Empiezo a pensar que para los currantes ya seamos los de corbata o los del mono, los autónomos, los por cuenta ajena o los funcionarios de la administración pública hoy es nuestra fiesta. No somos santos porque no nos han matado, se limitan a sacarnos las entrañas y a hacernos trabajar de por vida como burros culpabilizándonos, manda huevos, de la crisis o al menos de gran parte de ella.
No somos santos, somos inocentes y probablemente tontolabas a la vez. Sin comerlo ni beberlo los banqueros, culpables casi todos, exigen nuestra ayuda y los políticos, culpables muchos de ellos por cooperadores necesarios, nos obligan a ello.
¿Qué he hecho yo para que viniera la crisis? Estudiar una carrera, trabajar, pagar impuestos, comprar una casa, crear una familia, votar cada equis años… ¿Qué has hecho tú?
¿Qué han hecho ellos, los banqueros? Tomarnos el pelo, invertir en malos productos, trabajar mal, perder dinero y mucho de ellos llevárselo crudo.
¿Qué han hecho ellos, los políticos? Administrar mal, negar la crisis, colocar a sus amigos, decidir sus sueldos, vivir a nuestra costa, defender su status, apretarnos las clavijas, hacernos sentir culpables y, lo que es peor, hacernos pagar la crisis. Somos inocentes y nos hacen tontolabas.
¿Cómo reaccionar? No se me ocurre una manera más civilizada que denunciar, protestar y gritar y seguir denunciando y… pagar la crisis.
Es necesario que paguen los realmente culpables, que los banqueros y políticos que actuaron mal se inhabiliten y, los que además actuaron contra ley sean juzgados. Es necesario que los estados y su administración se queden en lo mínimo, que no se metan en todas partes, que nos dejen respirar libres.
Celebremos hoy nuestra onomástica y pensemos qué podemos o qué debemos hacer. Así yo ya no juego. Tú, ¿qué piensas, qué sugieres?










