Renta básica

Suiza

Tres de cada cuatro ciudadanos suizos rechazaron ayer una medida que empieza a plantearse en diversos países de Europa: la renta mínima. La idea, llevada a esto tan habitual en el país helvético como son los referenda populares, consistía en aprobar que todo suizo, por el hecho serlo, recibiera del estado un estipendio que le garantizará una vida digna hasta la muerte. Las cifras de la medida, 2.300 euros por adulto y un total en un país que solo tiene un 3% de paro, de 22.000 millones de euros, las pensaban conseguir como siempre en base a subir impuestos. La verdad es que estos números para mí, son lo de menos; lo más importante es el concepto que hay detrás de estos dígitos. El ciudadano que produce, y por tanto el que paga impuestos, es esquilmado un poco más por el estado, para que el que no trabaja, no puede o no quiere, tenga la vida resuelta. Brillante idea para incentivar el esfuerzo. El estado de bienestar, no bienser, en su máxima expresión: estar y cobrar por hacerlo. ¡Alucinante!

Es curioso que esta peregrina idea haya partido de la izquierda que se supone nunca acepta la caridad sino que procura al ciudadano la igualdad de oportunidades para superar su ‘clase’ de nacimiento. El planteamiento es parecido a este tan hispano de suprimir notas en la educación para no traumatizar al que no pega ni sello, de no hacer públicas las evaluaciones de las entidades públicas, colegios incluidos, para no estigmatizar al que trabaja peor y un largo etcétera de medidas que, socapa de democratización y de protección al ciudadano, lo que hacen es matar el esfuerzo y desterrar la eficiencia de la sociedad.

No entiendo nada. ¿No será que, con el dinero de otros, lo que se pretende es que los que mandan nos protejan de todo mal y esfuerzo para que así no destaque nadie y les joda el invento? ¿Alguien me lo explica?

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