El hecho es que esta semana el Consejo Regulador del Cava ha presentado sus resultados comerciales de 2012 que indican que las ventas en España han disminuido un 6,28% sobre el año anterior. Estos resultados han recordado lo acontecido en 2005 cuando con motivo de unas declaraciones de Josep Lluís Carod-Rovira (ERC) en contra de la candidatura olímpica de Madrid, se produjo el llamado boicot que supuso la caída de 6,59% de las ventas de cava en el resto de España.
La realidad es que la identificación del cava con Catalunya es evidente. Resulta muy fácil y nada imaginativo ante cualquier cabreo hacia algún político catalán, arrearle estacazo a los productores de este excelente espumoso. Estos bodegueros lo saben y además del natural temor, poco más pueden hacer. Que nadie dude de que si un gremio tiene claro la locura de la desvinculación con España es el industrial y que, sin estridencias, mueven todos los hilos posibles y esto, más temprano que tarde, tendrá su eficacia.
El boicot al cava catalán no solamente es caro –un champagne francés cuesta más euros-, sino que además es injusto. ¿Quién les asegura a ustedes que la gente de Ciutadans no tiene producción de cavas? Seamos racionales y prácticos, yo al menos no estoy dispuesto a tirar piedras en mi propio tejado, si algún día me enfado con los políticos de Extremadura no la tomaré con el jamón, no me conviene, en todo caso les pondré a ellos directamente a caer de un burro. P.D: Por cierto cuantas más regiones hagan espumosos y de calidad, mejor. Anda que no hay clientes potenciales en España y en el mundo…








