Alfredo Pérez Rubalcaba a raíz del requerimiento que le hizo Rajoy ayer ha declarado: «Mi grupo me ha informado que el pasado año gané 67.229 euros como diputado y como líder de la oposición en el Congreso de los Diputados. Esta cantidad incluye las dietas que no cotizan a Hacienda, por lo que la cantidad contributiva es de 55.000 euros» y ha insistido “no he cobrado nada más ni mi partido me ha pagado cantidad alguna. He pedido a la agencia Tributaria las certificaciones de mi declaración de la renta en los mismos términos que el señor Rajoy«. Mensaje captado, Rubalcaba ganó mucho menos que Rajoy y, el PSOE no le redondea emolumentos, es jefe de una empresa que paga peor. Dado que en patrimonio ambos están parejos concluiré también que Rubalcaba es mucho más fino en las finanzas.
Con saber esto ¿qué hemos ganado? ¿Qué le añade a la sociedad saber que nuestros líderes saben sumar y restar o contratar a quien lo haga? ¿Alguien es tan tonto de en su declaración de hacienda poner unos datos y hace trampa para que sumen distinto y le toque pagar menos? El problema de la corrupción en España no está ahí. La credibilidad de nuestros políticos no depende de su declaración de hacienda, enseñarla es agua de borrajas. Depende de cómo actúan en sus respectivos partidos: ¿han hecho limpieza y han practicado con la corrupción tolerancia cero? Cuando han gobernado, ¿han actuado limpiamente? ¿Han mentido en su acción de gobierno? ¿Ser el rey de Sitel, arrastrar el caso faisán y haber mentido a los ciudadanos es un mal aval para servir de ejemplo? En el caso de Rajoy el tomar como deber el incumplir su programa electoral poca fuerza moral le confiere. Señores empiecen por su casa y luego, ya hablaremos.








