Cortar, podar, pero con cabeza y corazón

No entiendo nada. Los que han recortado (podado) todo lo que han querido, ahora presumen de adalides del bienestar -lógicamente el suyo no peligra-. Y, estos mismos, ponen a caer de un burro a los que obligados por la dilapidación de euros a destajo de estos genios de la propaganda, se dedican -que remedio- a la difícil e ingrata tarea del recorte. En el caso de CiU, la sanidad, los ancianitos y algún que otro colectivo de desfavorecidos han sido elegidos como sujetos de la poda. En Valencia, Rita Barberá parece que de momento va por otro lado, su recorte va directo a la cultura y al deporte y, asi, se ha cargado ‘La Mostra’ de cine y el evento hípico de la ‘Global Champions Tour‘, con dolor pero sin contemplaciones. Todo son recortes -y los que vendrán más-, pero no es lo mismo. A mi, me sirve más como modelo que el anteriormente referenciado en Catalunya. No entiendo nada, ¿tan complicado es seguir el modelo de una familia normal y dejar lo imprescindible y cortar lo innecesario? Cortar si, podar también, pero con cabeza y corazón, como en casa.

Efecto ‘montilla’: lo empeorable empeorá a toda velocidad

Hoy es el día, ya tocaba. Después del ‘Santo Advenimiento’ es una de las fechas más ansiadas. Me refiero al 20-N de este año (no pienses mal). Hoy, nuestro nunca olvidable ZP, dará el pistoletazo de salida, anda que le ha costado. No entiendo nada, pero menos entiendo que ha ganado él retrasándolo hasta hoy. ¿alguien lo entiende? Puede ser que haya intentado ganar tiempo, pero ¿para qué? Si era para tomar medidas: na de na. Si era para dar ‘chance’ a Rubalcaba: na de na. Estamos ante lo que yo, ya lo siento, llamo el efecto ‘montilla’: cuando el vaso se ha derramado se ha derramado. Dicho de otro modo, cuando los electores en gran mayoría están hartos de un gobernante y por ende de su partido, el tiempo corre en contra y simplemente la bofetada electoral es cada día que pasa mayor. Lo empeorable -no hablo de España que también, sino del resultado electoral- empeora a gran velocidad. Revisar las ultimas elecciones catalanas. Veremos.

El mal menor, que cambie de bicicleta

No entiendo nada. No acierto a encontrar ninguna razón positiva para no convocar elecciones generales. Me inquieta mucho este hecho. No el no entender cosas -ya estoy acostumbrado-, sino el que no se convoquen. Estoy viendo demasiadas cosas -instituciones, empresas y personas- hundirse lentamente sin que el máximo responsable de los teóricos socorristas haga nada, ZP está como alelado, con la vista puesta en el infinito, como en una visión…
Hoy en mi facebook he preguntado que les dirían, si tuvieran un minutito, a Zapatero, Rajoy y Llamazares. Noto ahora que me he dejado a Rubalcaba -en que estaría yo pensando-, lo preguntare ahora. De las respuestas extraigo. Llamazares no tiene amigos, Zapatero ha conseguido unirnos a casi todos frente a él y, Rajoy es como el ‘mal menor’, la frase que mejor le define la da mi facebookamiga María José y me parece de diez, dice: «Bájese de la bicicleta estática y suba a la dinámica». ¿Será capaz?

Votar para botar

No entiendo nada, casi podría añadir: no entiendo nada de nada. Si la ‘francesa’ del Fondo Monetario Internacional nos amenaza con la ‘recesión de las recesiones’ y Rubalcaba sabe -lo presentará esta semana- lo que hay que hacer si él gana. ¿Porqué puñetas hemos de esperar hasta el 20 de Noviembre para votar nuevo presidente y botar al que ahora tenemos? Si alguien lo entiende y le parece correcto, que me lo explique o se lo ‘haga mirar’.
Pero hoy, lo que no entiendo va por otro lado. El sábado mi cuerpo avisaba de que mi ‘costipadillo’ iba a más: de la nariz a la garganta… Fui a la farmacia a pedir antibiótico y me dijeron, creo que con buen criterio, que necesitaba una receta del médico para ello. Pues nada, me voy al centro de salud mas cercano. Entré, era lo único abierto, por Urgencias en busca de mi receta. El médico me vio, me revisó y, sobre todo, con mirada escrutadora investigó mis amigdalas… Estaba fatal, me diagnosticó muy enfermo y me entregó un papel oficial donde decía lo que tenia que tomar: Ibuprofeno cada ocho horas y antibiótico desde ya. Pregunté por las recetas, estoy en la Seguridad Social desde mediados del siglo pasado, y me dijo con sorna: ‘aquí no damos recetas, ni bajas, ni altas… Vaya a la farmacia con esto (papel oficial) cuídese y tómeselo. Fui a la farmacia, me dieron (me vendieron, quiero decir) el antibiotico por compasión y me cobraron todo el importe de las dos cosas, textualmente me dijo el farmacéutico: ‘esto que le han dado son las instrucciones para su medicación, no sirve para nada más…’
No entiendo nada, ¿para qué puñetas tuve que ir al centro de salud por urgencias si el médico lo que me da no sirve para que la farmacia me puede dispensar un antibiótico y, ni siquiera, para que la sanidad pública se haga cargo de la parte habitual del coste de mis medicamentos? No entiendo nada.

