Divorcio a la vista

susana diaz

Las elecciones andaluzas tendrían, en condiciones normales, que celebrarse alrededor de marzo de 2016 pero en política ya se sabe los divorcios son inevitables cuando hay en juego intereses distintos a los de la ciudadanía.

En año electoral y con previsión de debacle de la izquierda oficial hasta ahora en España, IU y el PSOE, todo lo que no sea distanciarse puede ser letal. El pacto de legislatura heredado por Susana Díaz en Andalucía tan interesante para que el PP, ganador de las últimas elecciones, no gobernará, pasa de ser un valor a ser un lastre y hay que matarlo. La que tuvo tragarse el ego en el caso de la corrala ‘La Utopia’ y la adjudicación a dedo de viviendas por parte de la responsable de la Consejería de IU a los desalojados, ahora por nada de peso va a romper relaciones.

Los mal pensados, en política piensa mal y te quedarás corto, intuyen que Susana ahora sabe que aún puede ganar dado que el PP todavía no cuaja y que Podemos no tiene apenas estructura andaluza. Si gana, será de los pocos dirigentes del PSOE que conquistarán un feudo electoral importante y eso la hará todavía más fuerte frente al débil Sánchez que se pierde hasta en coche. Sus posibilidades de competir poco después por la Moncloa aumentarán muchos enteros y en caso de desearlo no habría Pedro que se opusiera y en caso de no desearlo a nadie le amarga el dulce de gobernar cuatro años más en Andalucía.

No entiendo nada. ¿Cómo es posible que Susana Díaz sea el mirlo blanco del PSOE cuando su presidencia no ha pasado por las urnas y su currículo político está íntimamente unido a personajes tan implicados en el saqueo de los ERE andaluces? ¿Alguien me lo explica?

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