Presos políticos

Si uno busca en internet ‘preso político’, tarea de lo más ordinaria para antes de escribir sobre cualquier tema,  como siempre uno se encuentra de todo. A las mil noticias de los ‘jordis’ en España, dado que son calificados de presos políticos por el nacionalismo y mucha, aunque no toda, de la izquierda, encontraremos cientos de noticias sobre Venezuela donde casi todos, menos la izquierda que califica a los Jordis de presos políticos, acusan al régimen de Caracas de dictadura con cientos de opositores entre rejas. Aparte de esto, y si uno insiste más, se encuentra con definiciones varias de este tipo de presos; intentando sintetizarlas diré que se podría definir preso político como aquel sujeto privado de libertad por sus ideas, cosa difícil en un país democrático, aderezado con la violación de alguna de las garantías procesales.

Cuando en España se habla de pesos políticos y los así calificados tienen posibilidades de defensa letrada, derecho de recusación y de revisión de las decisiones judiciales y el derecho a recurrir a tribunales superiores  no solo es difícil de creer sino incluso de argumentar.

No entiendo nada. ¿La disensión política es patente de corso para saltarse la ley, enfrentarse a la autoridad y destrozar lo que uno quiera? ¿Alguien me lo explica?

Los jordis

Ayer, la juez Lamela, ordenó prisión incondicional sin fianza para los que en Catalunya se conocen como ‘jordis’. El líder de Òmnium, permítaseme omitir lo de cultural por razones obvias,  y el de la ANC, entidades privadas que desde hace tiempo se han erigido en coautoridad en Catalunya, han sido corresponsables de todo lo que está pasando en esta, hasta ahora, Comunidad, y de hecho nadie duda que lideran la insurrección de la calle. Parece que la juez ha decidido que lo que era un hecho, más que palmario, pasara a tener también entidad de derecho y les ha mandado a ‘pensar’ una temporada en terrenos madrileños. No soy partidario de la prisión provisional o preventiva y pienso además que en muchos casos es un abuso real por parte de la judicatura, pero dado que no soy ni juez, ni fiscal, ni siquiera abogado, no suelo pronunciarme en los casos concretos. Si soy educador, enseñante más bien, y fruto de mi experiencia sé que es básico que ‘el que la hace la pague’, aunque la pague poco, y que cuando se  te rebota un alumno y se enfrenta a tu autoridad, hay que pararle los pies individualizándole o adiós clase.

No entiendo nada. ¿Quién en su sano juicio puede pretender que saltarse la Ley y liderar  una masa para impedir una actuación judicial en un país democrático no es delito? ¿Alguien me lo explica?

El 155

 

A una Declaración Unilateral de Independencia en diferido de Puigdemont, el Gobierno, y el PSOE y C’S, han respondido con la aplicación del 155 en diferido. Lo que parecía el recurso último, solo a aplicar en caso de no queda más remedio, la semana pasada pareció la manera más proporcionada y tranquila de responder a lo que cada día supone un pasito más en el íter de la creación de esa llamada República catalana de nuevo cuño.

Para mi la virtualidad del 155 es que, además de haber dado un tiempo a rectificar, solo afecta a los insurrectos y al mismo tiempo es altamente modulable. No sé por qué se ha magnificado tanto esta medida, cuando lo único que hace es dotar al gobierno, previo paso por el Senado, de la facultad de revocar en el mando a personajes que han decidido estar por encima de la ley, que se comprometieron a defender, y a no cumplir con las obligaciones, para las que fueron elegidos.

Desgraciadamente, cuando alguien se empeña en amotinarse y no recula, la opción para hacerle volver a la legalidad siempre pasa por alguna medida impositiva y en general si no hay voluntad de corregirse por parte del sedicioso la medida represiva con el tiempo siempre va a más.

No entiendo nada. Es evidente que responder a Puigdemont aplicando el 155 supone un riesgo pero, ¿qué escenario es peor? ¿Encontrarse con una reacción desmesurada o que la bola crezca tanto que pararla entrañe una violencia peor? ¿Alguien me lo explica?

Gatillazo

Si la cara es el espejo del alma, ayer hubo gatillo independentista sin segunda oportunidad. Los diez segundos de república virtual, no parece que sean suficientes para tanto tiempo de tira y afloja. Digo república virtual por que la realidad es algo más que surrealista: Una pantomima de referéndum que, apoyándose en leyes suspendidas, otorga a un Parlamento la facultad, suspendida también, de proclamar una independencia, que no se proclama, para diez segundos después pedir una suspensión temporal, que nadie concede, dado que no se vota, es una actuación delirante difícil de tomar en serio. De hecho las multitudes que debían con su euforia acompañar al momento histórico desaparecieron mustias y con la cabeza gacha. El arreglo forzado por la CUP de hacer firmar un manifiesto en una sala contigua, no en el hemiciclo, reafirma la voluntad del independentismo de forzar la tan ansiada república, pero una vez más al margen de la ley. Las interpretaciones de lo ocurrido la tarde noche pueden ser muchas pero la realidad es que no hubo declaración de nada pero si hubo intención de hacerlo algún día.

