo inicial fue el sempiterno: negociar el nuevo convenio colectivo para unos trabajadores que llevan los dos últimos años el salario congelado y en el que la empresa quiere aplicar más recortes. A partir de ahí y en un mes las posturas se enconan, ambas partes se pasan y los vecinos tiene que aguantar, habiendo pagado el servicio, unas calles que son una cochambre. Cuando se acabe, la empresa habrá reculado en gran medida y los trabajadores en algo mientras, y los ciudadanos, putos rehenes, habrán respirado tufos y habrán pisado todo tipo de excrementos.

No entiendo nada. Después de treinta y cuatro años de   Constitución dónde se consagró el derecho a la huelga, ¿para cuando una ley que la regule? Siempre es lo mismo: para negociar con el que me paga, tomo de rehén a su cliente que tiene derecho al servicio.  ¿Qué culpa tiene el ciudadano de a pie de que entre ellos no se pongan de acuerdo? En numerosas negociaciones de servicios públicos suele ocurrir que, dado que la empresa intenta apretar demasiado y sus exigencias no cuelan, tiene al final que recular su postura y aceptar un acuerdo en un término medio. ¿Qué ventajas tiene para tan poco haber sufrido una huelga con pérdidas de dinero y un sinfín de gamberradas al ciudadano? ¿Alguien me lo explica?

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