El actual secretario general del PSOE, único partido de España que ha sido condenado por financiación ilegal, ha declarado, en referencia a la propuesta lanzada por el PP proponiendo un gran pacto anticorrupción a escala nacional, que “hace muchos años que el PSOE aprendió la lección y no la olvidamos”. Preguntado por la información aparecida ayer sobre trabajitos por valor de 600.000 euros que, desde la Fundación Ideas, se habrían hecho a allegados y familiares de dirigentes socialistas, Rubalcaba comentó que “hay quien intenta extender la idea de que todos los partidos son iguales y eso no lo vamos a consentir”.
No pienso que hoy toque poner a caer de un burro a Don Alfredo. Si, de ordinario, no me gusta hacerlo nunca de nadie, hoy menos. Lo peor, al hablar de corrupción, es incapacitar al crítico con argumentos personales que como mínimo pongan en duda su credibilidad.
Yo no sé que aprendió el PSOE y tampoco sé que sabe el PP, lo que si sé es que si ellos quieren la corrupción generalizada que hay en España dura pocas horas.
Yo no sé si a raíz de Filesa el PSOE se dejó de chanchullos o si afinó más sus sistemas de financiación delictiva; por no saber, ni siquiera sé si los famosos bercénicos sobres que pesan sobre el PP, son reales o simplemente la acusación de un personaje que no quiere caer solo. Sé muy poco, ya ven.
Lo que si sé, es que no hay día que me levante y en la prensa no aparezca un caso nuevo. Lo que si sé, es que siempre el partido del afectado: primero niega el hecho, después habla de la presunción de inocencia, al rato recuerda que los demás partidos están igual o peor y, al final, espera que al día siguiente aparezca otra noticia en el mismo sentido que ensucie a otros y nos olvidemos de su tema.
Asco me dan todos los corruptos y los que callan, tapan, esconden, disfrazan o simplemente no hacen nada cuando podrían, con muy poco, limpiar, cortar, sajar, desinfectar y erradicar.
Don Alfredo, déjese de zarandajas y empiece.








