Lo que ocurre es evidente, el bebe –España– necesita que le cambien el pañal. Ha hecho lo que ha hecho y ahora toca limpieza: pañal nuevo. Nada de aprovechar el usado, higiene ante todo, el sucio, sin más, se tira. Después limpiar bien los restos, con cariño pero limpiar, nada puede quedar manchado. Todo aquel que se corrompió o simplemente, haciéndose cómplice, callaba debe cambiar de actividad. Cuando hay infección no basta con quitar lo sucio, hay que desinfectar. Eso implicar quemar los restos, la justicia y, si se ha merecido, la cárcel desinfectan suficiente. No hay excepciones, con una bacteria basta para regenerar el problema.
Pañal nuevo y bueno. Para el culito de mi bebe un pañal cualquiera no sirve, ahí no arriesgo, tienen que ser buenos, deben reúnir una serie de condiciones innegociables.
- Reducir el Estado a lo mínimo. La actividad privada se rige simplemente por la legalidad no por las autorizaciones, concesiones y demás garambainas.
- Se reduce el número de políticos al mínimo los que basten para que sea realmente una democracia representativa. Las estructuras de gobierno, a cualquier nivel, se estructuran con funcionarios debidamente preparados. Solo las cabezas son políticas.
- Hay que crear el estatuto del político donde se fije su nivel de formación, retribuciones, características etc. El que quiera medrar y no servir, no vale. La más mínima condena de un servidos público implica inhabilitación.
- Es del todo necesario resucitar a Montesquieu. Independencia total y absoluta de los tres poderes
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Cambios en la Ley electoral, los representantes tiene que responder a sus votantes, no a un partido.
- Responsabilidad civil subsidiaria para el partido que ha propuesto el cargo.







