Tuve el gusto de seguir el debate, de debate nada, de los seis candidatos a la Comunidad de Madrid organizado y emitido por su televisión autonómica. No sufran, no fue por placer, fue por trabajo. Amén de los cuatro partidos con representación en la Asamblea de la CAM, estaban también presentes Podemos y Ciudadanos por concesión gratuita de los participantes. Faltaba VOX, simplemente porque los demás no quisieron.
La candidata del PP habla de que fueron cinco contra uno, lo cual es cierto. En algún tema estaban todos contra ella, su partido lleva siglos gobernado en Madrid, pero en muchas cuestiones el papel de disidente lo representaba otro. Cifuentes defendió alguna de las políticas que han caracterizado a la Comunidad de Madrid pero no todas; fuera de la política de impuestos, de la construcción de hospitales y de la libre elección de médico y colegio, parecía querer mimetizarse con sus contrincantes en un modelo de sociedad de lo políticamente correcto. Se habló de corrupción y además de rasgarse todos las vestiduras y de proponer pactos y nuevos organismos de control, solo UPyD, como me dolerá si desaparece, puso el dedo en la llaga denunciando la politización de la administración y de la justicia como males de fondo.
No entiendo nada. ¿Cómo pretenden limpiar la corrupción de la política si ni un solo partido ha denunciado a ningún corrupto propio? ¿Alguien me lo explica?









