Me dice Mariano Urdiales Viedma, médico patólogo



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¿ES “AB” EL GRUPO SANGUÍNEO DE JESUCRISTO?

En el catolicismo, disponemos de tres reliquias estudiadas de forma exhaustiva, en las que la ciencia no ha encontrado nada que contradiga la tradición que defiende que pertenecieron a Jesús de Nazaret. Ellas son: La Sindone (Sábana Santa de Turín), encontrada en Lirey (Francia) en 1353-1355 d. C., el Pañolón de Oviedo, que parece llegó a esa ciudad entre el 761 año en que se fundó la ciudad y el 884 d. C. fecha en que Alfonso III le construye la Cámara Santa, estando certificada su ubicación  allí de forma indiscutible en 1075 d. C., con documento en el que firmaron como testigos Alfonso VI, su hermana Doña Urraca, varios obispos y El Cid, y  la Santa Túnica de Argenteuil, considerada como la túnica sin costuras que vistió Jesús hasta su crucifixión, la cual apareció en Francia en el 801 d. C., al regalársela la emperatriz Elena la Ateniense a Carlomagno. 

Los grupos sanguíneos son de cuatro tipos, A, B, AB y O. El grupo sanguíneo AB es infrecuente, con una incidencia del 4%  en la población mundial. Las tres prendas mencionadas contienen sangre del tipo AB. ¿Cómo explicar esa coincidencia?, ¿se debe al azar?. Para intentar responder a esa pregunta he recurrido a dos buenos matemáticos que conozco, uno es José Mariano López Urdiales (ingeniero aeronáutico, Premio Nacional fin de carrera en  el año 2000, Master of Aeronautical Engineering por el MIT y MBA por el College des Ingeniers de Paris) y David López Tomás, estudiante del prestigioso College Luis Le Grand de París.

Planteando la hipótesis de tres posibles falsificadores en la Edad Media que acertaran de forma fortuita en manchar las tres telas con el grupo sanguíneo más infrecuente en la población europea, la probabilidad es de 1 entre 15.625, muy improbable, pero en teoría posible, aunque no deja de ser curioso que no nos hayan llegado falsificaciones similares, que deberían ser abundantes, con otros grupos sanguíneos más comunes.

