Juan Zaragoza: ‘Los vacunados se pueden infectar con el virus’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Juan Zaragoza (@Juan_Greatness), Ingeniero aeroespacial, coach de salud y biohacker.

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JMF: Biohacker, ¿qué es?

JZ: Alguien que interviene en la expresión genética de la persona a través de la epigenética. La epigenética estudia todos los factores externos que influyen en nuestra expresión genética. Que algunos genes se enciendan o se apaguen desencadenando o silenciando enfermedades crónicas.

JMF: He visto un vídeo tuyo a través de EL TOROTV sobre el SARS-CoV-2, el COVID19 y las vacunas algo atípico. ¿Qué tienes que ver con este virus?

JZ: Con el virus, afortunadamente no tengo nada que ver, salvo que voy revisando todo lo que se va publicando sobre el mismo. Ha sido imposible escapar de la influencia que ha tenido en todos los aspectos de nuestras vidas, desde el económico al político al social y como no al sanitario. Con aquellos clientes a los que ayudo a tomar el control de su salud (su epigenética) también les he prestado ayuda a la hora de prevenir la enfermedad de la COVID19. Siempre desde el fortalecimiento de su sistema inmunológico. Esto mismo es lo que hemos hecho en casa a nivel de familia con bastante éxito. Con las vacunas me mueve la preocupación por el despliegue global de unas terapias experimentales, no aprobadas todavía que dan la sensación de ser medidas desproporcionadas teniendo en cuanta el riesgo de muerte del virus en las distintas franjas de edad. Esto es especialmente preocupante con la campaña actual de vacunación de los jóvenes y los niños antes de que comience el curso escolar.

JMF: Revisando lo que se publica, estarás al día. ¿Hacemos un repaso de los temas clave?

JZ: Claro, aunque es difícil estar al día de todo en tiempo real.

JMF: Existe un virus de la familia coronavirus que apareció en Wuhan. ¿De dónde salió?

JZ: Existe un virus «aparentemente» cuyo código genético ha sido presentado a toda la humanidad, ha sido «codificado» en Wuhan, sin haber sido aislado ni purificado. A día de hoy no se ha conseguido que el CDC de EEUU presente un cultivo del virus.

JMF: ¿Qué supone no aislar ni purificar un virus?

JZ: Supone que lo que tenemos es un modelo generado por ordenador, no un virus aislado respetando los postulados de Koch. Hoy se admite que se puede «aislar» el virus de esta forma. Lo que se hace es tomar una muestra de fluidos de personas que presentan síntomas de la enfermedad y se busca coincidencias en los fragmentos genéticos que se analizan de esos fluidos pulmonares con otros virus ya conocidos que están en las bases de datos. Se encontró una secuencia que coincidía en un 80% con fragmentos del virus del SARS-Cov. Esto fue suficiente para decir que se estaba ante un nuevo coronavirus.

JMF: Si no se ha aislado, ¿cómo se conocen las cepas?

JZ: Bueno, las cepas se distinguen unas de otras por el análisis de la proteína de la espícula, que del mismo modo fue presentada en muy poco tiempo. Las mutaciones del virus (las distintas cepas) que nos presentan en los medios de comunicación, son variantes de la proteína de la espícula (proteína S) que el virus utiliza para «invadir» la célula a través de los receptores ACE2 y replicarse.

JMF: ¿Se puede entonces sin aislar el virus identificar distintas cepas?

JZ: Sí, se puede, siempre que se acepte que la proteína de la espícula ya codificada en origen es correcta. A partir de aquí se pueden codificar y comparar las proteínas de la espícula de las nuevas cepas. También se puede hacer lo mismo con el ARN del núcleo del virus.

JMF: Me has dicho que el virus fue ‘codificado’ en Wuhan, ¿qué quieres decir?

