Que trabaje Rita


Se acabó el ‘a medio gas’; hoy, todos los mortales, los ciudadanos de a pie, hemos vuelto al tajo. Ya está bien de vacaciones o del ralentí de la Navidad, mucho a durado para demasiados. Los mortales al tajo y sus Señorías al relajo. Este podría ser el eslogan de cada principio de año. La propia Constitución consagra la libranza de sus Señorías todo enero y los meses calurosos de julio y agosto, pero tienen también la prerrogativa de habilitar estos largos descansos, cosa que no han hecho. Después de trabajar solo 71 días en el 2016, su agotamiento precisaba de un largo relajo navideño y así, el 21 de diciembre, cerraron las cámaras por vacaciones hasta la segunda semana de febrero. Nada más y nada menos que 41 días de relax pagado y oficial por Navidad. Manda huevos.

Si bien han emergido fuerzas que pretendían romper con comportamientos abusivos de la, por ellos denominada, casta; este propósito ha durado hasta que los nuevos han recogido su acta de Señorías. Una vez en el machito todos se apuntan a los cholletes. No parece de recibo que sigan con estas prácticas que los elevan por encima del resto de ciudadanos. Sus Señorías deben poder ejercer su trabajo con los medios adecuados, pero no deben gozar de privilegios que los hagan superiores. Sus Señorías deben cobrar de acuerdo con su alta responsabilidad, pero no deben trabajar menos.

No entiendo nada. ¿Cómo pretenden los regeneracionistas ser creíbles si les ha faltado tiempo para disolverse en la casta? ¿Alguien me lo explica?


Un pensamiento en “Que trabaje Rita

  1. No digo yo que no tengas razón en algunos casos de nuestros asombrosos políticos, pero sospecho que has hecho una generalización injusta. El trabajo de los diputados no se hace solamente en la sede parlamentaria. Es lógico que la mayor parte de su trabajo lo haga fuera, buscando el contacto con la gente real y sus problemas y escapándose de los laberintos de la política.
    Si me permites un símil es como el atleta que acude a 8 competiciones en un año. Si es un corredor de velocidad probablemente el tiempo que gasta en las competiciones no llegue ni a 15 minutos en un año. Sin embargo, para poder estar en las competencias de alta calidad tiene que entrenar lo que ni nos imaginamos. Sería injusto reprocharle que sea tan poco eficiente en el uso de su tiempo de competición. Pues análogamente, los diputados compiten en las sesiones y en las comisiones, pero eso no es cosa de marcar tarjeta, sino de estar en las mejores condiciones para defender los intereses de sus representados.
    Creo que no es buena cosa desprestigiar a la actividad política (la más noble según Platón) con generalizaciones. Creo que se pueden reconocer muchas diferencias si se observa con ecuanimidad.

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