Hoy es el día antes del referéndum escocés. Mañana votación y resultados. Todo indica que ganará el no y que Escocia permanecerá en el Reino Unido al menos cuarenta años. Respirarán tranquilos los ingleses y los distintos gobiernos de Europa. Un precedente menos para los muchos territorios con ganas de ir por libre que están reviviendo en Europa: Cataluña, País Vasco, La Padania, Flandes, Córcega… Si el fututo era la UE, ¿a qué viene tanta corriente separa?
Si analizamos los últimos días de la campaña en el referéndum de Escocia veremos que, solo al final, los grandes partidos ingleses, atemorizados por las encuestas, han reaccionado. No habían pisado ni siquiera Escocia y ahora casi montan guardia en sus prados. La reacción de última hora es muy típica del que no se toma el problema en serio o del que está tan convencido de su superioridad que decidió no perder el tiempo en pensar qué pasaba. Ahora ya in extremis: pagar más, darles competencias hasta el día de hoy negadas y argumentar con algo tan motivador y estimulante como es solo recurrir al miedo.
¿Qué ofrece de motivador seguir en el Reino Unido? ¿Qué ofrece España que llene a los catalanes separatistas? ¿Qué nos ofrece a todos estar en la UE y hacer que la unión avance? Sin proyecto y sin amor, ¿puede aguantar la pareja? Cuando el gran motivo es el miedo, algo -o más bien todo-, es lo que falla.
No entiendo nada. ¿No se dan cuenta que el miedo como mucho solo pospone el problema y por tanto no arregla nada? Frente a un sueño utópico motivador, ¿solo se les ocurre argumentar con regalitos y miedo? ¿Alguien me lo explica?









