El hecho parte de unas declaraciones del Fiscal Superior de Catalunya en las que da a entender que si bien un referéndum sería del todo ilegal, hay que buscar otras vías para conocer la voluntad de los catalanes “porque al pueblo hay que darle la posibilidad de expresar qué es lo que quiere”. La interpretación que se hace de estas declaraciones, dado que llueve sobre mojado, abunda en la idea de que el susodicho fiscal sintoniza demasiado con el actual Gobierno de la Generalitat. Ya en Noviembre, en plena semana electoral catalana, y a raíz de unas informaciones aparecidas en El Mundo acerca de unas supuestas cuentas en paraísos fiscales de familiares de Jordi Pujol y Artur Mas, Martín Rodríguez Sol inició un proceso de investigación contra el periódico por el supuesto de haber acusado sin pruebas. En él escribió que la información de El Mundo es “radicalmente falsa, mendaz”, cuando lo único que podría haber dicho es que no se apoyaba, según él, en prueba alguna.
A un Fiscal Superior se le pide rigurosidad jurídica, prudencia y sintonía con el Fiscal General, para dirigir a los fiscales que dependen de él en vistas a que la ley se aplique y no se viole. Ayer visto el revuelo organizado, y a pesar de las rectificaciones hechas por Martín Rodríguez Sol, Eduardo Torres-Dulce procedió a iniciar un proceso de remoción al considerar que este ha perdido su confianza. No hay que olvidar que al Fiscal Superior de Catalunya, como al resto, los nombra el Gobierno de la Nación a propuesta del Fiscal General y una vez oído el Consejo Fiscal. Es por ello que la confianza es vital y con estas actuaciones la ha perdido. Solo una duda: dado que la presión nacionalista en Catalunya va a más y que el fiscal actual profesionalmente es idóneo, ¿no es mejor un buen capón que buscar otro? Pienso que si, pero Martín Rodriguez Sol ha presentado su renuncia y Torres-Dulce la ha aceptado, lástima.








