Acerca de Josep Maria Francàs

Director de 'A Fondo' Radio Intereconomia. Manresa, (Barcelona). Ldo. en Ciencias Biológicas. Ex docente, ex editor, ex político y periodista. Todo con 'humor catalán'.

Nada de nada

No soy profeta ni hijo de profeta y tampoco soy psiquiatra ni hijo de psiquiatra, hoy lo tengo bien jodido. Siempre que me han preguntado, desde hace meses, ¿qué pasará en Catalunya? He respondido ante el asombro de muchos que, al margen de mucho ruido, no pasará nada. ¿Nada? Nada, porque nadie de los que mandan quiere que pase nada. Es evidente que cosas han pasado y seguirán pasando: Que el President de la Generalitat se salte la Ley, ¿no es nada?. Que la Presidenta del Parlament se salte leyes y procedimientos, ¿no es nada? Que se realice un segundo referéndum ilegal, ¿no es nada? ¿Que se promulgue una declaración de independencia, ¿no es nada? Que por primera vez se aplique el articulo 155, ¿no es nada? Realmente pienso que no. Dentro de unos años esto figurará en bien pocas líneas en los libros de historia porque al final no habrá pasado nada. Catalunya seguirá en España, y esta en Europa. Lo demás… Si es grave y si ha pasado que se ha roto la sociedad catalana, pero rota ya lo estaba.

Desgraciadamente esta suma de nadas será un gran nada. Se llegará al final a un arreglillo que consistirá en volver las cosas a su cauce de siempre sin arreglar nada de nada. Si Puigdemont no quiere la DUI y Rajoy no quiere aplicar el 155, ¿a qué jugamos? A nada.

No entiendo nada. Después del 23 de febrero hubo una LOAPA y en poco se volvió a las andadas, después de esto ¿se resolverá la crisis territorial de España o se pospondrá otra vez unos añitos? ¿Alguien me lo explica?

¡Vaya tropa!

Parece que la frase real, que se atribuye al Conde de Romanones, fue menos sutil. El dijo: ¡joder, qué tropa!, hablando de miembros de la Real Academia que, habiéndole prometido el voto, no le votó ni uno. ¿Se extrañó de una mentira? La realidad política española ha superado la experiencia del Conde, aqui, en política, miente hasta el apuntador y lo peor de la cosa es que lo damos por supuesto.

Analizando hoy quien gobierna en Catalunya, se  hace evidente que la democracia es, como dijo Churchill, el menos malo de los sistemas políticos, pero jolín habrá que mejorarla mucho y cuanto antes. En Catalunya manda Puigdemont, que no fue votado para ello, con una mayoría legítima pero que, por la ley electoral, no corresponde a una mayoría social. El actual Presidente se salta a la ley cuando le conviene y la segunda autoridad de Catalunya, la Presidenta del Parlament, hace lo mismo e incluso es capaz de saltarse sus propios reglamentos. Cuando les interesa no convocan sesiones parlamentarias y se quedan tan anchos… El Comité real de Gobierno de toda una comunidad autónoma es un sanedrín donde hay personajes de la sociedad civil a los que no han votado ni las ratas y así sucesivamente y desde hace años.

No entiendo nada. ¿Es eso la democracia o simplemente es que muchos  líderes políticos no dan la talla? ¿Alguien me lo explica?

Red clientelar

Desde el momento en el que el Gobierno inició los trámites para aplicar el famoso, y para muchos más que preocupante artículo 155, se habla de la ‘educación’ y de TV3. No es nada raro dado que hemos visto libros de texto y oyendo o viendo a la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals, que incluye TV3 y Catalunya Radio, uno constata que ha sido uno de los instrumentos clave en el diseño de la estrategia independentista. 