Del dicho al hecho…

No entiendo nada. Llegó septiembre y con él un ‘cambio constitucional‘, ahí es nada, lo habitual vamos. No entiendo por que puñetas hacía falta hacerlo. Durante el gobierno de Aznar se aprobó una ley y se cumplió -el PSOE de Zapatero la mando a freír puñetas y a partir de ahí todos se lo han saltado-. Decía que no entiendo que se haya hecho, pero tampoco me molesta: era conveniente -era más conveniente no haberse cepillado la ley- y con esto me basta. Hoy se ha votado en el Congreso y ha supuesto una rara situación de acuerdo entre PSOE y PP, bendito sea si sirve para frenar nuestro ya acelerado hundimiento. Ya era hora, podrían haberlo hecho antes, pero… Algunos diputados se han ausentado de la votación, no me horroriza, mientras los ciudadanos puedan votar o no, ¿por qué no van a poder no votar ellos? En la variedad está el gusto. No entiendo que nos vendan que esta votación es el ‘balsamo prebrotes verdes’, primero porque habla del año 2020 -antes habrá que llegar ‘vivos’- y segundo, porque del dicho al hecho hay un trecho y con el nivel político de esta nuestra España, este trecho suele ser insalvable. ¿Recordáis el pacto antiterrorista?

Adiós verano, adiós.

No entiendo nada. Si hasta la Seguridad Social entra en déficit, ¿no será que España está en quiebra? Se acabó lo que se daba, si es que daban algo. Se fue el verano dónde cada uno se dio el festín que pudo y, al colectivo de los españolitos, nos siguieron dando ‘pa el pelo’. Los llamados malditos especuladores se atiborraron a nuestra costa y, nuestra economía, más que temblar: terremoteo.
Ha empezado setiembre y con el los problemas. Seguimos con un gobierno en prórroga -¿que dirías de un partido de cinco a cero y que alguien de los que pierde se empeñara en prolongarlo más?-, pues eso o peor. La bicefalia del PSOE es evidente, la tranquilidad del PP preocupante, el egoísmo de los nacionalistas desmedido, la impunidad de los indignomanifestantes absoluta y la economía de infarto. Se intuyen más despidos y lo que faltaba una huelga general por incluir en la Constitución que seremos buenos y solo gastaremos algo más de los ingresos. ¿Será nuestro peor curso? Ahí lo dejo: yo no lo se. ¿Qué entiendes tu?

De qué va Rubalcaba

No es una novedad que yo -pienso que junto a tantos otros- no entienda nada en cuanto a los políticos se refiere.
Poco después de ser ‘dedado’ candidato, Alfredo o Rubalcaba nos dispensó una sentencia ruin: se como salir de la crisis, espetó.
Este domingo ha vuelto a las andadas, y ha declarado: ‘se lo que tenemos que hacer para crear empleo’. ¡Toma ya!, eso ya es ser reincidente.
Para analizar tal desafuero solo se me ocurren tres opciones:

Alfredo habla en serio. Lo cual implica que siendo Vicepresidente de Gobierno, cuando no Presidente in pectore, y sabiendo como resolver el paro y no haciéndolo, debe llevar a todos y cada uno de los nuevos parados -que los habrá- que ingresen en estas tristes listas a partir del día de hoy, le presenten una querella por saber y no hacer nada para evitar su desgraciada situación.

Pérez miente. Bastaría entonces recordarle su frase más afortunada: ‘los españoles no se merecen un gobierno que les mienta’.

Rubalcaba, está de broma. Grave sentimiento cuando el problema numero uno de los españoles es justamente el paro. sería lacerante cuanto menos que el actual número dos del ejecutivo y postulante a conducir los designios de este país hiciera chanza de semejante desgracia.

Cualquiera de las tres opciones -no acierto a intuir ninguna otra- se resumen en decir que D. Alfredo Pérez Rubalcaba ha meado fuera de tiesto por segunda vez y, que como poco, nos toma por idiotas. ¿De que vas A.P.R.?

Coño, ¡El PP ya no huele!