 También se ha detectado el grupo sanguíneo AB en algunos de los denominados Milagros Eucarísticos, en los que se ha identificado sangre e incluso músculo cardiaco en Hostias consagradas, bien de forma espontánea o al intentar disolverlas en agua, con la intención de destruirlas, al haberse contaminado por caer al suelo o situaciones parecidas. Aunque hay más de cien Milagros Eucarísticos reconocidos, voy a mencionar solo a los siete que brevemente cito aquí, por existir en todos ellos bibliografía con determinación del grupo sanguíneo, que curiosamente siempre es el AB. No incluyo el interesante fenómeno ocurrido en el 2013 en Legnica (Polonia), en el que se identificó músculo cardiaco estriado en la Hostia, certificado por las universidades de Wroclaw y Szczecin y sí incluido en la magnífica revisión del cardiólogo Franco Serafini en su libro: “Un cardiólogo visitó a Jesús: los milagros eucarísticos examinados por la ciencia”, por no encontrar referencias de que se determinara en este caso el grupo sanguíneo. Los siete casos en los que me centro son: 1- milagro de  Lanciano (Italia). En el año 700, celebrando la Santa Misa, al pronunciar las palabras de la consagración, la Sagrada Hostia se convirtió en un círculo de carne y el vino en sangre. La carne se mantiene intacta hoy, ya de por sí un fenómeno extraordinario. Es curioso que el nombre de esta pequeña localidad está relacionado con Longinos, el soldado que según la tradición, alanceó el corazón de Jesús. Se hicieron diversos estudios científicos, autorizados por Pablo VI en 1970 ( Dr Odoardo Linoli, jefe de servicio y profesor de anatomía patológica y el Dr. Ruggero Bertellin profesor universitario) y en 1981 en la Universidad de Siena y concluyeron que se trata de músculo cardiaco humano y de sangre del grupo AB, no detectaron conservantes. 2- El milagro de Bolsena (Italia), en 1263. En una misa, la Sagrada Forma sangró. Estudios científicos han confirmado que la sangre es del tipo AB. En un principio, la doctora Johanna C. Cullen, de la Universidad de Georgetown, pensó que el color rojo podía deberse a una bacteria bastante frecuente, la serratia marcescens, la cual produce un pigmento rojo vivo. Un estudio posterior, en el 2015, descartó la hipótesis anterior, demostrando que se trata de sangre del tipo AB. 3- El Milagro de Betania (Venezuela) en 1991. Durante otra misa, una Hostia consagrada sangró y se convirtió en carne. El obispo Pio Bello Ricardo autorizó los estudios científicos que se  realizaron en Caracas, en el departamento de microanálisis de la antigua Policía Técnica Judicial, dirigidos por la bióloga Daisy Cañizález, a la que este estudio le transformó su vida y por comisiones de la OMS que certificaron  se trataba de sangre humana del tipo AB positivo, es importante resaltar que los científicos que estudiaron estas muestras, no sabían el origen de las mismas. 4- El Milagro de Buenos Aires, en 1996, encuentran en una parroquia, una Hostia “profanada” detrás de un candelabro.  Al proceder a diluirla, se transformó en un trozo de carne sangrante, tres años después, la carne no se había descompuesto, el entonces obispo Bergoglio mandó  una muestra para su estudio a California, sin indicar la procedencia de la misma, para no influenciar a los investigadores. Se determinó que la sangre era de tipo humano y del grupo AB. Posteriormente el doctor Frederick Zugibe de la Universidad de Columbia certificó que la muestra tisular era músculo cardiaco humano, sometido a un estrés severo. 5- El Milagro Eucarístico de Tixtla (Méjico) en 2006, en una misa, una Hostia goteó una sustancia rojiza. Tres años después se  invitó al  Dr. Ricardo Castañón Gómez, que también había intervenido en el estudio de la Hostia sangrante de Buenos Aires, para que  coordinara todos los estudios, en los que también participó el histopatólogo John Compagno. Se determinó que se trataba de sangre humana  tipo AB y tejido del miocardio. Las conclusiones de la investigación se presentaron en mayo del 2013, en un Simposio Internacional de la Diócesis de Chilpancingo, con ocasión del Año de la Fe. 6- Milagro Eucarístico ocurrido en Sokólka (Polonía), en octubre del 2008. Durante la celebración de la Santa Misa, una Hostia se cayó  al suelo. Al proceder a su eliminación, a la semana, comprobaron que no se había disuelto  y vieron como coágulos rojos unidos a parte de la misma. Las autoridades eclesiásticas solicitaron un estudio a los doctores Stanislaw Sulkowski y a Maria Elzbiete Sobaniec-Lotowska, patólogos de la Facultad de Medicina de Bialystok. Estudios independientes hallaron tejido cardiaco, en situación límite, previa a la muerte, íntimamente interconectado con la Hostia, haciendo imposible una manipulación artificial y la sangre era del grupo AB. 7- El Milagro de  Honduras en 2022,  en una región montañosa, en una ermita perdida,  al abrir el sagrario para distribuir la Eucaristía, se  vio que la tela que cubría el copón (el corporal) mostraba manchas que parecían de sangre, investigaron si alguien había entrado antes a la ermita y excluyeron la posibilidad de algún recalo que hubiera producido las manchas. Al día siguiente, dos misioneros del Sagrado Corazón metieron la tela en una bolsa de plástico con cierre hermético  y se la llevaron al obispo Walter Guillén Soto que se mostró bastante escéptico. Tres meses después la mandó al centro toxicológico DISA Test en Tegucigalpa, donde el dr. Héctor Díaz del Valle  descartó que las manchas se debieran a resina de madera, otros pigmentos, hongos ni sangre animal, llegando a la conclusión de que era sangre humana tipo AB. Según la Word Populatión Review, menos del 2.5% de la población de Honduras tiene ese grupo sanguíneo. 

Cuando a las tres reliquias mencionadas con anterioridad, añadimos estos siete milagros, en los que siempre se identifica al grupo sanguíneo AB, en muestras de hace siglos y contemporáneas, no podemos dejar de asombrarnos y volver a preguntarnos si todo puede ser fruto de la casualidad. Las matemáticas dicen que  la posibilidad al azar de esa coincidencia es de 1 en 95.367.431.640.625. Para poner esa cifra en perspectiva, de una forma más entendible, pensemos que para ganar el primer premio del Euromillones con una sola apuesta es de 1 entre 139 millones. Que estas 10 muestras coincidan por azar es 686.000 veces más difícil que ganar el Euromillones. Matemáticamente, la hipótesis de que todo sea fruto de coincidencias o falsificaciones aleatorias, queda absolutamente destruida.

