Conversación tranquila de @jmfrancas con Pablo Sanz (@PabloSanz07). Profesor de universidad y doctor en derecho.
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JMF: Pablo. ¿Malos tiempos no?
PS: Pintan bastos, sobre todo en Europa. Se han hecho bastantes cosas regular o mal durante mucho tiempo y ahora aparecen juntos los problemas. Algunos lo llaman «policrisis». Es como cuando un alumno no se toma en serio el estudio constante y diario a lo largo del cuatrimestre y luego pretende aprobar y que le salga redondo el examen o tener un golpe de suerte.
JMF: Pero en lo peor de ahora, la guerra, Europa no ha sida la causante, mas bien la ‘padeciente’ indirecta…
PS: Si, efectivamente, estamos recibiendo golpes derivados de conflictos que proceden de fuera, pero en gran medida su impacto sobre la economía y seguridad europeas se debe a las vulnerabilidades a las que se ha contribuido por causa de las propias políticas europeas llevadas a cabo por los «Eurócratas» desde Bruselas, Estrasburgo y Frankfurt.
Por ejemplo, la Comisión Von der Leyen ha llevado la irresponsabilidad fiscal a un extremo inédito, dinamitando el Pacto de Estabilidad que tanto costó construir, endeudando a las generaciones futuras para financiar dogmas ideológicos en lugar de inversiones productivas.
Hemos perdido una década con el ecocapitalismo de Von der Leyen, un dogma verde que desindustrializó Europa bajo la excusa del clima, mientras importábamos gas fósil de dictaduras. Ahora, cuando la realidad golpea, se abraza al gas natural de manera hipócrita, pero el daño ya está hecho: nuestra industria no es competitiva. El ‘Green Deal’ no era un plan ecológico, era un plan de destrucción de la soberanía energética europea. Gracias a esa deriva, hoy dependemos del gas estadounidense, que es cuatro veces más caro, y de regímenes que antes señalábamos como indignos. Es el fracaso más estrepitoso de esta Comisión.
Mientras Christine Lagarde desde el BCE se empeña en mantener una política monetaria laxa que castiga el ahorro y alimenta la inflación, la verdadera economía productiva, especialmente la del sur de Europa, se ahoga en burocracia. Lagarde es el rostro de una tecnocracia que cree saber más que que los ciudadanos.
JMF: En nuestra ultima conversación me dijiste textualmente: ‘La UE es un gigante económico pero un enano geopolítico’. ¿Ahora ya somos enanos económicos también?
PS: Efectivamente, una cosa acaba llevando a la otra. En los últimos años se ha hablado mucho de la llamada ‘autonomía estratégica’ europea. Pero este concepto ha quedado muy vaciado por la propia inoperancia de la dirigencia europea. Von der Leyen y Kallas han convertido a la Unión Europea en un apéndice servil de la política exterior de Washington, arrastrándonos a una escalada militar en Ucrania que no es la nuestra, sin un plan de paz, solo con más armas y más rusofobia.
La política exterior no ha sido autónoma y ha estado condicionada por una histeria inducida. En lugar de buscar la distensión y defender los intereses energéticos y comerciales de Europa, Kallas, con su perfil belicista y antirruso visceral, nos ha sumido en una confrontación que solo beneficia a los complejos militares-industriales estadounidenses. Se habla de ‘plan de rearme’ como si fuéramos un estado mayor, pero ¿con qué dinero? ¿Con más deuda común? Esto no es patriotismo europeo, es un disparate económico y social para pagar los dividendos de la industria armamentística de Washington.
Mientras el mundo se mueve hacia el realismo de bloques, Bruselas se encierra en un eurocentrismo moralista que nos deja fuera del tablero global. El idealismo liberal ingenuo de exportar nuestro «orden basado en reglas» y soft power ha fracasado estrepitosamente. Desde el Sahel hasta el Cáucaso, la imagen de Europa es la de una especie de protectorado administrativo de Estados Unidos vía OTAN, incapaz de proyectar poder real para proteger sus cadenas de suministro o sus fronteras con autonomía de criterio en un mundo que ya es multipolar y no unipolar angloamericano. La Pax Americana está terminando.
