El hecho es más bien luctuoso. España ha sobrepasado la escalofriante cifra de 5.000.000 personas en paro registradas en el antiguo INEM. Los 5.040.222 desempleados reales constituyen el máximo histórico desde 1996. El drama no solo sigue, sino que aumenta. Si bien es verdad que la subida del desempleo en febrero de este año, es la menor de un febrero desde 2008. ¿Implica esta ralentización un horizonte pronto de inversión de la tendencia? La mayoría de expertos responden, sin pensarlo dos veces, negativamente a mi pregunta. Todos los analistas nacionales e internacionales coinciden en que iremos a peor.
Me da pena ver como la consternación de hoy se quedará solo en lágrimas de cocodrilo de nuestros políticos. El Gobierno espera a que el tiempo lo arregle y la oposición critica suave porque no olvida que tampoco supo hacer nada. Los gobiernos no crean empleo, solo pueden facilitar las condiciones para que la economía reviva. No soy el que tiene la solución pero no entiendo que detrayendo recursos a los ciudadanos alguien espere el milagro de que despierte nuestra economía. Sea como sea, hay que reducir drásticamente la administración en todo aquello que suponga un peso muerto. Se enfade quien se enfade, hay que forzar a la banca a abrir el grifo del crédito con un riesgo real aunque moderado. Moleste a quien moleste, hay que bajar todas las cargas impositivas a nuestras empresas, autónomos y ciudadanos. Pienso que con estas tres ideas bien desarrolladas por los que sepan, otro gallo cantaría.








