Antonio Jimeno: ‘El igualitarismo mal entendido ha llevado a nuestro país al fracaso en PISA’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Antonio Jimeno Fernández, Presidente del sindicato de profesores AMES. Catedrático de Biología y Geología y dedicado a la docencia desde el año 1970 hasta que su jubilación en 2016.

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JMF: ¿Qué es AMES?

AJF: Es un sindicato de profesores que se llama Acción por la Mejora de la Enseñanza Secundaria.

JMF: ¿Qué es eso de PISA?

AJF: Las pruebas PISA son unas pruebas que diseña y corrige la OCDE, y su aplicación está en manos de cada país supervisada por delegados de la OCDE. Se hacen desde el año 2000, cada tres años, y su objetivo es valorar las competencias básicas de los jóvenes de 15 años, es decir, aquellas habilidades que son necesarias para saber resolver los problemas sencillos de la vida ordinaria. Por esta razón, y porque tienen que ser las mismas en todos los países del mundo, sólo se valoran tres aspectos comunes: la comprensión lectora, las matemáticas y las ciencias. Cada año se prioriza uno de esos tres aspectos

JMF: Y, ¿qué dicen de España?

AJF: España ha obtenido sus peores resultados desde que se iniciaron las pruebas PISA en el año 2000. En 2025 España ha quedado por debajo de la OCDE, pese a que en las pruebas anteriores, las de 2022, estaban igualadas. España ha bajado 15,67 puntos respecto a 2022. Si se comparan los resultados de las diferentes comunidades autónomas del año 2025 respecto a los del año 2022, se observa que prácticamente todas han descendido. Lidera ese descenso la Comunidad Valenciana que ha descendido 43 puntos, el País Vasco que ha descendido treinta puntos (-30), Navarra (-28), La Rioja (-24,3), Cantabria (-24), Castilla y León (-24), Galicia (-23,67), Asturias (-21) y Baleares (-20,67). Es decir todas ellas han descendido más de 20 puntos.

Los expertos de PISA consideran que 20 puntos PISA corresponden a un año de escolarización en cuanto a conocimientos, comprensión y capacidad de razonamiento. Como las pruebas PISA se pasan a los alumnos de 15 años, la mayoría de los cuales están cursando 4º de ESO y el resto son repetidores que están cursando 3º de ESO, si una comunidad autónoma ha descendido 20 puntos respecto a la prueba PISA anterior, el nivel de formación de sus alumnos de 15 años corresponde al de sus alumnos de 14 años de la prueba PISA anterior. Es decir se ha perdido un año de nivel académico durante los tres años que hay entre una y otra prueba PISA. En conclusión las pruebas de PISA 2025 han puesto en evidencia el fracaso de nuestro sistema educativo, es decir el sistema derivado de la LOMLOE.

JMF: De todos modos desde la LOGSE vamos mal aunque ahora peor. ¿Qué ha estropeado la LOMLOE más que la LOGSE?

AJF: La LOMLOE permite pasar de curso e incluso pasar de etapa con más facilidad que la LOGSE, y establece unos Reales Decretos sobre los currículos en los que los contenidos están muy poco concretados y están reducidos, por lo que el profesorado no sabe suficientemente lo que ha de enseñar. Es decir no se sabe bien lo que se ha de enseñar y el nivel de exigencia es muy inferior. Por otro lado se permite agrupar la enseñanza de varias materias a través de la realización de proyectos por parte de grupos de alumnos, por lo que la evaluación individualizada se difumina.

JMF: ¿Hemos ido de mal a peor?

AJF: Sí, es evidente. Desde las PISA 2015 España no ha dejado de caer y la caída en 2025 respecto a 2022 ha sido brutal, ha sido de 15,67 puntos y ha sido generalizada, es decir ha afectado a casi todas las comunidades. Las que tienen resultados más altos son la Comunidad de Madrid, luego Asturias, después Castilla y León y luego Cantabria, todas ellas por encima de la media de la OCDE, pero todas ellas han experimentado bajadas respecto a 2022.

