Enrique Navarro: ‘El partido socialista y la honradez son malos compañeros de viaje’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Enrique Navarro, (@EnriqueNDF) Autor de libros de historia especializados en las primeras décadas del Siglo XX, particularmente, en la II República, cuyo último libro es ‘La Revolución más anunciada de la historia‘ que versa sobre la amenaza revolucionaria que, gestándose en 1917, culminaría en 1931.

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JMF: Cuando veo el titulo de tu último libro me vienen a la memoria unas palabras del actual presidente de gobierno, Pedro Sánchez, diciendo en Nueva York en 2019: «¿Por qué digo esto? Porque creo que es bueno que empecemos a reivindicar esa España republicana, una España que defendió derechos y libertades que desgraciadamente fueron mancillados por la dictadura franquista». ¿Sabe historia?

EN: En mi opinión, ciertamente sesgada. Es cierto, en la II República se legisló mucho, demasiado y atropelladamente. Había presupuesto y posibilidades reales para llevarlo a cabo en un país, esencialmente atrasado y deprimido? De ninguna manera. Todo fue apariencia, una figuración de cambio que, realmente, no tendría ningún reflejo en el conjunto de la sociedad. Las penurias y las miserias no solo se aliviaron sino que crecieron exponencialmente tras 5 años de legislación y Fuero republicano.

JMF: ¿Fue la Segunda República un bálsamo de derechos y libertades?

EN: Nunca lo pudo llegar a ser. «Hacemos una Constitución de izquierdas»; esto es lo que dijo uno de los principales ponentes del Proyecto constitucional, el jurista socialista Jiménez de Asúa (27 de Agosto de 1931). Se hizo una Constitución de izquierdas, una Carta Magna de la que se excluía a la mitad de los españoles por el solo hecho de pensar diferente. Los derechos y libertades, entonces, ¿eran realmente integradores? No, no podían serlo porque estaban diseñados para el disfrute de una sola parte de los españoles. Se legisló contra la voluntad y los deseos de muchos de ellos y el espíritu de la Constitución, implícitamente, así lo recogía.

JMF: Dos Españas…

EN: Si, ciertamente es lo que se desencadenó. La cuestión religiosa fue el punto culminante de esa fragmentación. Pese a lo que se haya dicho tan insistentemente durante años, las derechas acataron el régimen, fueron siempre las izquierdas (socialistas y comunistas especialmente) quienes pronto levantaron la bandera de la discordia por una República que no satisfacía sus deseos y demandas. Las derechas no se movilizan hasta Agosto de 1931, y solo en un pequeño reducto de la Nación, en las regiones Vasconavarras y a raíz de la publicación del segundo proyecto constitucional (el promovido por Jiménez de Asúa) que agravaba, exponencialmente, lo referido en el primero respecto del apartado religioso. Será en Octubre de 1931, en los debates de los artículos constitucionales referente a la religión, cuando esa fragmentación social se haga irreparable.

JMF: La izquierda entonces levantó ‘un muro’ contra la otra media España…

EN: No toda ella, pero si una buena parte. Los republicanos tradicionales, los genuinos, los que más pelearon por la República, los Radicales, principalmente, intentaron y pusieron los medios para atraer a las derechas a un régimen del que la propia Constitución les expulsaba. En línea diametralmente opuesta se situó siempre el partido socialista, a tal punto que, esa política de atracción y de ampliación de la base republicana, derivó en una «guerra fraticida» contra Lerroux y su partido. El PSOE estuvo absolutamente desligado de toda política de consenso, su única meta era culminar una revolución de claro tinte socialista y solo vio en la República un Puente para conseguirlo. Punto esencial de esta deriva revolucionaria será la creación de las Milicias Socialistas en Febrero de 1932, la paz social quedará dinamitada tras su creación.

