Fernando Alonso Barahona: ‘Clara Campoamor logró el voto femenino al que Indalecio Prieto se opuso’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Fernando Alonso Barahona  (@barahona19611), abogado y escritor. Mas de 40 libros publicados sobre cine, historia, ensayo y literatura (novela, poesía, teatro). Jurado de los premios nacionales de teatro y literatura.

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JMF: Fernando, ¿quién trajo el voto femenino a España?

FAB:Una pregunta con doble respuesta. En 1924 el Estatuto Municipal de Primo de Rivera preveía por primera vez el voto femenino para elecciones municipales y solo para mujeres solteras . Después de este precedente fue desde luego Clara Campoamor quien peleó y al final logró que se estableciera el 1 octubre 1931.

JMF: Clara qué votó, peleó y afianzó, ¿el voto femenino municipal?

FAB: La dictadura de Primo de Rivera estableció el voto administrativo de las mujeres en el Estatuto Municipal de 1924 y el voto político de las solteras mayores de edad. El decreto-ley fue iniciativa de Calvo Sotelo –asesinado por socialistas en 1936–, y Gil Robles –quien fue luego líder de la CEDA–. Las casadas quedaron excluidas para «no crear disensiones en el matrimonio a causa de la política». El reconocimiento del voto tenía el objetivo de reforzar el apoyo social a un régimen que se presentaba como modernizador, y hacerse eco de las reformas sufragistas europeas. El nuevo censo electoral incorporó a 1.729.793 mujeres entre los casi siete millones de votantes. Clara Campoamor logró el voto femenino en sufragio universal tras una dura votación y muchos enfrentamientos. La inclusión del voto femenino en España, fue recogido en la Constitución de 1931, que en su artículo 36 dispone que “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”.

JMF: No sabia que Primo de Rivera, Calvo Sotelo y Clara Campoamor fueran tan de izquierdas… ¿Eran del PSOE quizás?

FAB: Clara Campoamor entra a formar parte del Partido Radical y se presenta a las elecciones de 1931 para las Cortes Constituyentes de la Segunda República, obteniendo un escaño como diputada por Madrid. Muy al contrario, sus principales rivales para oponerse al voto de la mujer fueron Victoria Kent (socialista, aunque no estaba en el PSOE de la época sino en el Partido Republicano Radical Socialista . Y la otra opositora fue Margarita Nelken, (PSOE ). El presidente del Partido Radical era Alejandro Lerroux . Una especie de centro en la época complicada de la Segunda República.

JMF: ¿No fue la izquierda, el PSOE o el PC la que trajo el sufragio universal femenino?

FAB: En absoluto . Por si fuera poco uno de los principales líderes del PSOE, Indalecio prieto también se opuso. Es cierto que en la votación final hubo división de opiniones y voto libre, pero la fuerte oposición de Prieto y los continuos esfuerzos de Victoria Kent para boicotear la votación marcaron aquellos días.

JMF: ¿Eso es publico o fue en secreto?

FAB: Fue en votación abierta . por eso se saben los resultados. De los 470 escaños que componían la cámara se recogieron 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones (40% votos). 

Los votos a favor del sufragio femenino fueron:

– 84 diputados del PSOE con la destacada excepción de Indalecio Prieto y sus seguidores. 

– Pequeños núcleos republicanos —catalanes, federales, progresistas, galleguistas—.

– La derecha.

Los votos en contra del sufragio femenino fueron:

– Acción Republicana, el Partido Republicano Radical y el Partido Republicano Radical Socialista, (salvo excepciones).

– La facción prietista del PSOE.

Victoria Kent, por su parte, aún hizo un último intento para conseguir que se aplazara el sufragio femenino, presentando dos meses después una disposición transitoria que pedía que las mujeres no depositar su papeleta en unas elecciones generales hasta haberlo hecho dos veces en unas municipales. La propuesta de Kent fue rechazada, esta vez con un margen mucho más estrecho: 131 votos en contra por 127 a favor. Entre estos últimos se encontraban, entre otros, gran parte de los diputados del Partido Radical Socialista, todos los parlamentarios de la Agrupación al Servicio de la República, muchos miembros de la izquierda republicana más radical y la diputada del PSOE Margarita Nelken. El esfuerzo fue personal por parte de Clara Campoamor abandonada incluso por su propio partido.

JMF: ¿A qué viene entonces ese ‘feminismo’ tan dogmatico de ‘Podemos y del PSOE?

FAB: A la reescritura de la historia. Lo mismo se podría decir de la homosexualidad. La historia no recoge apoyo alguno por parte e la izquierda de la época. En el caso de la mujer resulta sangrante ya que las razones eran de conveniencia política partidista . Victoria Kent era feminista de verdad pero le pudo el sectarismo. Su tesis era que en aquel momento, el voto de la mujer daria el poder a la derecha. 