El nacionalismo ya desde su primera etapa se propuso colonizar Catalunya en base a una serie de ejes de conquista. El primero fue ‘funcionarizar’ Catalunya fabricando una administración de nuevo cuño con el objetivo de tener voto cautivo y sobre todo una ‘longa manus’ para llegar hasta los rincones más recónditos. Lo siguiente fue neutralizar primero y transformar después al nacionalismo la sociedad civil en base a potenciar que asumieran su control personas de esta ideología. Luego estaban los medios de información y así se creó TV3 que con la excusa, real entonces, de normalizar el catalán se convirtió en instrumento de adoctrinamiento nacionalista y, por si se escapaba alguien, se impulsó una política de riego a base de subvenciones para que los medios privados también jugaran a lo mismo. Finalmente, el nacionalismo conquistó la escuela, aupando profesores, subvencionando a los próximos y manipulando los libros de texto. De un tiempo a esta parte el nacionalismo se ha quitado la careta, y ya es soberanismo, y con él toda la estructura que levantó en Catalunya; y en esas estamos.

No entiendo nada. ¿Cómo alguien pretende con una acción puntual revertir una situación como está? Si llevan cuarenta años implementando su estrategia, ¿cuántos años habría que dedicar para ‘normalizar’ una red clientelar en toda Catalunya? ¿Alguien me lo explica?

Vuelve el ruido

Es muy frecuente que mientras estamos esperando hechos, políticos y medios de comunicación se abonen al ruido, de algo hay que vivir. Si Puigdemont irá al Senado o no irá, si declarará la DUI o convocará elecciones, si será antes o después… Puro ruido. Que cómo se aplicará el 155, que si los funcionarios harán caso, que si no, que qué puñetas harán los mossos y los trabajadores de TV3… Más ruido. Basta ver las portadas de hoy: El País: «Solo la plena restauración de la legalidad evitaría el 155». El Mundo: «Puigdemont prevé ir al Senado y abre la vía para evitar el 155». La Razón: «El 155 es imparable».

En espera de nuevos hechos, ¿no hay otro tema? Pues parece que no. Es lógico que este sea el tema relevante día tras día, pero no puede haber novedades importantes por que si, cada jornada.  Cuando ocurre esto en la información publicada, siempre recomiendo a recurrir a los hechos. Hoy por hoy estamos en que el Gobierno Central, con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos, han puesto en marcha el artículo 155 dado que Puigdemont, y con él el Gobierno catalán, no se avenía a razones y seguía adelante con su proyecto secesionista. El siguiente paso es la ‘autorización’ del Senado a la propuesta de aplicación de este artículo, que se producirá este viernes. Con la más que previsible luz verde a esta aplicación, el Gobierno deberá concretarla y lo hará, y a partir de ahí veremos con datos como se va resolviendo el tema. Esperemos pues al viernes  o sábado y después veremos.

No entiendo nada. Es evidente que los plazos ayudan a que Puigdemont pueda rectificar pero mientras pasa el tiempo con el tema abierto ¿no sigue desangrándose Catalunya y no sigue aumentando la crisis social en ciudadanos, vecinos y familias? ¿Alguien me lo explica?

¿Elecciones ya?

Tengo muy claro que en democracia las ‘rarezas’ se resuelven en unas elecciones, de la misma manera que se sobrevive a la pluralidad haciéndolas y ateniéndose a las consecuencias. Gracias a Dios que nos ha hecho así, la pluralidad es innata a nuestra especie. Aunque sea en tono de anécdota pregunten a cualquier camarero cuantos variedades de café se toman en una mesa de cinco…

Vivir en pluralidad implica que el que tiene más apoyos gobierna pero no debe nunca despreciar a los que tienen menos. Hace ya muchos años, en la Comunidad de Madrid, se produjo una rareza democrática. Esperanza Aguirre, PP, ganó las elecciones con una mayoría no suficiente, de modo que el segundo partido de la oposición, el PSOE, plateó una coalición con más diputados que ella. Cuando se iba a fraguar esto, dos diputados del PSOE madrileño se ausentaron y hicieron imposible esa mayoría alternativa. Fue el conocido ‘Tamayazo’. Esperanza, que podría haber optado con éxito a la investidura, no quiso y forzó nuevas elecciones. Saco mayoría absoluta y gobernó varias legislaturas. El caso catalán no tiene nada que ver esto, pero me ayuda a pensar que la buena solución son las urnas. La solución ideal sería que las convocará el propio Puigdemont, dado que su gobierno ha roto a la ciudadania. Si no lo hace él, lo deberá hacer el Gobierno Central en virtud del 155, aunque quizás por prudencia, dándose mas tiempo.