JMF: ¿Me hablas de entonces o de ahora? PSOE, muro, dos Españas, legislar contra los otros…

EN: Jaja, si, lamentablemente, parece que forma parte de su ADN. En mi último libro recojo citas de su fundador, Pablo Iglesias, que corroboran perfectamente esa tesis; siempre estuvieron más pendientes de impedir el libre desenvolvimiento de los adversarios políticos que de llevar a buen puerto la basta política social que al obrerismo le urgía. Se alarmaban cuando las derechas trataron de derogar o modificar las leyes del bienio azañista, ellos, en cambio, decretaban amnistías con un Parlamento errado y en apenas 45 minutos…

JMF: Pero se presentan como el paradigma de la democracia y de la honradez. ‘Cien años de honradez’ es como resumen su historia. ¿Es todo mentira eso?

EN: Lo desdice si propia hemeroteca, está ahí, es pública. Han vivido de la coacción y de la amenaza al contrario durante décadas, han hecho ideología divisionaria y fragmentadora hasta de las cosas más nimias. No se puede hacer causa de la democracia mientras, al mismo tiempo, excitan a sus masas para levantarse en armas contra el Estado de derecho. En esos años que analizó en el libro, detallo a conciencia todos los movimientos subversivos en los que han sido partícipes. Hasta de un hecho tan luctuoso como fue el desastre de Annual, trataron de sacar rédito político, de hecho, el propio Prieto en sede parlamentaria, así lo reconoció. La propia historia nos ha demostrado que el partido socialista y la honradez son malos compañeros de viaje.

JMF: ¿Que pretendes con tus libros sobre la Segunda República? ¿No te preocupa poder ser acusado de delito contra la legislación de la llamada ‘Memoria democrática?

EN: La verdad que, a día de hoy, cualquiera que se muestre con un espíritu crítico contrario al relato oficial puede ser declarado sospechoso, y yo lo estoy. Mis trabajos sobre la República son absolutamente contrarios al espíritu y letra de la Ley de Memoria, van en sentido contrario. La Ley de Memoria es una aberración toda ella, la Memoria es individual, no colectiva, no lo puede ser porque ni en una familia pequeña sus miembros pueden llegar a tener Memoria colectiva de su pasado, por lo tanto, es del todo punto imposible establecer una Memoria común para lo que son millones de memorias individuales. Tratan de legislar para hacer caer en el olvido las miles de causas y atrocidades que, sus firmantes y redactores (PSOE – Bildu) han provocado a lo largo de su historia en el pasado. Debemos ser combativos para que no consigan el objetivo que se han marcado y que distorsiona, tan gravemente, el relato de lo que ocurrió en aquellos convulsos años.

JMF: No lo dudo, ¿han boicoteado tus libros?

EN: No, hasta la fecha no… En X, antiguo Twitter, donde trato de divulgar lo ocurrido en la República, es típico que habituales «Trolls» traten de impedir mi libre ejercicio a expresar lo que opino al respecto pero, los libros, de momento, se desenvuelven «en libertad”.

JMF: ¿Qué lecciones se desprenden de lo que históricamente sabes y escribes?

EN: Hay muchas pero, de todas ellas, trato de expresar que la República no fue una batalla entre republicanos y no republicanos, entre izquierdas y derechas, quedarse en eso es desconocer el verdadero fondo de lo ocurrido. Es un partido, el PSOE, quién distorsiona completamente el espíritu liberal con el que, presuntamente, intentaron desarrollar la República (Estatuto jurídico de Abril de 1931). Es el PSOE quién batalla contra todos, quien trata de conducir una República que solo podían desembocar en un conflicto revolucionario y que llevaban promocionando casi 30 años. El PSOE lo enfango todo haciendo verdaderamente imposible la convivencia entre españoles.

JMF: Si Sánchez revive los momentos más oscuros aunque auténticos de aquel PSOE totalitario y excluyente. ¿Qué viene ahora?

EN: Solo pensarlo da miedo. Me parece increíble que en pleno apogeo del Siglo XXI este al frente de tan alta magistratura una mentalidad tan sectaria y retrógrada. Es un león herido, acorralado, por lo tanto muy peligroso para la viabilidad y serenidad institucional. ¿Qué se puede esperar de alguien que, en reiteradas ocasiones, se declara nostálgico del principal responsable de todo lo ocurrido 90 años atrás, Largo Caballero? Ciertamente, nos encontramos en un momento en extremo preocupante.

