Más de veinte mil millones de euros


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Ojalá solo fuera Caja Madrid, pero me temo lo peor. No estamos hablando de 15 millones de euros, hablamos de más de 20.000 millones de euros que nos ha costado rescatar a las Cajas, que no a la banca que es bien distinto.

Qué tiempos aquellos. Mi padre fue Consejero de una Caja, quebrada e intervenida ahora, por supuesto. Recuerdo aún cuando, quitando horas a su trabajo de autónomo, iba algo así como semestralmente al Consejo. Cuando volvía nos enseñaba el bolígrafo o la chorradita que, como detalle, le habían regalado por asistir al Consejo: ni un euro, pesetas entonces, ni un trato especial para un crédito, nada de nada, solo un bolígrafo corporativo o una carpetita con logotipo pero sin marca. Si uno sigue las noticias de Caja Madrid, ya vendrán las demás, verá que el objetivo de las Cajas de su función social, unido a la máxima de muchos de que ‘la caridad bien entendida empieza por uno mismo’, han hecho que todos los cargos y carguitos de la estructura de estos organismos tuviera sus dádivas generosas de acuerdo al rango: el Presidente, infinitas; el más triste y anodino miembro de la Asamblea, también. ¿Vergonzoso? Sin duda. ¿Delictivo? En muchos casos, probablemente. Hemos pagado muy cara la picaresca de muchos, y no olvidemos el generoso sueldo de controladores que no se sabe que hicieron.

No entiendo nada. Rasques donde rasques en este nuestro país, el que no corre, vuela. Da la sensación de que la impunidad para sisar es proporcional a que ayudes a sisar a los que podrían dar la alarma de tu comportamiento al darse cuenta. Tanta preocupación del Gobierno por sacar tajada impositiva hasta de los cupones de comida, ¿no tendría que ir acompañada de instrucciones sobre cómo tributan el uso de coches oficiales, tarjetas de representación, viviendas estatales y tantas y tantas prebendas? ¿Alguien me lo explica?


Un pensamiento en “Más de veinte mil millones de euros

  1. Pues que en realidad, en el 78 no solo se consensuó café para todos, sino una auténtica merienda de negros. La negra Partitocracia, y sus entornos.
    Mientras nos tienen entretenidos con una corrida de toros, donde los cornúpetas somos nosotros.
    Explicado.

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