La extraordinaria, o más bien la infumable, ola de calor que nos derrite está trayendo pactos históricos: La Troika con Grecia, USA e Irán y, salvando las distancias Mas y Junqueras. Vaya mesecito.
El último pacto conocido es el de ‘Occidente’ con el régimen, hasta ahora maldito, de los Ayatolás. Involucrados en este acuerdo están China y Rusia además de la UE, Reino Unido, Francia, Alemania y sobre todo USA que, en el fondo, es la que ha pactado.
¿Qué sentido tiene pactar con el mal? Visto así, ninguno. Probablemente el término en discusión no debería ser ‘el pactar’, sino en qué es el mal.
¿Qué era peor, Gadafi o sus sucesores en Libia? ¿Quiénes eran más malvados, los Talibanes que luchaban contra Rusia o los que luchan contra EEUU? ¿Es peor el ISIS o Al-Qaeda? A mí que me cuentan sino estoy allí.
Si Irán acepta una serie de condiciones que nos inquietan, porque no declararle país normal si tenemos un importante enemigo común.
No entiendo nada. ¿Aún no hemos aprendido que la política internacional no debe basarse en buenos y malos, sino más bien en aliados o no? ¿Alguien me lo explica?









