Hoy se ha producido la famosa votación en el Parlamento catalán que inicia el camino parlamentario hacia el referéndum y, si los catalanes quieren, hacia la independencia. Evidentemente la legalidad no es fácil que acompañe este proceso. Preguntar en referéndum no se puede y la secesión, por la sola voluntad de los votantes catalanes, tampoco. La Constitución, que nadie lo olvide, no nos vino impuesta. Los mismos que ahora hablan de saltársela la redactaron, propusieron y votaron: habrá que ser consecuentes con su propia ley. Se puede cambiar la Carta Magna, sin duda; el propio texto prevé cómo, simplemente hay que seguirlo y hacerlo. La trampa del ‘España nos roba’ y, sobre todo, la de los españoles nos roban el derecho a decidir es una mentira. Ustedes mismos decidieron como ejecutar este derecho; si hay culpables, ustedes lo son, bastante forzaron el texto constitucional lo que quisieron: a lo hecho, pecho.
De la votación solo destacaré un hecho: PSC (PSOE) y PP han votado en contra. Los dos partidos que hasta ahora se han repartido la responsabilidad de gobernar España no están por la labor. Están simplemente por la legalidad. Pocas veces estos dos partidos han votado igual en Cataluña, es muy significativo que lo hayan hecho hoy. De el PP, al igual que Ciutadans, y su no en la votación, nadie dudaba; pero del PSC se podía esperar todo y, a pesar del desconcierto ideológico que actualmente sufre -cinco de sus diputados, en total son veinte, para no romper la disciplina de voto no han votado nada-, ha dicho que nones. No me puedo imaginar siquiera las presiones de todo tipo que habrá tenido que aguantar un partido que está en franca retirada de apoyos pero que en la reciente historia de Cataluña ha gobernado casi todo, abstenerse era lo fácil. Vaya por esta vez mi admiración, ojalá puede admirarles muchas más veces, aguantar allí sin caer en la corriente ahora de moda que arrastra al propio Mas tiene mucho cuajo, el mismo que le ha faltado a Unió.