JMF: ¿Cómo se explica esta diferencia entre comunidades? La ley es la misma…

AJF: Las comunidades aplican la ley de forma muy diferente, en unas se potencia mucho la escuela inclusiva, es decir a tener juntos a alumnos con conocimientos y capacidades intelectuales muy diferentes. Un ejemplo es Cataluña en la que en el momento de hacer las pruebas, tanto las PISA como las pruebas de final de etapa, se excluyó al 23% del alumnado, uno de cada cuatro, para que los resultados fueran más altos. Esto quiere decir que uno de cada cuatro alumnos del aula no está preparado para hacer los controles que corresponden a dicha aula. Otro factor importante es que hay comunidades monolingües y comunidades bilingües y en estas últimas la enseñanza prácticamente solo se imparte en la lengua local y desde el inicio de la escolarización por motivos políticos. Un tercer factor es el porcentaje de inmigrantes que vienen de países cuya lengua no es el español. Un cuarto factor es la mayor o menor presión que ejerce la Administración sobre el profesorado para que apruebe a más alumnos, para que haya menos repetidores y no aumente el gasto en educación. Y el quinto factor es la disminución de plazas de educación especial para alumnos que la necesitan, en base a que es una educación más cara para la Administración. En todo eso las comunidades autónomas son desiguales.

JMF: ¿Qué hacen mejor las CCAA que mejor paradas salen?

AJF: Ese es un tema fundamental. El Ministerio de educación debería averiguarlo y luego recomendar a todas las demás comunidades aquellos aspectos positivos que ha descubierto en las mejores. Lamentablemente no lo está haciendo. En principio, suponemos que lo más importante que hacen es mantener un mínimo nivel de exigencia, es decir no permitir que los alumnos promocionen a un curso en el cual no pueden, todavía, aprovechar lo que en él se enseña.

JMF: Desde AMES, ¿tenéis propuestas concretas y ara que dejemos de tener una enseñanza tercermundista?

AJF: Sí y pensamos que serían muy eficaces. En AMES pensamos que las dos medidas imprescindibles para que todos los alumnos tengan interés en aprender es establecer dos pruebas de Estado cuya superación sea imprescindible para acceder a la siguiente etapa educativa. Una se debería realizar al final de la Primaria y la otra al final de la ESO. Las pruebas serían diseñadas por comisiones de funcionarios docentes de diferentes comunidades autónomas, directamente designados por el Ministerio de Educación, y serían aplicadas y corregidas por profesores externos al centro.

JMF: ¿Cómo deberían ser esas pruebas? ¿No estaban en ya en la llamada ley Wert?

AJF: La superación de la prueba de Primaria sería imprescindible para acceder a la ESO. Si no se superara en junio, el alumno se debería presentar en septiembre y si tampoco la superara en septiembre, debería repetir el 6º de Primaria una sola vez. Si después tampoco la superara, debería continuar sus estudios en un aula de educación especial. Si posteriormente el alumno alcanzara la preparación mínima necesaria para estar en la ESO, se integraría en el aula de ESO que le correspondiera en función de sus conocimientos.

La prueba de Estado al final de la ESO tendría dos modalidades: una de acceso a la Formación Profesional y otra, que requeriría un mayor nivel de conocimientos y de capacidad de razonamiento abstracto, de acceso al Bachillerato. El alumno se podría presentar a las dos. Si el alumno no superara ninguna de ellas ni en junio ni en septiembre, ni después de repetir curso, recibiría un certificado de haber estado escolarizado. Todas las personas podrían presentarse a las pruebas finales de ESO cuantas veces quisieran a lo largo de su vida. La existencia de dos modalidades propiciaría que a partir del 3º de ESO los centros orientaran a cada alumno hacia que prueba final de ESO debería dirigir sus esfuerzos. La prueba de final de ESO ya estaba en la ley del ministro Wert pero no se llego a poner en práctica porque su sucesor, el ministro Méndez de Vigo las congeló, en pro de un Pacto de Estado por la educación que nunca llegó a a realizarse.

JMF: ¿Por qué crees que estas pruebas serían tan eficaces?