No entiendo nada. ¿Hasta cuando los líderes independentistas catalanes van a llevarnos a hacer el ridículo? ¿Alguien me lo explica?

No hay salida

Es difícil escribir hoy cuando muchos hablan del día D. ¿Qué puñetas puedo aportar yo ante un momento tan trascendental y dónde tantos ‘cerebros’ opinan y tantos ‘estrategas’ trabajan?  Sabemos lugar, día, hora y protagonista; cientos de periodistas quieren retransmitirlo en directo y miles de ciudadanos esperarán en la calle el momento preciso en que Puigdemont declarará la independencia de Catalunya. ¿Lo hará? Puede. ¿Habrá independencia? Imposible.

En los últimos años me han preguntado cientos de veces como acabará el llamado ‘procés’ y siempre he respondido los mismo: ¡yo que sé!,  añadiendo que de derecho ‘no pasará nada’. No puedo ocurrir aquello que es imposible. Es imposible que Catalunya sea independiente en el siglo XXI. Una Catalunya independiente en tiempos de más Unión Europea y en plena globalización, no es posible. El mundo desarrollado no camina en esa dirección. Así de fácil: no hay salida. Cuestión distinta es lo que pueda ocurrir en un callejón sin salida con miles de personas deseando encontrarla, no puede ser nada bueno y en esas estamos.

No entiendo nada. En un callejón sin salida cabe  dar marcha atrás si te dejan y dejar en la gatera todo aquello que el que controla la única salida te permita. ¿Ganará o perderá Catalunya autonomía? ¿Alguien me lo explica?

Espíritu de Urquinaona

Ayer, convocados por Societat Civil Catalana, el nombre lo dice todo, alrededor de un millón de ciudadanos salió a la calle en Barcelona como no había salido nunca: sin complejos y sin miedos. Recuperar el ‘seny’ la sensatez, la cordura, el sentido común, es el eslogan que les convocó. La verdad es que la realidad no se quedó en esto. Desde hace muchos años la voz oficial de Catalunya, de sus políticos, de sus entidades, de sus medios de comunicación y casi podríamos decir de la calle, era una voz única: la del nacionalismo convertida ya abiertamente en separatismo. Ayer, por fin, se rompió con eso. El nuevo espíritu de Ermua, de Urquinaona en este caso, rompe sin violencia la falsa uniformidad del totalitarismo nacionalista por dónde más le duele: la calle. Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura y Josep Borrell, expresidente del Parlamento Europeo, pusieron cara y voz a lo que más de media Catalunya es, siente y desea: la Catalunya plural. Primero fue el Rey, después el mundo económico tan propio de Catalunya y ahora ha sido la calle la que, rompiendo el miedo, ha dicho su particular ‘basta ya’ gritando ‘prou’.

No entiendo nada. Ermua lo cambió todo pero tardó mucho por la oposición de políticos temerosos de perder su estatus. ¿Sabrán estar a la altura de la sociedad los políticos de España? ¿Alguien me lo explica?

Votos o España

“Si el PP y el PSOE hubiésemos tenido más ganas de acabar con ETA que de ganar las elecciones, ETA hubiera acabado antes” la frase es de José Bono y fue pronunciada ante mis narices en el acto de presentación en Madrid del libro ‘Escucha, Catalunya. Escucha, España’, que contiene ensayos acerca de la cuestión catalana de Josep Borrell, Francesc de Carreras,  Juan-José López Burniol y Josep Piqué. Todos los ponentes en el acto coincidían en que, de hecho, el nacionalismo tiene ‘relato’ y desde hace años, mientras que el Estado ni lo tiene, ni tiene quien lo escriba. Sin duda este es el gran problema y ahí es cuando lo ligo con la frase de Bono que, prescindiendo de la mención a ETA, resume muy bien el gran problema de España. Mientras en Catalunya los antisistema, las CUP,  pueden ir de la mano de lo más rancio de la burguesía catalana, los convergentes, en España PP y PSOE, desde hace años, solo se mueven con miras electoralistas. La realidad es que si siguen buscando solo los votos, se van a encontrar sin votos y sin España.

No entiendo nada. Si ningún gran partido prioriza España, ¿cómo se puede ganar la batalla al independentismo? ¿Alguien me lo explica?

