Alemania, la gran valedora de los refugiados sirios, controlará sus fronteras poniendo en entredicho el protocolo de Schengen. Ya sé que la interpretación política de este hecho es mandar un aviso al resto de países de la UE para que se comprometan, de una vez y sin más dilaciones, en el proceso de reparto de los refugiados que entran a espuertas a la UE, pero a nadie se le escapa que del ‘acogeremos a todos’ al ‘control de fronteras’ hay un abismo. Alemania está superada y el fenómeno, lejos de amainar, va in crescendo. El llamamiento ya está hecho y llegar al paraíso es una motivación que no atiende a contradeclaraciones.
No entiendo nada. Europa, incapaz de atajar el mal en origen, ha querido poner la venda de acoger a unos cuantos refugiados, ¿alguien se cree que, si sigue la infección –el hambre y la guerra-, los ciudadanos aceptaran su mala suerte de vivir cerca del contagio? ¿Alguien me lo explica?









