Da toda la sensación que la batalla en Podemos es más personal que política. Probablemente, sobre un sustrato de algún matiz ideológico, se han sumado unas desavenencias estratégicas, que han dado paso a un abismo personal. El Podemos de los primeros momentos, Vistalegre I, se está a punto de convertir en el Puedo del Vistalegre II. Los cadáveres políticos empiezan a ser demasiados. Primero desapareció Monedero aunque por cuestiones bien distintas, luego fueron cayendo personajes como Luis Alegre, Sergio Pascual, José Manuel López y ahora Carolina Bescansa que ya han desaparecido del politburó del partido. Queda la batalla Iglesias frente a Errejón y queda sobre todo ver que le espera al perdedor después de la contienda.
Se supone que todo esto obedece a cuestiones ideológicas y organizativas, pero hay que ser muy experto para profundizar en estas sutilezas: ¿un metro más a la izquierda, quizás dos metros menos? ¿Más calle que instituciones? ¿Más agresividad frente a más amabilidad? Sin duda en un Congreso de Ciencias Políticas todas estas cuestiones serían de la mayor importancia, pero ni intelectualmente están para ello, no les veo discutiendo de filosofía política en serio, ni se han conformado con una labor intelectual. Están en la política real, buscan, como el resto, el poder a toda costa y harán, como hacen los demás, de su capa un sayo para conseguirlo.
No entiendo nada. ¿No será que el problema real no está en qué somos, sino en quién manda y, como los en viejos partidos comunistas, por mucho politburó que haya, solo sobrevive y manda uno? Alguien me lo explica?









