Con mi dinero no. Sí con el suyo (artículo publicado en la contra de la Gaceta de 31 de octubre de 2009)

Empiezo a ver por Madrid algunos transeúntes que llevan en la solapa, curiosamente en la solapa izquierda, una pegatina que reza: “con mi dinero no”. Cuando les pregunto, me explican que es el lema que ha propuesto la Plataforma de las clases medias para una  manifestación que tendrá lugar en Madrid, el próximo martes día 7, hartos de que el gobierno les esquilme el bolsillo y la cartera.

Entiendo perfectamente su mosqueo. Si supieran, según la EAE Business School, que en este país de la Champions League económica –Zapatero dixit-  el gasto del sector público en España ha experimentado en esta en esta última década un subidón, debido fundamentalmente al incremento de personal. Si supieran que cada españolito, los que llevan la pegatina y los que no, incluso los que piensan manifestarse, y tambien, como no, los que están encantados con las ocurrencias de gasto propuestas por la administración como “abrir y cerrar zanjas” en palabras recientes del Sr. Solbes.  ¡Ay si supieran!, decía, que cada uno de ellos aporta a este gasto, la friolera de 9.816 euros de media, desde los 13.673 que le cuesta a un vasco a los 8.898,8 euros que sufragan los madrileños.

No es de extrañar que un científico haya descubierto en España, los restos más antiguos de un vampiro, un chupasangres, perdón -no se en quién estaría yo pensando- un murciélago, el más grande de Europa, que habitó nuestro territorio, no se lo pierdan, cerca de Barcelona hace ya más de 10.000 años. Ya ve, los chupópteros en España vienen de lejos.

No se por qué, después de meditar esta información, me venían, en sueños,  a la mente imágenes de políticos conocidos, que paseaban alegremente con un enjambre de acompañantes: chófer, seguratas, asistentes, asesores, súbditos… Vamos lo normal, con otra pegatina, esta vez en la frente, por aquello de no diferenciar ni derecha ni izquierda. Pegatina que en este caso llevaba escrito un nuevo lema:  “Sí con el tuyo” y, cuando, en mi sueño les pregunto, me espetan: De dónde coño creías que íbamos a sacar el dinero para pagar tanto gasto..

No se si se acuerdan de aquella época en que cada fin de semana los chicos de la gasolina, los de la kale borroka se cepillaban unos autobusillos quemándolos. Se propuso que sus padres, se hicieran cargo de costear los desperfectos y, hete aquí, que la algarabía fue desapareciendo y como mucho solo destrozaba baratijas. ¿No les parece queridos contribuyentes, que valdría la pena que se hicieran cargo de resarcir económicamente los desmanes de corrupción o despilfarro, el imputado o, si este no lo hace, como suele ocurrir, actúe como responsable civil subsidiario el partido político que lo propuso? Seguro que entonces cada partido vigilará más y mejor a sus representantes y, sobre todo, no se encumbra a tanto bandarra.

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