No acierta ni una

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Si los resultados electorales suelen asombrar a los que pierden, esta vez casi todos, su contraste con las encuestas sorprendió hasta al único que ganó. La realidad es que las encuestas publicadas no han acertado ni una. Cuesta encontrar un gremio profesional que a pesar de sus calamitosos fracasos siga incrementando clientes. La única encuesta que se ha acercado a la realidad ha sido la votación del 20 de diciembre último con cierta ‘cocina’ de sentido común para saber que dos fuerzas arrejuntadas no suman y que el previsible auge de ‘Podemos’ iba a hacer que muchos ex votantes del PP se taparan la nariz, los ojos y quizás más cosas, volvieran al redil del partido de Rajoy.

Podríamos justificar el desastre sin paliativos de las empresas demoscópicas, argumentando que no estaban preparados para tanta encuesta durante tanto tiempo, podríamos añadir que, la crisis y la consiguiente rebaja de presupuestos, ha hecho que cada día se ajusten más a la baja las poblaciones muestrales y por tanto la fiabilidad de los estudios, habría que considerar que la famosa cocina, arreglos bajo fórmulas matemáticas, para interpretar las respuestas, necesita de un histórico que, la aparición de C’s y Podemos y ahora la coalición de IU y Podemos, al no existir nos lleva a una cocina experimental con demasiados riesgos.

¿Cómo solucionar el problema? Quizás ayude hacer menos encuestas, pero mejores, incrementando las muestras y, sin duda, mejorar la calidad de los profesionales que comen de esto.

Sin duda lo dicho afecta a que los resultados demoscópicos y la realidad se parezcan como un huevo a una castaña pero, ¿no habrá contribuido también a este no acertar ni una, la manipulación de los resultados publicados, con el fin de dirigir como ganado al votante hacia donde le conviene al que paga la encuesta?

No entiendo nada. ¿Qué se ha buscado con estas encuestas: conocer la realidad o simplemente fabricarla? ¿Alguien me lo explica?

Los perdedores: Sobra el que gana

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Curioso país, o curiosos políticos, que sin perder un solo minuto le piden al que gana que se aparte pues, con él, ni agua. El resultado electoral, si algo deja claro, es que Rajoy y su PP han sido premiados por los electores, mientras que el resto han recibido un tozolón más que considerable.

Podemos e IU han dilapidado los votos de uno de los dos socios, la suma ha restado. Ciudadanos solo ha perdido ocho diputados, no está mal para su primera reválida y el PSOE ha vuelto a perder cinco batiendo un récord a la baja.

¿Alguna responsabilidad? ¿Los cuatro jinetes del apocalipsis electoral han tendido algo que ver con su derrota? ¿Qué puñetas regeneraran estos si no asumen ni sus errores? Si no tienen la altura del político que se responsabiliza de haber errado su estrategia, ¿alguno de sus accionistas le ha pedido cuentas? Es bastante alucinante que nadie en sus partidos levante la voz ante el silencio de los responsables que mirando al ganador le dicen: no te queremos.

Tengo que reconocer que la actitud de los derrotados, huyendo de su responsabilidad, no me causa ninguna extrañeza, son así y así les va, pero que nadie en sus filas tenga el sentido común de enfrentarles a la realidad, me habla fundamentalmente de cobardía o de corresponsabilidad en el desastre.

No entiendo nada. Parece que sobra el que gana y el que pierde no tiene problemas en mantenerse, ¿le suena a alguno que en España existe y se ha practicado la vergüenza torera? ¿Alguien me lo explica?

Gana el PP, decide el PSOE

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Pasado el segundo intento de elecciones generales en España, no es descartable un tercero y así sucesivamente, hasta que los españoles concedan la mayoría absoluta a una opción, lo cual a decir verdad queda bastante lejos.

Ya escribí en su día que, si nadie se ‘bajaba del burro’ reconociendo que sus mensajes de campaña, acerca de los futuros pactos, habían sido fruto de su incontinencia verbal y del afán de llevar sus votantes al huerto, sería imposible formar gobierno.

A pesar de la falta de acierto, las encuestas vaticinaban que no habría mayorías absolutas y que el PSOE volvería a ser la clave para dejar constituir gobierno, y así ha sido. Ha ganado el PP pero vuelve a decidir el PSOE. Con la salvedad de que si bien a Rajoy no le salen los números, a Sánchez o Iglesias les salen todavía menos.