Científicamente hay varios problemas, uno, la muestra, solo hemos hablado de 7 Milagros Eucarísticos, hay más de 100, ¿qué pasa con los otros?, ¿por qué no se han hecho pruebas a los otros o sí se han hecho y no han dado los resultados esperados, por lo que no se han publicado?. A esas preguntas no sé ni puedo responder. Otro problema es la posibilidad de falsos positivos. En la década de los sesenta del pasado siglo, se identificaron bacterias con antígenos A y o B en su superficie y en tests inmunológicos dan reacciones positivas falsas, si la muestra está contaminada con esas  bacterias. Es cierto que las muestras mencionadas, no se han tratado de forma aséptica y algunas tienen siglos de antigüedad, por lo que no se puede excluir la posibilidad de contaminación con ese tipo de bacterias. No existe en la actualidad una cifra porcentual, universalmente aceptada que divida a todas las bacterias, entre las que no tienen y sí tienen antígenos de grupos sanguíneos en su superficie. Son frecuentes estas bacterias en la microbiota intestinal, por lo que la contaminación fecal podría estar presente en algunas o en todas las muestras aquí mencionadas, pero debido a que los humanos tenemos anticuerpos anti A y anti B, que al unirse a esos antígenos, destruirían a las bacterias, la composición de la fauna microbiológica intestinal se ajusta al grupo sanguíneo de la persona, para evitar que  el sistema inmunológico las destruya, de forma que estaríamos en la misma remota posibilidad, ya que la persona que contamina con bacterias portadoras de antígenos A y B, debe tener grupo sanguíneo AB, que es el menos frecuente.

El Dr.Kelly Kearse, inmunólogo por el Johns Hopkins y profesor en la Facultad de Medicina de Tennessee hizo un experimento con hostias no consagradas, las dejó en un rincón con polvo unos días para que se contaminaran  y luego las puso en agua, un 15% de ellas formaron una sustancia gelatinosa y roja, debido a contaminación por hongos y baterías. No habla de que ningún caso diera positividad a antígenos sanguíneos AB. Es fácil en la actualidad, diferenciar sangre de una contaminación bacteriana o por hongos. Además en algunos casos se ha identificado músculo cardiaco, algo imposible de confundir con otras estructuras, simplemente con un microscopio.

Es cierto que desde la ciencia, no se puede afirmar de forma absoluta, que las diez muestras aquí mencionadas contengan sangre de tipo AB, pero todos los hallazgos hasta hoy apuntan en esa dirección y no hay ninguna evidencia definitiva en su contra. Es verdad que existe una posibilidad de contaminación, pero en todos los casos la misma contaminación bacteriana, no deja de ser algo que raya en lo imposible. Por lo tanto, mientras no se demuestre lo contrario, muy posiblemente, Jesús tenía sangre AB. Tengamos presente que a nosotros como católicos, nos da igual que tuviera ese tipo de sangre u otro, si se demostrara de forma definitiva que era portador de otro tipo sanguíneo, eso no aporta ni quita nada al Cristianismo/Catolicismo. Pero la realidad es que nos hemos topado con estos hechos coincidentes y me parece muy interesante conocerlos y estudiarlos.

Los católicos buscamos la verdad, esa verdad que nos hace libres (Juan 8, 31-32), La verdad permanece, ha dicho estos días León XIII en España.  Pues busquémosla. No debemos tener miedo a investigar y aceptar los resultados. Pienso se deberían estudiar todos los Milagros Eucarísticos existentes, con las últimas tecnologías disponibles y en los casos futuros, que seguro habrá, tratar las muestras de forma aséptica, para evitar cualquier contaminación.

El primer caso fue el de Lanciano (Italia) en el año 700 d. C., después, en Buenos Aires, con Bergoglio allí, en la década de los noventa, pasó lo mismo y en 2006 en Tixla (Méjico) y quizás en Sokolka (Polonia) en 2008 y en Búfalo en 2018. Curiosamente, en los estudios realizados se ha comprobado que  se trata de músculo cardiaco vivo con signos de trauma y estrés y la sangre es humana y  del tipo AB en todos los casos. 

.  (Los milagros eucarísticos permiten conocer el tipo de sangre de Cristo en www.infocatolicacom y Milagro Eucarístico en Bolsena https://es.wikipedia.org; Impresionantes verificaciones del tipo de sangre de Jesushttps://iglesiaehistoria.com.

Mariano Urdiales Viedma. Médico Patólogo, jubilado. Ubeda



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