Hoy, dos de octubre

Hoy es dos de octubre y en teoría toca hacer balance de los que paso ayer. Difícil tarea sin duda porque seguramente paso de todo y lo importante, una vez más,  no es lo que ocurrió, sino lo que la propaganda dogmatice que fue lo ocurrido. Desgraciadamente el resumen que más oiremos será el de “represión frente a votos” si bien irán saliendo muchos más titulares: sí hubo referéndum, unos pusieron las porras y otros los votos, aplastante victoria del sí, enfrentamiento entre policías… Una vez más la realidad es bien clara y yo la resumiría así: El Gobierno de la Generalitat de Catalunya y su mayoría parlamentaria,  han hecho lo que han querido ante la incapacidad política del Estado que ha fiado todo a la vía judicial olvidando que tantos años de cesiones no se resuelven con una juez, una orden y una policía judicial que no te obedece. El ridículo del Estado, al que no se hizo caso, deja a España con el culo al aire y a los españoles, catalanes evidentemente incluidos, como pobres marionetas en manos de los intereses de impresentables políticos. Ayer no acabó nada, ayer empezó lo que, si nadie lo remedia, será nuestro suicidio. Los culpables principales, President de la Generalitat y Presidenta del Parlament, votan tan panchos, mientras los ciudadanos son reprimidos. La policía encargada de impedir la votación, los Moscos, compadreó jocosamente con los que no obedecen. La policía y la guardia civil actuó por impulsos de sus mandos actuado según el lugar y las horas. Ante este panorama, ¿vamos directos a una declaración unilateral de independencia y a la aplicación tardía del 155?

No entiendo nada. Ayer en Catalunya avanzó el independentismo pero, ¿no veis síntomas de que tanto en Catalunya como en España está apareciendo el Estado? ¿Alguien me lo explica?

Hispanofobia

Ha aparecido un video titulado “Hispanofobia” que, si bien se atribuye el PP, este rechaza su autoría. El lema del video es “no es democracia, es #Hispanofobia” y contiene una recopilación de frases, en absoluto sacadas de contexto, de personajes ligados al independentismo catalán dónde manifiestan su ‘fobia’ hacía España y a los españoles. La reacción, incluso dentro del propio PP, ha sido la de rechazar el video por ‘echar leña al fuego’; argumento que no dista mucho del tan manido de que oponerse al nacionalismo es la mejor manera de hacer nacionalistas, que es la excusa perfecta para no hacer nunca nada para desenmascarar aquellos comportamientos que a uno no comparte. No soy partidario del ‘ojo por ojo’ ni del ‘diente por diente’, pero tampoco lo soy de callar ante cualquier doctrina que considero erróneo o dañina o que pretenda cercenar, aunque que sea un ápice, mi libertad, pero aprendí desde pequeño a combatir las ideas respetando a las personas, receta que vivamente recomiendo. Que en el nacionalismo, secesionismo ahora, hay racismo, no me cabe ninguna duda; pero son comportamientos achacables a ciertos personajes y no predicables de todo un colectivo. Lo que el video, para nada inoportuno, desenmascara, es el pensamiento de ciertos personajes que denota un claro desprecio a colectivos. Que cada palo aguante su vela, si lo han dicho: lo han dicho.

No entiendo nada. ¿Por qué puñetas es echar leña al fuego dar a conocer lo que alguien públicamente ha dicho? ¿Alguien me lo explica?

‘A por ellos, oé’

Pretender que el comportamiento de los asistentes a unas eliminatorias futbolísticas sea como el de los espectadores del concierto de año nuevo de Viena, es del todo una quimera. Probablemente las emociones que ambos espectáculos despiertan no son las mismas y por tanto la respuesta comportamental de los asistentes, tampoco lo será. Eso no quita para que la educación, en su sentido más amplio, reconduzca la respuesta a estos estímulos y reprima la violencia, verbal o no, en las competiciones deportivas y desinhibida la frialdad, con algún ruido esporádico, en galas tan protocolarias como son los conciertos. Dicho de otra manera las manifestaciones de apoyo o de rechazo deben contextualizarse.

Todos hemos visto y oído estos días la salida de guardias civiles dirigiéndose a Catalunya entre vítores y aplausos de sus familiares y amigos. Ante el escándalo de algunos, Ministerio incluido, se han oído exclamaciones que se pusieron de moda y fueron muy aplaudidas cuando la selección española de fútbol conquistó eurocopas y mundial: a por ellos, oé. Nadie interpretó entonces que esto fuera un llamamiento a la violencia, ni a la guerra, ni nada de eso. Por mi manera de ser, ni son los vítores que me gustan, ni son los que yo usaría, pero a mi me recuerdan al fútbol y no a la guerra de Cuba. Aún menos diría yo la becerrada, más que grave sin duda, que ha espetado el Conseller de Interior de la Generalitat acusando a Policía y Guardia Civil de ir a Catalunya a desestabilizar la calle incitando a manifestaciones no pacíficas. Omitiré también el análisis de quienes realmente han sido estos ‘ellos’, sin el atenuante del ‘oé’, para los separatistas durante años en Catalunya…

No entiendo nada. Si algunos en Huelva gritan a la Guardia Civil ‘a por ellos, oé’, ¿no será por el trato de los independentistas a las fuerzas de seguridad estos días en Catalunya que ha sido de lo más repugnante? ¿Alguien me lo explica?