Rubén Pulido: ‘La miseria se queda en origen mientras la fortuna viaja en patera’


Conversación tranquila de @jmfrancas con Rubén Pulido,@rubnpulido, analista político, experto en políticas migratorias.

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JMF: ¿Sigue siendo la ‘inmigración’ un problema no resuelto?

RP: Desde luego, sigue siendo un problema desde el momento en el que no se quiere poner una solución determinante, desde el momento en el que no se persigue el fraude de ley que existe en numerosas normas relacionadas directamente o indirectamente con nuestras leyes de extranjería y sigue siendo un problema desde que los partidos de izquierda tratan de normalizar la inmigración ilegal como la forma natural de llegar a nuestro país. Un problema no afrontado, no solucionado ni atajado del que cada día se nutren redes delictivas de cada vez mayor magnitud, que se fortalecen y reestructuran logísticamente atendiendo siempre a las «necesidades» de miles de potenciales inmigrantes que ya no contemplan una forma legal de llegar a Europa.

JMF: Extraigo de la prensa concertada: este año a pesar de que en Canarias ha aumentado en el total de España ha disminuido bastante la inmigración ilegal. La mayor parte de lo ilegales o son devueltos o se pasan al norte de Europa, aqui pocos quedan…

RP: Ya no, tras los últimos meses, la inmigración ilegal se ha disparado de forma exponencial. Ante la indolencia del actual Gobierno, la presión migratoria sobre nuestro país se ha disparado y en estos momentos volvemos a cifras muy cercanas a las del 2018. Es más, ya ACNUR, en su balance quincenal refleja que las cifras de inmigrantes ilegales llegados por vía marítima de han disparado en más de un 30%. Le media de llegadas diarias se sitúa en noviembre por encima de 480, superando las cifras de 2019 en más de un 300% para el mismo mes. En octubre de 2019, por ejemplo, en España entraron ilegalmente más de 4.000 inmigrantes y este año en octubre han llegado más de 8.000. No ha finalizado el mes de noviembre y ya se han superado las cifras del año pasado. Si bien es cierto que durante el primer semestre del año las cifras eran ligeramente inferiores al año anterior, entrado el verano estas cifras se han disparado y caminan nuevamente hacia números que nos devuelven a los peores momentos.

JMF: Y, ¿lo de que no se quedan en España?

RP: Otro mito de la izquierda. Es lógico que mucha de esta inmigración ilegal que llega a nuestro país termine en Francia -por aquello del idioma-, en Alemania, Bélgica…, pero en los últimos años se ha experimentado que un alto porcentaje de estos inmigrantes se instalan también en España. Prebendas económicas, indolencia a la hora de llevar a la práctica los expedientes de repatriación y algo que pasa por encima de la opinión pública, nuestro país es uno de los países de la UE más garantistas con los ‘menas’, de ahí que la tutela de estos no pare de aumentar según los datos de la propia Fiscalía General del Estado. Muchos se van, sí, pero cada vez más se quedan.

JMF: ¿Para qué sirve una frontera si es traspasable sin más?

RP: El problema es ese, que la izquierda no quiere que existan. Si por algunos de ellos fuese, no tendríamos fronteras, ya de hecho lo han manifestado alguna que otra vez públicamente. Las fronteras son necesarias, la inmigración ilegal jamás debe ser normalizada, es un atentado contra nuestra soberanía, nuestra seguridad y ahora supone incluso un cierto agravio contra nuestra salud. La inmigración debe estar siempre supeditada a los intereses económicos, sociales y culturales del país receptor.

JMF: La izquierda no quiere fronteras… Anda que no las había en la URSS y en las democracias populares, necesitabas SIEMPRE hasta visado…

RP: Así es y así fue cuando miles de españoles dejaron España en tiempos difíciles. Discurso al que también recurre constantemente la izquierda tratando de equiparar los inmigrantes ilegales con aquellos españoles que marcharon para buscar un futuro mejor, acorde a la legalidad de los países de destino. No recuerdo que mi padre me contase que entro en Holanda forzando las fronteras y tras un violento enfrentamiento con los guardias fronterizos, lanzándoles cal viva o atacándoles con púas -como ocurriese en el último asalto a las vallas de Melilla-. Lo que sí recuerdo es que me comentó que tuvo que pasar varias pruebas médicas, tuvo que aprender un idioma, hacerse con un contrato antes de partir y adaptarse a las costumbres y normas neerlandesas.

JMF: Inmigración legal frente a ilegal. ¿Cómo controlarla?