No entiendo nada. Una elecciones ahora tienen riesgo pero, ¿qué mejor riesgo que el de que la gente legalmente decida quien le gobierna? Pero,  ¿es prudente convocar elecciones en Catalunya inmediatamente?  ¿Alguien me lo explica?

Help Catalanes

Mi único amor a las piedras, a la tierra, es fruto de mi interés por la Geología y la Ecología, ambas materias importantes en mi formación intelectual, pero ampliamente superadas por mi predilección por la genética, también en mi curriculum, que me enseñó que por encima de las piedras están los hombres que son únicos y distintos y, por mi visión  trascendente, añado a este supuesto el plus de la dignidad máxima de cada uno de los humanos. Me importa muy poco, ya lo siento, Catalunya; me importan mucho, muchísimo,  los catalanes.

Si uno ve el video “Help Catalonia” y no sabe nada de nada, se viene abajo. Un pueblo, siete millones de ciudadanos, reprimidos y violentados en pleno siglo XXI en Europa y, ¿nadie hace nada? Si el que ve el video intenta objetivizarlo, yo lo he intentado, lo que ve es una clase práctica de comunicación en la que el fin justifica los medios y que manipula y desprecia a millones de catalanes. Curiosamente el independentismo siempre va un paso por delante: fueron los autores del primer, y único, relato sobre el derecho a decidir; consiguieron poner urnas, filmaron y viralizaran los videos de la parte de choque entre fuerzas seguridad y ciudadanos en día del referéndum que les favorecían y ahora, ya se que me dejo muchos otros éxitos de su agitprop, se han adelantado con un video que manipulando la realidad vende compasión para unas ideas que como mínimo son de los más trasnochadas y que harán retroceder a los catalanes de a pie a épocas superadas y muy lejanas.

No entiendo nada. Pobres catalanes. Los independentistas van a la vanguardia y el gobierno central, a por uvas, ¿solo da para correr por detrás y sin pillarles? ¿Alguien me lo explica?

Ajedrez epistolar

Dos no discuten si uno no quiere; dos no juegan si uno no se apunta. Es altamente difícil entender algo de lo que Puigdemont escribe, el castellano no debe ser lo suyo, porque se contradice el solito. Quizás en la intimidad y con el catalán de Aznar se entenderían mejor.

Basarse en la legitimidad de un referéndum que ni los más alterados por el virus postmoderno aceptan, es de risa. Hablar de que proclamó la Independencia en el parlament de Catalunya, es ilusorio. Decir que el Parlament suspendió la DUI, es simplemente falso. ¿En que quedamos? Bien fácil: Puigdemont está tomando el pelo a Rajoy y probablemente a sí mismo; y lo que es peor, Rajoy, al menos hasta ahora, se deja.

A la Rajoy le caben tres opciones: contestar con otra carta fantasma hablando de… da lo mismo;    aceptar que, después de un análisis profundo y de sesudos políticos, Puigdemont en el fondo ha dicho que no hizo nada; o perder la paciencia y mandarlo, con el 155, a freír puñetas. ¿Qué hará Rajoy? A estas horas parece que se le han hinchado las narices y sigue con el lento deambular del 155 a la rajoyana.

No entiendo nada. ¿Por qué hemos tenido que esperar al casi hundimiento de la economía para hacer lo correcto? ¿Alguien me lo explica?