La tendencia, no olvidemos que dos puntos si marcan una línea recta, es que el PP sube y el resto bajan. ¿Querrán seguir por esta pendiente?

Rajoy, guste o no, ha ganado por tercera vez unas elecciones, después de una legislatura de recortes. El PSOE sigue en caída, pues es el que nos metió en este embrollo de la crisis. Podemos, nacido de la falta de sintonía de PP y PSOE con parte de sus electores, da más miedo que otra cosa, sirve de revulsivo pero no para un gobierno y, Ciudadanos, o se aclara o sobra.

Comentario aparte merece que, en un mapa absolutamente azul, País Vasco y Catalunya aparecen como de otro planeta con su dinámica propia. Realmente, si no los son, sí parecen otra cosa.

No entiendo nada. Ante un panorama así, ¿seguirán empeñados en que no gobierne la opción que sigue ganado las elecciones? ¿Alguien me lo explica?

Votar en legítima defensa

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Desde hace tiempo me borre del voto útil, de la papeleta del miedo y mucho más del sufragio del mal menor; me hice adicto del voto más barato. Votar al que me cobre menos, al que me salga más económico. Fíjense de que no hablo del que me pague más, un político jamás suelta su pasta, sino del que me esquilme menos. Ya sé que hay motivaciones más excelsas que la mía, de hecho me estoy reformando dándole peso al voto meditado y de conciencia, pero viendo a quien votar se me hace muy difícil elevar el listón de mi papeleta.

Visto el percal, ¿no será mejor volver a las mías y votar en legítima defensa? Votar, sí, por aquello de ser protagonista y no ausentarme cuando pretenden organizarme, joderme más bien, la vida. ¿Quizás votar en blanco? Si los votos en blanco sirvieran para dejar las poltronas del Congreso vacías, lo haría sin dudar, pero mi voto en blanco me lo roba alguien que se lo lleva sin mérito alguno. Votar a conciencia solo es posible si uno tiene consciencia y la usa, lo cual no es fácil; aunque también es verdad que este estilo elevado de voto, no excluye el analizar el matiz de la legitima defensa para ir excluyendo al que me agrede más y por tanto me supone mayor peligro.

Algunos me agreden porque quieren devolver a mi país a la edad media política; otros, casi todos,  porque llevan en su ADN legislar hasta los comportamientos en mi cama y en muchos casos quieren que les pague por ello sueldo de estrellas. Me agrede el que fuerza nuevas elecciones porque el resultado no le conviene. Tendré que defenderme de aquellos, todos, que recortan lo pactado conmigo o se lo gastan a manos llenas en cuestiones que no me solucionan un pimiento cuanto no en su propio mantenimiento. Huir, no puedo. Votaré.

No entiendo nada. ¿Merece mi voto aquel que, antes de ganar o perder, ya me habla de líneas rojas y de vetos? ¿Tan poco les importan los millones de ciudadanos que han votado a otros? ¿Alguien me lo explica?

Que cada uno limpie su casa

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El escándalo de las grabaciones entre Fernández Díaz, ministro en funciones del Interior, y Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Catalunya dependiente de la Generalitat catalana, revelan un estilo de hacer política que sin duda es tan miserable como universal.

España está carcomida por la corrupción porque la política se ha querido adueñar de todo empezando por el resto de poderes del Estado. Usar los ERE en beneficio propio, de mis amigos y de mi partido es corrupción igual que usar a la policía para que investigue a mi adversario, sea de mi partido o de otro. Disfrazarme de cordero para, una vez llegado al poder, abusar de él quitándome el disfraz y actuar a mis anchas imponiendo mis ideas, es tan corrupción como exigir peaje en todas aquellas decisiones que desde cualquier gobierno tienen puntos de discrecionalidad.

En el fondo de la cuestión está, pensando bien, el intentar que mis ideas puedan prevalecer sobre las del contrario con los medios que haga falta y, pensando mal, que es lo más probable, el ocupar el poder para mi propio beneficio.

Lo del Ministro pinta mal como tantas cosas y, sin querer esconder a los investigados si algo han hecho, es miserable y corrupto dirigir las investigaciones hacia los que nos molestan. Estas cintas no invalidan la cantidad de pufos descubierto por las fuerzas de seguridad en España, pero ponen en tela de juicio la integridad de muchos de los políticos que están al mando de nuestro país.