JZ: Que se recogieron muestras del pulmón de 5 ó 7 sujetos que coincidían en los síntomas ya conocidos de la COVID19: neumonía bilateral fundamentalmente, y que se buscó coincidencias de código genético en esas muestras y luego se compararon con los códigos de virus respiratorios conocidos. Al encontrar la coincidencia del 80% con el SARS se determinó que pertenecían a un Coronavirus y se completó un modelo informático del código genético del virus. Todo esto se hizo en Wuhan.

JMF: Pero este virus, ¿es natural o sintetizado?

JZ: En un principio se dijo que el virus era natural y que provenía del murciélago, más tarde del pangolín y que había dado un salto entre especies para infectar al ser humano. Estudiando el código de la proteína de la espícula se observa que tiene dos variaciones con respecto a la del SARS. Esas dos inserciones son sospechosas de haber sido manipuladas porque una de ellas corresponde al virus VIH (lo que le conferiría una mayor capacidad de infectar las células) y otra que tiene cuatro aminoácidos con 12 nucleótidos mutados. Cualquier virólogo sabe que la probabilidad de que muten simultáneamente 12 nucleótidos en una sección de la proteína de la espícula es prácticamente 0. Normalmente las mutaciones, como las de las variantes que estamos viendo, son de uno o máximo dos nucleótidos. Esto hace factible que haya sido sintetizado en un laboratorio. Todo esto se conoce como ganancia de función. Estas inserciones tienen el propósito de conferir a los virus mayor capacidad de infección y/o mayor virulencia.

JMF: ¿Cómo actúa el virus en el hombre?

JZ: Si damos por bueno que el virus que nos han presentado es el SARS-Cov-2 y que produce la COVID19 (esto lo cuestiona un buen número de científicos) ahora sabemos que es un virus respiratorio común (su ARN en el núcleo) con una proteína de la espícula (lo que utiliza para abrir la membrana celular) muy especial por su toxicidad a nivel cardiovascular. Es por esto que podríamos decir que estamos ante un virus respiratorio que actúa sobre el sistema cardiovascular del sujeto infectado.

JMF: ¿Qué es lo que cuestionan tantos científicos?

JZ: 1. Que el SARS-Cov-2 exista (al no haber sido aislado y purificado). 2. Que sea el verdadero responsable de la enfermedad COVID19 (es difícil entender que un virus respiratorio pueda actuar sobre distintos tejidos del cuerpo) y presente tantos síntomas sistémicos más parecidos a una intoxicación que a cómo se comportaría un virus respiratorio.

JMF: Si no existe el SARS-Cov-2, ¿de qué virus estamos hablando?

JZ: Aquellos que dudan de su existencia, que propugnan la teoría del terreno en lugar de la teoría de gérmenes de Pasteur, plantean que lo que estamos analizando en las muestras que se extrajeron de los sujetos en Wuhan son en realidad exosomas (vesículas celulares) de células intoxicadas, estresadas, que están desintoxicando. Es imposible distinguir un virus de un exosoma al microscopio electrónico.

JMF: Pero entonces, ¿qué ser causaría la COVID-19, o tampoco es real esta enfermedad?

JZ: Para aquellos que dudan de la existencia del virus la enfermedad sería una intoxicación celular sistémica. Todos los síntomas estarían causados por la susodicha intoxicación y lo que se ha recogido y codificado no sería otra cosa que desechos que liberan estas células intoxicadas. Y la pregunta es ¿con qué se han intoxicado? Y aquí encontramos dos teorías, la primera apuntaría al aumento de las ondas de radio (5G) y la segunda a nanopartículas de óxido de grafeno reducido.

JMF: ¿Me estas diciendo que igual no hay virus y que la enfermedad que ha paralizado a medio mundo puede ser provocado por el 5G o el grafeno?

JZ: Estoy diciendo que es una de las teorías que circulan en algunos círculos científicos. Aunque a cualquiera que plantee esta posibilidad le llamarán conspiranoico.

JMF: Pero por lo que has leído, ¿son teorías plausibles?