JMF: Pero la UE, sin el paraguas USA, es ahora mismo la nada. Y un día se somete sin más, véase Ucrania, y al día siguientes se escabulle véase Irán. No veo unidad de criterio…
PS: No hay criterio. La UE está sumida en un absoluto desconcierto.
Una Europa seria en geopolítica no es la que alinea automáticamente con Washington en pos de un concepto cada vez más añejo de Occidente o de «valores atlánticos». Es la que defiende sus propios intereses: energéticos, comerciales, de seguridad, que pueden o no coincidir con la de los anglosajones (EEUU y UK). Eso significa tener relación con todos los actores globales, no solo con los que nos dicen que son los ‘buenos’.
Volviendo al tema de la autonomía estratégica europea, esta será una quimera mientras nuestra política exterior la dicte una ex primera ministra báltica con una visión maniquea, dualista o bipolar del mundo. Europa necesita diplomáticos, no activistas. Necesita realismo y no cruzadas eurocéntrincas. Si Europa quiere ser relevante en el mundo, debe hablar con Moscú cuando sea necesario, comerciar con Pekín sin complejos y mantener la alianza con Washington sin sumisión. Eso es realismo, no equidistancia. Significa defender los intereses de los europeos, no los de ningún otro.
Por supuesto, Europa necesita invertir en defensa, pero con criterio europeo, no con cheques en blanco para la industria estadounidense. Un plan de rearme serio implica desarrollar nuestra propia base industrial, coordinar capacidades nacionales y, sobre todo, definir una doctrina estratégica propia. ¿Para qué nos armamos? ¿Para hacer seguidismo de los conflictos de los anglosajones o para defender nuestro territorio y nuestros intereses?
La OTAN sigue siendo el pilar de nuestra seguridad, pero una Europa «adulta» no puede delegar su defensa en Washington indefinidamente. No se trata de antiamericanismo, sino de responsabilidad. Si queremos ser aliados fiables, debemos tener capacidad de decisión propia.
JMF: Hablas de Kallas como activista, Borrell también lo era, activista o sectario, no se que es peor…
PS: Desde luego hay un problema de fondo en los sistemas y criterios de elección y cooptación de los líderes europeos. Kallas no es una diplomática, es una activista belicista de la guerra por delegación. Su designación es una provocación a quienes creemos que Europa debe ser un puente para la paz, no un cuartel de la OTAN. Su retórica pone en riesgo la seguridad de toda Europa del Este, y demuestra que Bruselas, por el influjo de inmensos lobbies corporativos e injerencia extranjera, se ha puesto al servicio de intereses ajenos.
Cuestión paralela es el haber construido un club de 27 países donde hay unos pocos que parecen marcar la política exterior. Es totalmente ridículo y debería ser inaceptable que los intereses y necesidades de las potencias europeas grandes (Alemania y Francia) y medianas (Italia y España) estén al albur o a merced de las cuitas étnicas y fobias diversas procedentes del mundo eslavo y báltico. Es necesario reequilibrar esto.
También hay que revisar el tema de los lobbies que hay en Bruselas. El ‘Qatargate’ y el ‘Moroccogate’ no fueron excepciones, sino la punta del iceberg de un sistema donde los intereses de regímenes autoritarios y lobbies estadounidenses compran voluntades a precio de saldo. ¿Y qué ha hecho Von der Leyen? Ocultar la información y tapar a los suyos. ¿Dónde está la transparencia cuando vemos a Von der Leyen negociando con Pfizer vía SMS? Esa es la ‘gobernanza europea’. Una tecnocracia aislada, donde los excomisarios pasan por la puerta giratoria a las multinacionales que ellos mismos regulaban. Esto no es democracia, es una oligarquía burocrática.
Meloni en cambio pone orden en Italia con una gestión seria y transparente, Bruselas sigue siendo un agujero negro donde el dinero de los contribuyentes se diluye en subvenciones a ONG ideologizadas y contratos a dedo a consultoras norteamericanas.
JMF: Dentro del desastre europeo destacamos también por nuestro desastre propio: ya no pintamos nada… Cola, España, de ratón, la UE… Murió el león ¿no?