RP: En muchas ocasiones basta con respetar nuestras leyes de extranjería tal y como vienen contempladas. Basta con tener un mínimo de decoro con el derecho marítimo, ante esas incursiones en aguas no españolas por parte de Salvamento Marítimo, o los naufragios impostados creados en fraude de ley en el Mediterráneo Central por ONGs que pretenden sustituir la labor que en muchos casos desarrollan guardacostas libios o tunecinos. Cientos de millones de euros ha dado Europa a estos países para, entre otras cosas, la creación de esta guardia costera que logre poner fin a los flujos migratorios, pero claro, está esa otra Europa que mira hacia otro lado cuando estas ONGs pululan por el Mediterráneo echando gasolina al efecto llamada y oxigenando la actividad de las mafias de la inmigración ilegal. Una de cal y otra de arena. En estos momentos es necesario actuar con determinación, velando por el cumplimiento de las normas de extranjería con firmeza, tratando de llegar a acuerdos bilaterales con los países de origen y sobre todo, utilizar la Armada si fuese preciso para tratar de controlar esta presión migratoria. Hay que enviar el mensaje correcto, puedes venir aquí, sí, pero cumpliendo unas normas. Y si no vienes cumpliendo las normas, te irás de vuelta por dónde has venido.

JMF: De vuelta por donde has venido… ¿cómo se hace esto si ni siquiera sabemos de dónde son?

RP: En dicho caso estaría justificado el asilo o la protección internacional, pero esto ocurre en menos del 30% de las ocasiones. Ya lo reconoció la propia ACNUR este verano, más del 70% de los inmigrantes que llegan a Europa no son refugiados, ni tienen derecho a protección internacional, lo cual arroja que finalmente se logra conocer de dónde provienen y por tanto, se puede ejecutar la deportación de los mismos. En cuanto a los que inicialmente llegan sin documentación alguna, los menores lo hacen para forzar la tutela y los adultos para dificultar la repatriación, pero según las propias FCSE, al cabo de un tiempo se logra conocer de dónde provienen, bien porque vienen a visitarles o terminan enviando dinero a sus familiares. Que vengan solos y sin saber de dónde, se me antoja algo casi utópico.

JMF: La UE como tal, ¿qué hace?

RP: Yo tengo la sensación de que no hacen nada. Como he dicho con anterioridad, una de cal y una de arena. Pero al final, terminan cediendo al chantaje de los «señores de la guerra», y lo expreso así porque en sus inicios fue así, en Libia decidieron dejar el control de la inmigración ilegal en delincuentes comunes de los que finalmente tuvieron que desvincularse, ahora parece que tienen algo más sólido entre manos, pero es más de lo mismo, al final terminan por no controlar esas ONG, que como también he dicho anteriormente, no hacen otra cosa que oxigenar el problema mientras se enriquecen con la miseria. Y en el Magreb ocurre algo similar, al final terminan pagando a cada toque de campana de Mohamed o de los mandatarios argelinos, todos los años se riegan los territorios del norte de Africa de sumas millonarias para que hagan esfuerzos para controlar a los clandestinos. Disimulan durante unos meses y después el problema vuelve, hasta que reciben de nuevo otras tanda de partidas económicas y vuelven a disimular. No es la solución.

JMF: ¿Qué debería hacer la UE? También es su problema…

RP: Deberían actuar con determinación frente al problema. Quizás deberían mirar hacia Australia, que con su campaña: NO WAY, no solo lograron acabar con los miles de ahogamientos que tenían lugar en el mar, sino que también consiguieron frenar la inmigración ilegal y que se dejase de entender está, como una opción más de llegar su país. Tenemos que dejar de utilizar a Salvamento Marítimo para asistirles en el mar, suena drástico, pero no estoy diciendo ni mucho menos que dejen de ser rescatados. Simplemente estoy diciendo que si por ejemplo parten de Marruecos, es deber de la Marina Real Marroquí interceptarles antes de entrar en aguas españolas y quizás deberíamos comenzar a plantearnos el uso de la Armada para retornarles una vez estén en nuestras aguas. Pero claro, esto requiere de voluntad, de voluntad para llegar a acuerdos que no sean puramente económicos. Hay que enviar otro mensaje diferente al que estamos enviando. Se centran en considerar la inmigración ilegal desde el aspecto puramente humanitario. Y jamás consideran la gran estructura criminal que no para de enriquecerse con esta miseria humana tomando a Europa como rehén moral.

JMF: ¿Qué hizo Australia?

RP: Enviar el mensaje adecuado. «Si vienes ilegalmente, Australia no será tu hogar», decían algunas de las campañas, se actuó con determinación frente a un conflicto no solo geopolítico, sino también humanitario. A partir del 2013, cuando Tony Abbott decidió actuar con determinación, el número de fallecidos en el mar comenzó a menguar hasta el punto en el que la inmigración ilegal dejó de encontrar sentido a arriesgar su vida viajando en una balsa hacia Australia, ¿qué sentido tenía si cuando llegase a suelo australiano se me iba a deportar de inmediato? El resultado: 0 fallecidos en el mar y una lucha frontal contra las mafias dedicadas al tráfico de inmigrantes.