JZ: Sí, se puede explicar todo lo que está pasando desde esta perspectiva. Pero yo no lo he verificado, no soy científico. Eso se lo dejo a los científicos. No deja de ser una teoría que intenta dar respuesta a las múltiples incógnitas a las que nos enfrentamos. Para entenderlo hay que remontarse a tiempos de Pasteur y cuestionar toda la biología y la patología según la conocemos hoy.

JMF: Volvamos al COVID-19, ¿cómo se evita?

JZ: Evitar el COVID es sencillo, tanto si lo provoca un virus como si lo provoca una intoxicación celular. Todo lo que hay que hacer es fortalecer el sistema inmunológico por un lado y por otro reforzar los procesos celulares de desintoxicación.

JMF: Y, ¿cómo se hace todo esto?

JZ: Bueno, volvemos al comienzo de la entrevista. Se hace con la epigenética. Es importante saber que predisposición genética tenemos y esto se ve con un análisis sencillo con una muestra de saliva que está listo en 6-8 semanas. Con nuestra predisposición genética en mano podemos prepararnos para reducir procesos inflamatorios con una dieta antiinflamatoria. Podemos asegurarnos que tenemos niveles óptimos de vitamina D, vitamina C, Zinc, Selenio, vitamina A, vitamina E y glutatión. Con esto sería suficiente para prevenir la COVID19 y pasarla de manera asintomática. Si la causa es un virus, lo afrontaremos con nuestro sistema inmunológico innato, en la mayoría de los casos de manera asintomática. Habremos creado una memoria celular que nos protegerá con anticuerpos inespecíficos la próxima vez que nos enfrentemos a este u otro virus parecido (las variantes). Y si la causa es una intoxicación, nuestras células y nuestro hígado serán capaces de gestionarlo. Aunque en este segundo caso sería importante reducir los agentes intoxicantes de nuestro entorno.

JMF: Entonces ¿para qué tanta historia: confinarnos en casa, cerrar colegios, cerrar empresas hundir la economía y ahora vacunarnos a todo costa?

JZ: Esa es una muy buena pregunta. Muchas de las medidas que se han tomado no han tenido una justificación real, en mi opinión. Es evidente que no se ha primado el fortalecimiento del sistema inmunológico de la población para que puedan hacer frente a la enfermedad con ciertas garantías. Esto no entra dentro de los protocolos globales de salud, por desgracia. Si encerramos a la gente, si la aislamos, si les cubrimos con mascarillas y si los mantenemos asustados, sus sistemas inmunológicos serán deficitarios. Llegados a este punto lo único que nos quedaría es una vacuna eficaz. Pero que esto sea eficaz aun está por ver.

JMF: Lo que nos están ‘animando’ a ponernos ¿son vacunas?

JZ: En su concepto son vacunas, en su tecnología son completamente experimentales, especialmente las de ARNm. El propósito, sobre el papel, es inmunizar a los vacunados. El éxito se mide en dos cosas, que generen anticuerpos que compitan con los receptores ACE2 por la proteína de la espícula y que disminuyan los síntomas de los infectados. Queda por determinar si ayudan a prevenir la infección y la transmisión del virus.

JMF: Se habla de vacunados no inmunizados asi como de enfermos asintomáticos etc. ¿Para qué sirve la vacuna?

JZ: En teoría, la vacuna tendría el propósito de conferir inmunidad de rebaño. Sobre el papel, cuando todo el mundo, o suficientes personas, están inmunizadas (han generado anticuerpos específicos para la proteína S) la propagación y contagio con el virus se extingue. Inicialmente nos dijeron que un 60% de vacunados conferiría inmunidad de grupo, luego pasaron al 70%, luego al 80% y ahora hablan del 90%. Es algo similar a cuando te dicen que trabajes 60 horas y luego, para que puedas cobrar, te van moviendo la linea de meta. No es muy científico. De hecho la OMS ha cambiado la definición de inmunidad de grupo o rebaño excluyendo por completo a las personas que han pasado la enfermedad, que de hecho sí están inmunizadas de una forma mucho más duradera y no tendrían que vacunarse. la vacuna no les aportaría una mayor o mejor inmunidad. Por otra parte, los vacunados se pueden infectar con el virus y al volverse asintomáticos, recordemos que las vacunas tienen más de un 90% de eficacia en volverte asintomático, puedes estar diseminando el virus sin saberlo. Esto es muy difícil que lo haga un asintomático no vacunado, según los datos que arrojan algunos de los estudios realizados.