AJF: Porque el gran problema que tenemos es que para que un alumno aprenda es indispensable que el alumno se esfuerce en aprender y casi ningún alumno lo va a hacer si no es necesario, es decir si sabe que haga lo que haga, va a pasar de curso y de etapa como sucede ahora. Hay que acabar con esto. Esta pruebas de Estado serían un gran estímulo al alumnado para estudiar más y aprender más, permitirían su educación en la cultura del esfuerzo y en la adquisición de hábitos de trabajo, dos virtudes que le ayudarán en toda su posterior vida de adulto. Por otro lado, promoverían el interés del profesorado en actualizar sus conocimientos y en mejorar su capacidad docente. Aumentarían el interés de los padres por los estudios de sus hijos y por matricularlos en aquellos centros que obtuvieran buenos resultados. La Administración educativa tendría información anual de la eficacia académica de todos los centros y podría ayudar a los que bajaran sus resultados, antes de que la situación se agravara. Finalmente decir que si se establecen estas pruebas de Estado, España podría ser el país que experimentara una mejoría más significativa en las futuras pruebas PISA, como en 2015 lo experimentó Portugal y lo hubiera podido seguir haciendo si hubiera mantenido su prueba de Estado al final de la Secundaria.

JMF: Me suena que la ley Wert también hablada de publicitar los resultados de los centros para que los padres conocieran la eficacia educativa de estos y las Asociaciones de Padres se opusieron…

AJF: Sí, en la LOMCE, en el artículo 147. 2 se dice que …. «se publicarán los resultados de los centros docentes según indicadores educativos comunes para todos los centros docentes españoles, sin identificación de datos de carácter personal.» Esto no quiere decir que se haga una clasificación de centros en función de los resultados, basta con establecer cuartiles A, B, C y D, para saber en qué cuartil ha quedado cada centro y, sobre todo, lo más importante, que es saber su tendencia, es decir si el centro está mejorando o empeorando. Saber esto es fundamental para orientar a los padres en el momento de elección de centro, y es un gran incentivo para los centros para mejorar. El que haya protestas porque se dé esta información a los padres por parte de determinadas asociaciones de padres se debe a que algunas de ellas están representadas por padres que en realidad son militantes de partidos políticos que defienden que esa información es socialmente peligrosa, porque todos los alumnos han de estar en las mismas aulas, aunque unos sepan y los otros no. Es el igualitarismo mal entendido que ha llevado a nuestro país al fracaso.

JMF: ¿Qué pretenden con una enseñanza de pena?

AJF: Lo que pretenden es llegar a una sociedad en la que todos los ciudadanos sean iguales en cuanto a sus ingresos económicos, independientemente de que realicen un trabajo u otro, e independientemente de si se esfuerzan más o menos. Es decir una sociedad sin clases económico-sociales. Ellos piensan que si en la escuela se establecen separaciones entre los que aprueban y pasan curso y los que no aprueban y tienen que repetir curso, la escuela se convierte en el primer generador de clases sociales ya desde la niñez. Ellos no se dan cuenta que todos los humanos son diferentes, que en lo único que son iguales es en la dignidad de ser humano, que en las familias no se quiere más al hijo brillante y menos al que tiene dificultades en la escuela, sino que se les quiere por igual y por ello, se respeta las diferencias entre aficiones, formas de pasar el tiempo libre, etc. Intentar que todos hagan lo mismo es no respetar la libertad de las personas, es perjudicarlos a todos.

JMF: ¿Ese maldito criterio es solo español?

AJF: No, se da en muchos países occidentales en los que hay partidos comunistas y socialistas fuertes.

JMF: Como AMES, ¿estáis solos en esta batalla o contáis con sindicatos colegas?

AJF: Hay otro sindicato que se llama ASPEC-SPS (Profesores de Secundaria) que comparte muchos de nuestros planteamientos pero que no se atreve a proponer las pruebas de Estado al final de la Primaria y de la ESO porque piensa que la comunidad educativa no está preparada para entenderlo.

JMF: ¿Y en la UE?

AJF: No conocemos la posición de los sindicatos de otros países europeos respecto a este tema, pero si de expertos en educación como la catedrática sueca Inger Enkvist o el exministro portugués de educación Nuno Crato que están de acuerdo con la conveniencia de establecer estas pruebas. Inger Enkvist las propuso al anterior ministro de educación sueco y Nuno Crato las estableció en 2012 con mucho éxito en las PISA 2015 cuando fue ministro.

JMF: Mil gracias Antonio, no estáis solos pero casi y así nos va… un abrazo y hasta pronto.

AJF: Hasta pronto Josep María. Por favor cuando se publique avísame para difundirla. Que vaya bien.


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