No entiendo nada. Para la cosa pública solo sirve el que, siendo honesto y honrado, está preparado, y, dado lo que nos jugamos, no se debe dar ninguna segunda oportunidad al canalla: el que la hace la paga alejándoles para siempre de la política. ¿Puede cada partido responsabilizarse de limpiar su propia casa? ¿Alguien me lo explica?

Gastamos más

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La noticia, que muchos alaban, es que los hogares españoles por fin gastamos más con referencia al año anterior. El año 2015, alegría, alegría, gastamos más que el 2014 y es la primera vez, desde el 2008, en que esto ocurre. Curiosamente esta albriciosa subida, que muchos interpretan como ‘salir de la crisis’, está un 13% por debajo de lo que gastábamos antes de entrar de cabeza en ella.  No deja de ser peculiar que el regocijo sea por gastar más, sin desmenuzar ni en qué gastamos, ni siquiera si gastamos lo que tenemos o no. Dado que la subida es de 1,4% tampoco estamos para tirar cohetes si bien, contando con que la inflación ha sido negativa, podríamos decir que gastamos en algunas cosas más.

Las familias gastan más y el Estado lleva tiempo haciendo lo mismo con un ligero matiz, la deuda de las familias baja y la del Estado sube. Una vez más las abuelas, las madres de familia e incluso los padres, administran mejor que nuestros políticos. España gasta más que Alemania y recauda para ello menos que Estonia, lo cual simplemente es alucinante y hace que nuestro déficit público siga fuera de madre.

No entiendo nada. Si como particulares, ciudadano a ciudadano y familia a familia, tenemos comportamientos económicos racionales, ¿por qué como pueblo seguimos dilapidando? ¿Alguien me lo explica?

Seamos serios

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Llegamos a la última semana antes de la segunda convocatoria de elecciones generales en España y, si hacemos caso a los mensajes de los líderes, es bien probable que vayamos a una tercera y así sucesivamente.

Si en la primera convocatoria fue el PSOE el que, con su no a Rajoy y al PP y su negativa a Podemos, hizo imposible un acuerdo, ahora, si las encuestas se parecen a la realidad, volveremos a estar en las manos de Pedro Sánchez otra vez, aunque su partido sea todavía más débil al pasar a tercera fuerza. Por si fuera poco lío este, Albert Rivera ha declarado que él también pone líneas rojas y no piensa, en ningún caso, ni siquiera abstenerse ante una posible investidura de Rajoy.

Solo se me ocurre, frente a estos planteamientos, que ‘seamos serios’. El domingo no se elige a un Presidente, ni siquiera a un gobierno, se elige a la cámara legislativa de la que deben salir unas mayorías parlamentarias capaces de investir a un Presidente y a su Gobierno. Ni más ni menos.

A partir del lunes, y ante la casi seguridad de que nadie tenga una mayoría suficiente para formar aisladamente gobierno, harán falta pactos. ¿Es serio pactar una figura para que haga lo que quiera? No. Es evidente que lo serio es pactar un programa de gobierno que pueda ser asumido por el mayor número de diputados y, puesto el acuerdo negro sobre blanco, buscar a quien de los firmantes se vea capaz de llevarlo a término.

No entiendo nada. Si la cosa va de vetar nombres, especialmente del que ha ganado, será imposible un acuerdo. ¿No será hora de ser adultos y dejarse de politiqueos? ¿Alguien me lo explica?

La lista más votada

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Hay tres frases recientemente pronunciadas que definirán el futuro gobierno de España.

Rajoy dijo al inicio del debate, y lo repite día a día, que no habrá nuevas elecciones si se deja gobernar a la lista más votada. Es fácil suponer que, además de ser una frase de sentido común, tiene claro que el más votado será él.

Jordi Sevilla, de lo mejorcito que tiene ahora el PSOE, ha calentado la campaña electoral con un breve tuit: «Para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”.

Tanto Rajoy como Sevilla coinciden en aparcar el concepto de mayoría absoluta y hacen bien. Si algo parece que se mantendrá en este segundo round, es el hecho de que ninguno alcanzará una mayoría para poder investirse en solitario, y la única opción será que alguno ceda para que el más, o votado o apoyado, gobierne. A pesar de la interpretación de puñalada trapera que algunos socialistas han hecho del tuit de Sevilla, entiendo que de la misma manera que aboga por dejar gobernar un PSOE con C’s, si Rajoy está solo; también posibilita que el PSOE no obstaculice un posible pacto C’s apoyando al PP.