JMF: ¿Estamos entonces ante otra medida como mínimo no aquilatada de matar moscas a cañonazos dado que se aplica con carácter general y no se individualiza según características personales, edad, patologías previas etc., en absoluto?

JZ: Sí, podría decirse que el café para todos no es la mejor solución.

JMF: Ahora se habla de miocarditis y pericarditis en niños vacunados, ¿qué hay de eso?

JZ: Es un efecto secundario de la vacuna que ha sido reportado en EEUU y que la FDA se ha visto obligada a estudiar y Pfizer a admitirlo como posible efecto adverso. Se ha dado un buen número de casos en jóvenes completamente sanos. Si, como se ha visto en algún estudio, la proteína de la espícula daña el endotelio y los tejidos donde hay receptores ACE2, como el músculo cardíaco, es una posibilidad que cause este tipo de lesiones. En los jóvenes se hace muy evidente, porque están sanos y no es normal que desarrollen este tipo de patologías. En personas más mayores se consideraría una coincidencia ya que muchos presentan comorbilidades de tipo cardiovascular.

JMF: ¿Cómo y cuando prevés que acabará la ‘pandemia’?

JZ: No soy muy optimista al respecto. Ahora ya sabemos que todos los vacunados necesitarán refuerzos periódicos ya que los anticuerpos que generan desaparecen en meses (aun está por ver cuántos) más rápido a mayor edad. Como el virus está mutando en su proteína de la espícula sometido a una presión evolutiva causada por los anticuerpos específicos de la proteína S, para cada actualización de la vacuna tendremos nuevas mutaciones con más capacidad de infectar y posiblemente más virulentas (letales). Ya comenzamos a ver lo que se conoce como escape inmunológico (los anticuerpos producidos por la vacuna no neutralizan la proteína S al haber mutado) y no hay nada que parezca indicar que este proceso se vaya a detener. No es de extrañar que la UE haya firmado un contrato con Pfizer para comprar 1800 millones de vacunas para lo que queda de año y el 2022. Creo que habría que cambiar la estrategia global y se nos agota el tiempo.

JMF: ¿Cambiar la estrategia hacia cuál estrategia?

JZ: Habría que hacer hincapié en la inmunización natural (por haber pasado el virus) tanto desde la profilaxis (preparar el sistema inmunológico) como desde los tratamientos de la COVID19, que los hay y han demostrado su eficacia.

JMF: No te quito más tiempo, un abrazo y seguimos en contacto pues el problema va para largo. Mil gracias.

JZ: Un placer Josep. Un abrazo muy fuerte.

JMF: ¿tienes un link de tu video?

JZ: https://rumble.com/vihqwj-los-riesgos-probados-de-las-vaunas.html


7 comentarios en “Juan Zaragoza: ‘Los vacunados se pueden infectar con el virus’

  1. Da escalofríos. Muy en la línea de la dra. mejicana de la que nos puso una clase en video hace aproximadamente 1 mes. Por cierto, Youtube hizo desaparecer el video.

  2. Desconozco las edades de los descendientes de Macron , de los votantes del PP, ni de los NAZI-COMUNISTAS; sólo los de una alta CASTA galapagueña. Espero que sus medios económicos y politicos les solventen llevar a sus descendientes a prostíbulos masculinos y femeninos, a agrupaciones de transexuales y pederastas; ahí podrán aprender y practicar todo lo necesario (con máster) para decidir su sexualidad.

  3. La exposición es muy buena coma la única pega es que al parecer profesionalmente se dedica a » aumentar las defensas».
    Por lo que cabe la posibilidad, aunque no lo creo de que el interes crematistico distorsione la exposición

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