No entiendo nada. ¿Estoy en otro país? Mucho ha cambiado en España el 22 de Mayo, el colectivo de apestados que parecía ser el PP ha sido perfumado por la urnas, y -no se engañen- las urnas perfuman mucho.
Hoy en las cabeceras de los grandes periódicos aparece el PP relacionado con un pacto: casadito con alguien.
Con CiU en Cataluña para aprobar los presupuestos y para gobernar entre otros la Diputación de Barcelona. Con el PNV en el Congreso para impedir el retraso de la jubilación a los 67 años. Con UPyD, que no olvidemos tiene ADN de izquierdas, partido que posibilitara al PP alcaldías importantes en Madrid como Getafe. E, indirectamente, con IU, cuyo comportamiento en las votaciones de los consistorios de mañana pueden no dar, pero si dejar paso libre, al PP en casi 30 alcaldías andaluzas y extremeñas, eso sin contar -más adelante- con la propia Junta de Extremadura. Lo que parecía impensable hace meses es ahora un hecho. El PP no es el deseado, pero no apesta y el PSOE, el antiguo deseado, ahora contamina. Que efímero es el olor.
Pienso también que el movimiento 15-M ha influido en ello. Sus reivindicaciones sobre la ley electoral, que sintonizaron claramente con el sentir popular, no son ajenas al segundo factor de casi todos estos comportamientos: que gobierne la lista más votada.
Cierto cambio y mejora del ámbito público se nota en España, lástima que haya tenido que ser la nefasta administración de la crisis hecha por el talántico Zapatero, la que haya espoleado este cambio. No hay mal que por bien no venga.

No quiero ver el ombligo del PSOE

No entiendo nada. A dos días del tsunami electoral y, con la ‘crisis’ y lo que supone, pisándonos los talones, la gran preocupación que refleja la prensa española es mirar al obligo del PSOE. El Zapaterismo, que no el socialismo, ¿no ha hecho suficiente daño al bolsillo y por ende a la vida de los ciudadanos, que aún tenemos que hundirnos más para ver quien se reparte su herencia política que, hoy por hoy, no es más que un páramo de miseria? Basta ya, olvídennos y déjennos en paz. Váyanse a un balneario a discutir, quédense el tiempo que haga falta y decidan; pero, mientras, que alguien gobierne España.

Tampoco entiendo que, a estas alturas del fenómeno sísmico electoral, la única asunción de responsabilidades haya sido que el presidente Zapatero haya dado la cara para hacerse la víctima y echarle las culpas al mundo cruel y, que el responsable de la organización del desaguisado, Blanco, haya optado por transformarse en cronista del descalabro o testigo al parecer ajeno al fenómeno.

Menos entiendo aún que, mientras los ‘indignados‘ siguen en la Puerta del Sol y todas sus reivindicaciones en la ‘nevera’, pero latentes muchas de ellas en gran parte de la sociedad y, después de que los políticos -de casi cualquier pelaje- declararan que tomaban buena nota de sus motivos, las listas más votadas sigan siendo, en muchos ayuntamientos y en alguna comunidad, una anécdota electoral dado que lisa y llanamente serán oposición. Todos hablan de cambiar la ley electoral en campaña, pero nadie cambia la ley electoral ni por asomo. En esto como en tantas cosas siguen sin enterarse y, aunque les jorobe, diré que todos son iguales.

¿Qué carajo votamos el 22M?

No entiendo nada, me llaman a votar y, siguiendo la campaña, aún no se qué.
¿Debo votar si las concentraciones que hay en multitud de plazas de España deben ser disueltas?
¿Debo votar si las juntas electorales mandan sobre el Ministerio del interior, y cuando ilegalizan una actuación el Ministerio la ejecuta con la máxima sensibilidad posible, o debe ser al revés?
¿Debo votar las propuestas que ya van presentando los del movimiento ‘Democracia Real Ya’?
¿Debo votar si la herencia de Aznar es la culpable de la crisis galopante que hunde a los españolitos de a pie?
¿Debo votar si después de mandar siete años el ejecutivo de ZP es responsable de lo negro que lo estamos pasando?
¿Debo votar si mi alcalde ha hecho algo por mí?
¿Debo votar si mi presidente autonómico ha estado a la altura y ha pilotado la debacle con más eficacia o menos que el Gobierno?
Esto se acaba -me refiero a la campaña electoral-, mañana reflexión -si nos dejan- y el domingo votación. A partir del lunes vuelve la cruda realidad. En la economía sigue la crisis: paro, cierre de empresas y Dios sabe qué… En la política, de una parte negociaciones -intercambio de cromos para formar gobiernos- y, según los resultados, acoso a Zapatero para que se vaya o machaque al PP por no ser alternativa.
A todo esto nos encontramos con ‘Democracia Real Ya’, que no solo llena las plazas -cada vez con más gente y más variopinta- sino que ya copa portadas, telediarios y esconde muchas realidades. Sus mensajes son muchos pero hay uno muy claro: ni PP ni PSOE, los dos son iguales. Vale, en muchas cosas se parecen mucho -es verdad- pero el que gobierna es el que gobierna, y tiene la responsabilidad del que gobierna y, después de tantos años, la tiene casi toda.
Ahora a reflexionar, no será fácil, ¿reflexionar sobre qué? Lo justo es reflexionar sobre los candidatos que se presentan. Lo sensato es votar a quien queremos que conduzca nuestra localidad y nuestra comunidad. Lo inevitable es que votemos con la puñetera realidad que nos acompaña y que, si nadie lo remedia, nos acompañará un buen trecho y, lo siento, eso supone mirar a la Moncloa.