Silencio, se rueda


Tengo varios amigos que se dedican, con notable éxito por cierto, a eso que podríamos llamar el mundo de la farándula -calificativo algo jocoso para denominar a las artes escénicas: televisión, cine y teatro- que siempre que hablamos de temas personales me comentan que esas cuestiones deben quedarse fuera del plató. Cuando suena el ‘silencio, se rueda’ y aún mucho antes debes olvidarte de ti mismo y tu realidad para identificarte con el personaje que interpretas; si no actúas así, estás perdido. En esto consiste la profesionalidad del actor, en interiorizar tu papel de tal manera que, incluso si por lo que sea improvisaras, fueras él.

El niércoles hubo el debate entre candidatos a lendakari en el País Vasco y sin ser propiamente actores, al menos eso se les supone, hicieron  dócilmente caso a esta recomendación: silencio, se rueda. Los problemas de la sociedad real se quedaron en la acera de los estudios y se dedicaron a marear la perdiz acerca de los temas que la política catalana ha introducido en la agenda nacional: independencia, modelo de Estado y demás planteamientos futuribles. De la crisis, de la puñetera realidad, nada de nada.

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha conseguido el mismo efecto que ayer reveló el debate vasco. De lo que realmente preocupa a los ciudadanos catalanes, ni se habla. En Cataluña, y  ya van semanas, el tema es independencia, Estado federal o la autonomía superfinanciada. De si se ha recortado de lo superfluo; de si es posible disminuir el grado de burocratización de su administración; de si sobran canales de la televisión pública; de si en los hospitales sigue creciendo el número de directivos por encima del de los médicos… De todo esto, ni una palabra. Han conseguido hacer realidad el ‘silencio, se rueda’. Probablemente esto obedece a que, muy a nuestro pesar, la política es más un teatro que resolver  los problemas. Para el político, siempre la campaña electoral y muchas veces el propio discurrir ordinario, es una función que nos debe embelesar por no decir,  hablando claro, llevarnos al huerto. Somos espectadores que hemos pagado la entrada y se trata de que salgamos felices de la función. Nos camelan con futuro a costa de silenciar el presente.


2 pensamientos en “Silencio, se rueda

  1. Todavía tiene Ud buena fe Francàs en que toda esta jauría de algunos gobernantes cambie, no están por la labor perdone que le diga, solo hay que leer la de veces que lo escrito Ud en sus artículo, lo de el lifting tanto en las CCAA como en el estado y Gobierno, para que empiece a sanearse la economía. Solo están por mirarse el ombligo y sobretodo conseguir seguir en el poder, el resto nos hemos acostumbrado a aceptar el engaño, sobre todo en las urnas, donde aveces sobre todo en las CCAA reinos de taifas, vuelven a ganar los mismos.

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