JMF: ¿El problema es de mafias o de pobreza en Africa?

RP: El problema es ese. La gran mayoría de los que se embarcan en la odisea de llegar ilegalmente a Europa no son los más desfavorecidos. Diversos estudios e investigaciones policiales revelan que aquellos que acaban en Europa han pagado a las mafias grandes sumas de dinero, más cuantiosas si cabe si las comparamos con el salario base en muchos de los países de origen. La miseria se queda en origen mientras la fortuna viaja en patera. Y dónde quedan los privilegios, dónde queda la protección internacional, donde queda la tutela de papa estado…

JMF: Si pagan tanto, ¿por qué no vienen en avión?

RP: Tendrían que explicar porqué y a qué vienen. No les resulta práctico, por decirlo de alguna manera.

JMF: Vista la realidad seguirán viniendo y seguiremos callando…

RP: La izquierda los necesita. Se les han caído todos los discursos, solo les queda tejer una nueva red clientelar. ¿La excusa? combatir el inverno demográfico o salvar nuestro sistema de pensiones. ¿La realidad? miremos a nuestros vecinos, la contribución neta de la inmigración ilegal es totalmente negativa.

JMF: ¿Cómo acaba eso? No hay para todos…

RP: Recemos para que un cambio de Gobierno afronte este desafío migratorio bajo otra perspectiva. Que lleguen los mandatarios adecuados para enfrentarse a este problema con la determinación necesitaría. Me consta que no soy una voz aislada y que gracias a Dios hay muchas personas que comparten una visión similar. Si el modelo australiano funcionó, existe la solución, solo necesitamos un poco de voluntad y coraje político.

JMF: Mil gracias Ruben. Un abrazo y ojalá algún dirigente afronte el problema con valentía.

RP: Nada, a ti!! Esperemos que llegue el día. Abrazo!


4 comentarios en “Rubén Pulido: ‘La miseria se queda en origen mientras la fortuna viaja en patera’

  1. La inmigración en masa, que es lo que esta sucediendo, es un problema provocado por los paises que los recibe.
    Europa mando el mensaje de que todo el mundo tiene derecho a vivir como los que se labraron su presente con el sacrificio de sus antepasados y el resultado es que al devaluar la Europeidad o el derecho a vivir en tu país con tus normas y tus leyes ha atraído a los africanos en masa y si hablamos de España a media Sudamérica que con el rollo de la madre patria están destrozando España.
    Esto solo se puede reconducir prohibiendo que efectivamente los inmigrantes ilegales se queden en España con las leyes en vigor en la mano, devolverlos a sus respectivos paises y si no al continente correspondiente y poniendo a la marina española a cuidar las costas nacionales con órdenes de hundir las naves nodrizas que, llenas de inmigrantes, vienen a España.
    Se sacan los inmigrantes del barco, se hunde la nave, se mete a los patones en la carcel se devuelve a los inmigrantes a sus costas y de paso se destruyen las bases de las mafias.
    Y si esto no basta y los gobiernos siguen hambreando a sus ciudadanos, se les mete mano y se termina con ellos, creando unos comités internacionales que enderecen las naciones africanas, que materias primas, mano de obra y fuerza joven tienen a barullo.
    En definitiva, hay que volver a colonizar Africa, eso si, utilizando un léxico distinto del usado en el siglo XVIII y una fórmula diferente
    Hay que hacer una África para los africanos, no una Europa para los africanos y si para hacerlo hay que repartir leña, se hace, que los dictadorzuelos africanos están muy gordos y lustrosos y si para meterlos en vereda hay que encarcelar a más de un presidente europeo que está chupando del bote, también se hace

  2. Magnífico estudio y mágnifica entrevista. Debería ir al Parlamento como asesor politico a ver si se enteran de una vez y no sigan haciendo oídos sordos.

  3. Yo he sido emigrante a un país «tercermundista» de los que ahora nos invaden con pateras y/o cayucos descargados desde barcos. Entré con pasaporte en vigor y para conseguir el permiso de trabajo y residencia tuve que aportar: a) Contrato de Trabajo por una empresa; b) Domicilio de residencia; c) Titulación académica; d) Vida laboral de mis últimos 5 años y certificado de las empresas en las que estuve en ese periodo. Tras una primera negativa (¡?) me fue concedido un permiso provisional, teniendo que ir los días 5 de cada mes a sellar y resellar el permiso provisional. Ésto lo hice durante 1 año, hasta que me llegó la Tarjeta de Residente (Carte de Sejour). Cada vez que había un control en la carretera (y éso era casi todos los días) tenía que presentar pasaporte, permiso, papeles del coche, etc. Ésto era en un país «tercermundista». ¿Y aquí, que nos consideramos casi «primermundistas»?.

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