WhatsApp, ¿privado o público?

No se si has leído el contenido del ‘chat de los policías municipales de Madrid’, no te has perdido nada, más bien te has ahorrado un cabreo:  comentarios, más que vejatorios, sobre la alcaldesa de Madrid, deseos de cazar emigrantes y loas a Hitler, forman parte del contenido.  Es evidente que cualquier ser normal reprueba lo que ahí dicen, pero el tema no es ese. La cuestión, por denuncia de uno de los participantes en este  chat de whatsApp, está en el ámbito judicial y el juez asignado está identificando a los chateantes se supone que en busca de posibles culpables.

Si nos quedamos en el contenido real del chat, pondremos el grito en el cielo escandalizados de cómo semejantes humanos con uniforme pueden pensar y decir eso, y preguntarnos con miedo ¿en que manos estamos?. Pero si sobrevolamos el asco inicial, tambien será bueno que nos preguntemos, ¿en aras de qué el Estado, su poder judicial o el que sea, tiene que introducirse en mi esfera privada?

Siento decirlo, porque igual muchos no lo entienden, pero para mí la esfera privada es sagrada. Mis deseos, que espero sean mejores que los de los municipales estos, son eso: mis deseos. Y si no los concreto en actos, se quedan como mucho en ‘sueños húmedos’ violentos. Si nos juzgaran por todos los improperios pensados, ¿quién se libraba del asco ajeno? Si el bien a proteger es la tranquilidad del ciudadano y el bien a censurar es la intimidad, lo siento pero no tengo dudas, con la intimidad me quedo.

No entiendo nada. El contenido de los whats es asqueroso pero, ¿no es mucho peor la pérdida de libertad que supone la intromisión de Estado en la intimidad de un sujeto? ¿Alguien me lo explica?

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