JMF: ¿Qué hace en la Castellana de Madrid una estatua de Largo Caballero en pleno siglo XXI?

EN: Es una opinión muy particular, yo no quitaría ninguna forma de expresión de nuestras calles, lo que debemos hacer es aprender de nuestro pasado para mejorar nuestro presente y se debe hacer pedagogía, de verdad, para saber quién fue y lo que supuso la vida y obra de Largo Caballero. Ahora bien, una vez que la izquierda ha iniciado una «cacería» revisionista retirando calles, esculturas y todo tipo de simbología no afecta a su ideología pues, entonces, eso mismo me preguntó yo…; ¿qué hace entonces el promotor y principal responsable de nuestro más trágico pasado en pleno paseo de la Castellana? La Memoria tampoco debe ser selectiva.

JMF: Yo no hubiera quitado ninguna pero han quitado otras y siempre de signo contrario…

EN: Si, por eso lo digo, estoy de acuerdo totalmente. Si se inicia una campaña revisionista que afecta a una sola parte, cual es el motivo de no hacer lo mismo con la otra que, la propia historia acredita, su participación en todo tipo de manifestaciones revolucionarias y golpistas que atentaron y violentaron al Estado de derecho? La superioridad moral de la izquierda, y en particular del PSOE, se desbarata cuando se acude a las fuentes primarias, ellas nos revelan su oscuro y particular siniestro pasado.

JMF: Una curiosidad, ¿por qué tu afición a la Segunda República?

EN: Siempre me atrajo. Siendo joven veía todo tipo de documentales en la TV que me impactaron particularmente. Además, como muchos españoles, las propias vivencias de mi familia. Mi madre y sus 8 hermanos estuvieron asilados más de 2 años en la Legación de Chile (de entre 1 y 14 años); salvaron la vida gracias al embajador, Carlos Morla Lynch, Largo Caballero, tenía otros propósitos. Conociendo muchos de sus hechos, siempre me ha llamado la atención que se considere a aquel periodo como un tiempo de virtuosismo democrático.

JMF: ¿Virtuosismo democrático? Suena a broma pesada…

EN: Sin duda, fina ironía.. El detenido análisis de sus hechos, precisamente, demuestran todo lo contrario. Recordemos, la Constitución fue promulgada para el disfrute de solo una parte de los españoles, por cierto, una Constitución nunca refrendada por la voluntad popular.

JMF: ¿Nunca se votó?

EN: No, el pueblo español fue desconocedor de su suerte. No fue producto del consenso y si fruto de la férrea y sañuda voluntad de la mayoría parlamentaria (republicanos de izquierda y socialistas), de un Parlamento cuya composición (más del 80% actas de la izda.) no se correspondía con el verdadero estado de la opinión, las fraudulentas elecciones de Junio de 1931 (tan poco estudiadas…) pervirtieron el verdadero sentido y espíritu de un Parlamento que no era el auténtico reflejo de la sociedad.

JMF: ¿Hubo algo ejemplar en la Segunda República?

EN: Poco, y es que la ideología lo impregnó todo. Desde los primeros días se pervirtió el sentido liberal que prometieron harían valer. A las 3 semanas, la quema de Iglesias y Conventos hizo muy difícil volver a una situación de inicio. Se legisló mucho, reformas sociales que eran necesarias, sufragio femenino, salarios, mejoras en condiciones laborales, seguros sociales, pero no llego al conjunto de la sociedad, no había dinero, los presupuestos se desviaban a las miles de desórdenes públicos que azotaron permanente a las calles españolas. Un dato, se crearon mas agentes del orden que maestros de escuela pese a la gran cantidad dotacional que se pretendió dar a la educación.

JMF: Gracias Enrique me conformo por hoy jaja. Un abrazo y hasta pronto; este tema promete y en tiempos de Sánchez todavía más…

EN: Pues muchas gracias, Josep. Un placer y un abrazo.


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