PS: Sí, España con sus propios problemas, otros son comunes al resto de vecinos europeos, no ha sabido tener una voz ni una posición de fuerza en las instituciones europeas.
España ha pasado de ser un socio relevante a un actor secundario en las grandes mesas de negociación europeas. Mientras países del Este como Polonia, que hace dos décadas partían con un PIB per cápita muy inferior, han sabido utilizar los fondos europeos para converger y ganar peso político, España se ha estancado y ha perdido posiciones. Polonia nos ha adelantado en renta per cápita, y eso es el mejor indicador de nuestro fracaso estratégico.
Por ejemplo, Teresa Ribera fue presentada como la ‘número dos’ de Von der Leyen, la realidad es que ha quedado descolocada, aislada y sin capacidad de marcar agenda ante el giro político de Bruselas hacia la defensa y la energía. Es un síntoma de una España que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y que ha perdido sintonía con sus socios. La retirada de Carlos Cuerpo en la elección para presidir el Eurogrupo, sin siquiera llegar a la votación, es otra imagen nítida de nuestra irrelevancia y la consecuencia de una política exterior que ha confundido la visibilidad con la influencia real. Estamos en la foto, pero no en la mesa donde se decide.
Y por supuesto habría mucho que decir en lo que respecta a la gestión de los fondos europeos. A pesar de ser uno de los principales beneficiarios de los fondos Next Generation, España no ha logrado transformar su estructura productiva. Hemos recibido más de 69.500 millones de euros en transferencias directas de la Unión Europea, la mayor cantidad otorgada a ningún Estado miembro. Pero la pregunta que nadie quiere responder es dónde está la transformación. Hemos gastado el dinero, pero seguimos dependiendo del turismo de bajo valor añadido, no hemos creado una industria tecnológica competitiva y nuestra productividad sigue estancada. La gestión de los fondos europeos ha sido un ejemplo de oportunidad histórica desperdiciada. En lugar de utilizarlos para reformas estructurales que nos permitieran mejorar definitivamente nuestras capacidades, se han empleado como parches para sostener el empleo estacional y maquillar cifras de crecimiento. El resultado es que, mientras otros países avanzan, España se aleja cada vez más de la media europea en renta per cápita.
JMF: ¿El gran problema de España y Europa es la energía?
PS: La UE lleva cincuenta años tropezando con la misma piedra. Quiere seguridad, quiere precios bajos y quiere ser verde, pero se niega a priorizar. El resultado es que no tiene ninguna de las tres cosas. Y no es casualidad, porque la normativa de Bruselas dejó la composición del mix energético en manos de los Estados miembros, pero les exige cumplir objetivos climáticos comunes. Es decir, les pide resultados sin darles herramientas. Eso no es política energética, es esquizofrenia institucional.
Recordemos que las dos primeras Comunidades Europeas —la CECA y Euratom— nacieron para gestionar energía. Setenta años después, seguimos sin una política común. La razón es bien sencilla, al final cada país defiende sus intereses nacionales. Alemania apostó por el gas ruso y cerró sus nucleares; Francia protege su energía nuclear como activo estratégico; los países nórdicos tienen su modelo hidroeléctrico; y los países del sur, como España, hemos quedado atrapados en medio de esta pugna de intereses divergentes. El resultado de todo esto lo hemos visto cuando la situación internacional se complica, a partir de la guerra de Ucrania. Se cierra el grifo del gas ruso, se produce el sabotaje del gaseoducto Nord Stream, y Europa se encontró sin alternativa, pagando precios desorbitados por gas estadounidense mientras nuestra industria perdía competitividad frente a Estados Unidos y China.
Desde 2022 se habla mucho de diversificación, pero lo que hicimos fue cambiar la dependencia de Rusia por una dependencia aún mayor de Estados Unidos y Catar. Y lo pagamos con una factura energética que duplica o triplica la de nuestros competidores globales. Eso no es soberanía energética.
Además ahora, con la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, se agravan las dificultades. Y la respuesta de Bruselas vuelve a ser la misma, es decir, discutir si desmantelamos el sistema de comercio de emisiones para bajar los precios o si lo mantenemos por coherencia climática. Mientras tanto, las empresas cierran y las familias no pueden pagar la factura de la luz.