De todos modos la frase más relevante la dijo Sánchez a Susana Griso. Textualmente comentó: “La gente me paraba en la calle y me decía: Pedro yo no te he dado mi voto para que pactes con el PP… ¿Sabes lo que me dicen ahora? Con Iglesias a ningún lado… Mis votantes tienen un cabreo con Iglesias que no te puedes imaginar”. Las tres frases conducen al mismo final: Si gana el PP gobernará el PP.

No entiendo nada. Para que gobierne Rajoy habrá hecho falta que gané dos elecciones seguidas, ¿acaso era necesario que el PSOE pudiera culpar a Podemos de que siga gobernando la derecha por no haberse sacrificado Iglesias haciendo a Sánchez Presidente? ¿Alguien me lo explica?

Brexit

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No sé tanta economía como para hacer un sesudo análisis de los efectos del previsible Brexit sobre la economía española y la Unión Europea en general. No se por tanto si, por razones económicas, a España le conviene el sí o el no Británico. Primero por que no todo es economía y segundo por que ni siquiera un buen negocio puede mantener una relación en la que una de las partes, o las dos, no quieren tenerla.

Lo que parecía un simple referéndum de trámite como promesa electoral de un primer ministro, Cameron, cuyas encuestas le hacían peligrar la victoria, se ha convertido en una auténtica pesadilla. El próximo 23 de junio los ciudadanos del Reino Unido dirán si quieren permanecer en la Unión en un marco que, gracias a la amenaza del Brexit, consolida e incluso aumenta su situación de excepcionalidad en la manera de ser europeos.

Cabe la opción de que quieran seguir en la UE en las nuevas condiciones pactadas o cabe, y cada día es más probable, que voten por el adiós definitivo, con la esperanza de negociar algún tratado que minimice los efectos negativos y les permitan seguir gozando de lo que para ellos, especialmente para su economía, son las ventajas.

Cuando más me hablan de las ventajas que suponen para ellos las nuevas condiciones para seguir en la Europa comunitaria, más sensación de idiota se me pone al seguir siendo europeísta. Salga sí o no, el precedente para la UE es nefasto y es probable que suponga una estocada definitiva a lo que pudo ser y ya difícilmente serán los Estados Unidos de Europa.

No entiendo nada. La UE es una Unión de Estados inicialmente económica con vistas a ser una unidad política real, ¿caben excepciones antes de acabar definiendo la regla? ¿Alguien me lo explica?

Tres contra uno

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Tengo que reconocer que he visto los tres debates: El de las mujeres, el económico y el de los líderes. El motivo es bien simple, pura profesionalidad; yo, la verdad, estoy tan o más harto que ustedes del devenir político de nuestra España, pero amén de que me gusta la política, mi trabajo me obliga a no perderme este tipo de acontecimientos.

¿Qué debate me ha gustado más? Probablemente el económico, por ser el menos rígido y porque objetivamente todos sabían de lo suyo. ¿Qué personajes destacaría de los tres? Del primero, el de las féminas, me pareció que Inés Arrimadas sobresalía sobre las demás, en el de los economistas destacaría a De Guindos por solvente, templado y preparado; de ambos debates me chocó que el PSOE estuviera representado por antiguas glorias, Robles y Sevilla, sin duda pesos pesados, que pertenecen a otra generación política y ponen en evidencia el vacío, incluso en representantes, del PSOE de Pedro Sánchez.

Ayer no me gustó nadie: A Rajoy lo vi distante, a Pedro Sánchez absolutamente irreal, a Rivera disparando al bulto y a Iglesias falso y disfrazado. Supongo que todos gustaron mucho a su parroquia y poco a la de los demás. Si Rajoy iba a ganar, lo seguirá haciendo y si Sánchez está en la cuerda floja, ayer se mantuvo en ella.

¿Qué pasara después del 26-J según lo declarado ayer? Rajoy ganará y ofrecerá la gran coalición, Sánchez quedará tercero y dejará gobernar a Mariano, Rivera intentará no ser un excedente e Iglesias se comerá a toda la izquierda preparando su asalto en la siguiente legislatura.

No entiendo nada. Ayer eran tres, PSOE, C’s y Podemos contra Rajoy. ¿No sería más lógico que los tres hubieran sido PP, PSOE y C’s frente al que quiere romper la baraja que es Podemos? ¿Alguien me lo explica?