VICTORIA KENT : “Creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal. Quiero significar a la Cámara que el hecho de que dos mujeres se encuentren aquí reunidas opinen de manera diferente, no significa absolutamente nada, porque dentro de los mismos partidos y de las mismas ideologías, hay opiniones diferentes (…). En este momento vamos a dar o negar el voto a más de la mitad de los individuos españoles y es preciso que las personas que sienten el fervor republicano, el fervor democrático y liberal republicano, nos levantemos aquí para decir: es necesario, aplazar el voto femenino (…). Señores diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República (…). Pero hoy, señores diputados, es peligroso conceder el voto a la mujer.”

Es curioso pero en 1946 en Argentina pasó lo mismo. El voto femenino lo trajo Eva Perón. Y la izquierda de la época se opuso porque decía que iba a favorecer a Perón.

JMF: ¿O sea que el interés de la Kent no era la dignidad de la mujer sino la indignidad del voto a la derecha?

FAB: Asi es, preveía que la Iglesia iba a influenciar a la mujer española. Viene a decir que hasta que no estuvieran seguros de contar con el voto femenino mayoritario, mejor no otorgar el voto.

JMF: Eso es usar a la mujer…

FAB: Realmente fue asi. Las elecciones de 1933 en España dieron la mayoría a la derecha, como las de 1946 en argentina dieron la victoria total a Perón. Pero lo que nos escandaliza hoy es que para buena parte de la izquierda lo importante era ganar. El voto femenino en cuanto concepto lo tenían como secundario. Claro que en 1936 Largo Caballero tambien proclamo que si ganaba la derecha irían a la guerra civil. Esa es la memoria que hoy se quiere olvidar.

JMF: Me estás descubriendo comportamientos nada democráticos…

FAB: Es la historia tal como fue. Clara Campoamor fue víctima de su éxito, y ella lo recodaría después, con orgullo por haberlo conseguido, pero con la decepción de haberse visto arrinconada.

CLARA CAMPOAMOR: «Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino»

JMF: Y Victoria Kent, heroína para la izquierda, ¿qué pintaba en todo esto?

FAB: Victoria Kent fue la primera mujer en colegiarse en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, y la segunda española, tras Ascensión Chirivella Marín (que se colegió en Valencia en 1922), durante la dictadura de Primo de Rivera, y la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar. Pero le perdió su sectarismo. Para Victoria Kent una de las pruebas del peligro que corría la República sería la entrega al Presidente de las Cortes un millón y medio de firmas de mujeres católicas para que se respetaran los privilegios de la iglesia, mientras que no había habido firmas de mujeres de adhesión a la República. Interesante la obra de teatro: Victoria viene a cenar, con la que Olga Mínguez Pastor ha resultado ganadora en el XI Premio El Espectáculo Teatral. Original recreación de una reunión que nunca se produjo.

JMF: La Kent entonces antepuso el resultado, que ganara la izquierda, al voto para las mujeres por su dignidad igual que la del hombre, ¿eso no es instrumentalizar a la mujer?

FAB: Instrumentalización completa y confesada, ademas porque en aquellos años no ocultaban tanto las intenciones como ahora. Lo grave es que en 2021 aun se quiera ignorar la verdad.

JMF: Y se vanaglorien de una mentira… Da pena oir a la lideresa feminista Irene Montero…

FAB: Es una mezcla de ignorancia y manipulación, Si Irene Montero leyera lo que Clara Campoamor escribió sobre la Segunda República y sobre las matanzas en el Madrid republicano, creo que la censuraría. 

«Al principio se persiguió a los elementos fascistas. Luego la distinción se hizo borrosa. Se detenía y se fusilaba a personas pertenecientes a la derecha, luego a simpatizantes, más tarde a los miembros del partido radical de Lerroux, y luego –error trágico o venganza de clase- se incluyó a personas de izquierda republicana como el infeliz director de un colegio para muchachos, el Sr. Susaeta, hijo de un ex-diputado radical socialista… Cuando se comprobaron aquellos errores, se echaba la culpa de los asesinatos a los fascistas y se continuaba.» La revolución española vista por una republicana (Clara Campoamor).

JMF: Y si Clara Campoamor oyera a la Montero, ¿qué pasaría?

FAB: La prohibiría utilizar su nombre . Clara Campoamor fue abiertamente anticomunista.

JMF: En ‘Victoria vino a cenar’ que no he visto, ¿cuál es la tesis?

FAB: Clara Campoamor ha invitado a Victoria Kent a cenar. Lo tiene todo preparado: el salón, la cena y el vino. Clara sabe que se trata de la noche decisiva para ambas, ya que el fantasma de aquel debate político de 1931 nunca ha dejado de planear entre ellas. Un recorrido fugaz por sus actos, sus logros, sus sentimientos y sus derrotas. Una conversación llena de matices, de reproches, de sentimientos de culpa y de reencuentros que nunca ocurrió pero que, tal vez, debió haber ocurrido. La obra es interesante aunque la autora tal vez peque de un cierto «buenismo» al pensar que si realmente hubieran quedado a cenar como dos mujeres al margen de sus partidos, hubieran llegado a un acuerdo y Victoria hubiese votado a favor. Sea como fuere la guerra civil tambien las hubiese separado.

JMF: Gracias Fernando, un abrazo. Que bueno es saber historia…

FAB: Un abrazo. 


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