Presos políticos

Si uno busca en internet ‘preso político’, tarea de lo más ordinaria para antes de escribir sobre cualquier tema,  como siempre uno se encuentra de todo. A las mil noticias de los ‘jordis’ en España, dado que son calificados de presos políticos por el nacionalismo y mucha, aunque no toda, de la izquierda, encontraremos cientos de noticias sobre Venezuela donde casi todos, menos la izquierda que califica a los Jordis de presos políticos, acusan al régimen de Caracas de dictadura con cientos de opositores entre rejas. Aparte de esto, y si uno insiste más, se encuentra con definiciones varias de este tipo de presos; intentando sintetizarlas diré que se podría definir preso político como aquel sujeto privado de libertad por sus ideas, cosa difícil en un país democrático, aderezado con la violación de alguna de las garantías procesales.

Cuando en España se habla de pesos políticos y los así calificados tienen posibilidades de defensa letrada, derecho de recusación y de revisión de las decisiones judiciales y el derecho a recurrir a tribunales superiores  no solo es difícil de creer sino incluso de argumentar.

No entiendo nada. ¿La disensión política es patente de corso para saltarse la ley, enfrentarse a la autoridad y destrozar lo que uno quiera? ¿Alguien me lo explica?

Los jordis

Ayer, la juez Lamela, ordenó prisión incondicional sin fianza para los que en Catalunya se conocen como ‘jordis’. El líder de Òmnium, permítaseme omitir lo de cultural por razones obvias,  y el de la ANC, entidades privadas que desde hace tiempo se han erigido en coautoridad en Catalunya, han sido corresponsables de todo lo que está pasando en esta, hasta ahora, Comunidad, y de hecho nadie duda que lideran la insurrección de la calle. Parece que la juez ha decidido que lo que era un hecho, más que palmario, pasara a tener también entidad de derecho y les ha mandado a ‘pensar’ una temporada en terrenos madrileños. No soy partidario de la prisión provisional o preventiva y pienso además que en muchos casos es un abuso real por parte de la judicatura, pero dado que no soy ni juez, ni fiscal, ni siquiera abogado, no suelo pronunciarme en los casos concretos. Si soy educador, enseñante más bien, y fruto de mi experiencia sé que es básico que ‘el que la hace la pague’, aunque la pague poco, y que cuando se  te rebota un alumno y se enfrenta a tu autoridad, hay que pararle los pies individualizándole o adiós clase.

No entiendo nada. ¿Quién en su sano juicio puede pretender que saltarse la Ley y liderar  una masa para impedir una actuación judicial en un país democrático no es delito? ¿Alguien me lo explica?

El 155

 

A una Declaración Unilateral de Independencia en diferido de Puigdemont, el Gobierno, y el PSOE y C’S, han respondido con la aplicación del 155 en diferido. Lo que parecía el recurso último, solo a aplicar en caso de no queda más remedio, la semana pasada pareció la manera más proporcionada y tranquila de responder a lo que cada día supone un pasito más en el íter de la creación de esa llamada República catalana de nuevo cuño.

Para mi la virtualidad del 155 es que, además de haber dado un tiempo a rectificar, solo afecta a los insurrectos y al mismo tiempo es altamente modulable. No sé por qué se ha magnificado tanto esta medida, cuando lo único que hace es dotar al gobierno, previo paso por el Senado, de la facultad de revocar en el mando a personajes que han decidido estar por encima de la ley, que se comprometieron a defender, y a no cumplir con las obligaciones, para las que fueron elegidos.

Desgraciadamente, cuando alguien se empeña en amotinarse y no recula, la opción para hacerle volver a la legalidad siempre pasa por alguna medida impositiva y en general si no hay voluntad de corregirse por parte del sedicioso la medida represiva con el tiempo siempre va a más.

No entiendo nada. Es evidente que responder a Puigdemont aplicando el 155 supone un riesgo pero, ¿qué escenario es peor? ¿Encontrarse con una reacción desmesurada o que la bola crezca tanto que pararla entrañe una violencia peor? ¿Alguien me lo explica?