Von der Leyen ha señalado recientemente que la energía nuclear debe seguir siendo parte del mix energético europeo porque proporciona estabilidad y precios bajos. Eso es un reconocimiento implícito de que el dogma verde de la Comisión anterior fue un error clamoroso.
España tiene una oportunidad histórica para convertirse en el líder energético de Europa. Somos la puerta de entrada del gas natural licuado desde Estados Unidos y el norte de África, tenemos el mayor despliegue renovable del continente, y podemos conectar mejor nuestra península con el resto de Europa a través del corredor energético por el Pirineo. Pero para eso hace falta voluntad política, y sobre todo, hacer valer nuestro peso en Bruselas porque por el momento los franceses se niegan. Hay que negociar mucho y jugar bien nuestras cartas en el terreno diplomático. De otra manera, Italia sacará ventaja.
JMF: ¿Oportunidad histórica de España con ese gobierno? Estamos apañados…
PS: En muchos aspectos, el gobierno español no ha sido capaz de defender correctamente los intereses de España en el ámbito europeo. Ahora bien, tampoco el PP. Tanto Sánchez como Feijoo sostienen a Von der Leyen. Lo más grave a mi juicio es la oportunidad desperdiciada con los fondos Next Gen. El gobierno ha presumido de liderazgo en recepción de fondos, pero ha confundido los compromisos formales con resultados tangibles. Cerca del 25% de los recursos se ha destinado a gasto corriente, básicamente a tapar agujeros de la Administración, en lugar de a inversión estructural. Otros países utilizaron los fondos para reformas estructurales que mejoraran su productividad, España los ha empleado para sostener un crecimiento artificial basado en el tirón de la instalación de placas solares, que genera empleo temporal pero no mejora la productividad estructural, y para maquillar cifras de PIB. La productividad, que es lo que determina la prosperidad a largo plazo, sigue estancada. Hemos cambiado una oportunidad de modernización por un espejismo de crecimiento.
Tenemos muchos indicios de que España ha pasado a ocupar un papel secundario en las grandes decisiones europeas. Nos hemos empequeñecido. Alemania, Francia e Italia negocian en las mesas donde se deciden las grandes cuestiones europeas como defensa, energía, ampliación, España se conforma con ser un socio fiable pero no decisivo. El nuevo equilibrio europeo penaliza la inercia y premia la iniciativa. Y España, lamentablemente, ha optado por la inercia.
Otro ejemplo palmario lo tenemos con el Brexit, que ofrecía a España una baza histórica. El Reino Unido salía de la UE y Gibraltar quedaba automáticamente fuera del espacio comunitario. España tenía en su mano el veto en la mesa de negociación. Y sin embargo, cinco años después, lo que tenemos es un acuerdo que no resuelve el contencioso soberano ni protege los intereses del Campo de Gibraltar. España ha renunciado a cualquier avance en la cuestión de soberanía, que queda congelada en el statu quo previo al Brexit. Gibraltar sigue siendo un territorio británico, con su estatus fiscal opaco, una cueva de piratas, mientras España se conforma con una victoria pírrica en los controles fronterizos.
Tanto el PP como el PSOE han sido corresponsables de que Gibraltar siga siendo un paraíso fiscal y una puerta para el contrabando y el blanqueo de capitales a las puertas de Andalucía, mientras Bruselas mira hacia otro lado y nuestros políticos se conforman con declaraciones institucionales. Esa es la imagen de nuestra política exterior: mucha retórica, poca ejecución, y una incapacidad estructural para convertir nuestras bazas en resultados concretos.
JMF: Acabaré llorando jaja. Dame margen de esperanza…
PS: Como dice el refrán, «no hay mal que dure cien años»…pero depende cuando comencemos a contar.
JMF: Gracias Pablo, poco me animas jaja. Un abrazo y hasta la próxima.
PS: Como dije al comienzo de la entrevista con el símil del estudiante, no podemos esperar aprobar un examen sin estudiar. No obstante, el pueblo español y europeo acabará despertando. Muchas gracias, hasta la próxima.

Me ha gustado la entrevista.
Las preguntas muy oportunas y las respuestas muy didácticas, como corresponde a un profesor.
Muchas gracias.