Ganar tiempo

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Sigue desojándose la margarita en la política catalana: ¿elecciones sí o no, antes de las municipales sí o no, lista única sí o no? Es un cúmulo de interrogantes que sirve para marear la perdiz y sobre todo para estar en las portadas de los medios de esta comunidad de un tiempo a esta parte tan aburridamente endogámica.

Desde las últimas elecciones, en las que Mas perdió diputados a mansalva, no parece que haya otro tema en la política catalana que no sea el sueño de la independencia haciendo real el dicho que de ilusión también se vive aunque, a la luz de la economía real y de los datos de inversión en tierras catalanas, podamos constatar que si bien se vive, o sobrevive, cada vez se está peor.

Habrá elecciones: qué remedio, ya les gustaría que no hicieran falta, pero son inevitables. Cuándo serán: lo más tarde posible dado que el que las convoca aun ganándolas, que no está nada claro, perderá muchos diputados y con ello mucho poder, hay que ganar tiempo. Con lista única: ni hablar; nadie, ni siquiera los ilusos de Esquerra regalan tan fácil, antes de la batalla, una victoria.

No está nada claro lo que pasa por la cabeza de Mas y menos si uno repasa sus últimos movimientos, hay cabezas que son incomprensibles, pero si podemos analizar que la opción de ganar, aunque sea por los pelos, unas elecciones y encontrase frente a un Parlamento español sin mayorías absolutas y fuertemente dividido, posibilitan un tipo de negociación que hoy es del todo imposible.

No entiendo nada. Que nadie se engañe, hoy el objetivo de Mas no es la independencia de Cataluña sino simplemente ganar unas elecciones y seguir gobernando. Dado que tanto al PP como al PSOE les interesa mucho más un interlocutor en la Generalidad de CiU que de Esquerra, ¿qué estarán dispuestos a hacer para que Mas continúe gobernado? ¿Alguien me lo explica?

No somos ovejas

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Fiarse de las encuestas es pecar de inocentes, pero no hacerles caso en nada es cuanto menos ingenuo. Son muchos los sondeos que evidencian el ascenso muy significativo, parten de la nada, de Podemos y que ahora empiezan también a destacar el auge de Ciutadans. Es evidente que ambos nacen en momentos distintos y, que si bien se parecen como un huevo a una castaña, los dos se están comportando como partidos refugio para todos aquellos que se han visto despreciados por sus partidos de toda la vida y, no lo olvidemos, reciben el apoyo de muchos que no creen en la política y que nunca votarán a los que ‘ya sabemos lo que hacen’.

Me da la sensación de que los electores, que o bien no votaban habitualmente o que votaban a los partidos de siempre, según sean más de izquierdas o de derechas van a acabar votando a una de estas dos formaciones. Lo que no tengo tan claro es la traducción en votos del desgaste de populares y socialistas por seguir considerando a sus votantes como votantes cautivos o lo que es lo mismo como meras ovejitas que siguen al pastor con la ayuda, alguna que otra vez, de los perros del miedo a que gana el enemigo. En algunos sondeos el PSOE sobrepasa al PP aunque en la mayoría el desastre de Rajoy no es capaz de sucumbir al nefasto recuerdo del partido de Zapatero. El tiempo y el test de las autonómicas y municipales nos darán más pistas.

No entiendo nada. Tanto al PP como al PSOE les llegan continua alarmas de rotura de las adhesiones incondicionales que suponían en sus votantes y no reaccionan. ¿No ven que muchos queremos castigar la prepotencia y cerrazón del PP y el PSOE sin castigarnos a nosotros mismos votando a Podemos? ¿Alguien me lo explica?

Yo no soy Charlie

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La masacre producida ayer por tres terrorista que, al grito de  «¡Alá es grande, Alá es grande!», asesinaron en París a doce personas e hirieron a diez, cinco de gravedad, en los locales de Charlie Hebdo, pone sobre la mesa varios debates que siguen sin resolverse. El primero, y más importante, es ¿cómo combatir eficazmente el terrorismo?, el segundo, no menor, ¿es esto el Islamismo?, y el tercero, que no debe justificar en absoluto el atentado ni siquiera rebajar un ápice nuestra indignación por este ataque directo a la libertad de expresión, consiste en preguntarnos ¿hasta dónde debe llegar esta libertad? ¿Le pondremos algún límite no por autocensura, basada en el miedo a los violentos, sino por el justo respeto que debe merecernos la dignidad de las personas y sus sentimientos religiosos?

Son debates distintos que no deben mezclarse. Es clave analizarlos independientemente sabiendo que la ventaja de nuestra civilización es esta: sabemos y podemos discutir los límites de una libertad e incluso equivocarnos en definirlos y lo hacemos sin violencia ni coacción.

Dejando al margen hasta qué punto es libertad de expresión el insultar o el reírse de los sentimientos de otros, yo no lo haría ni justificaría nunca y por eso “no soy Charlie” si estoy dispuesto a solidarizarme con el que lo hace por equivocado que esté, estoy con Charlie, aquí el problema que se plantea es de legítima defensa: no podemos ni debemos aceptar la coacción de la violencia ni siquiera contra el que no piensa como yo. Me sumo a Voltaire cuando afirmó: “Estoy radicalmente en contra de lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a expresarlo”

No entiendo nada. Además de grandes muestras de consternación, ¿está occidente capacitado para coger el toro por los cuernos y convencidos de que nuestra civilización no relativizar los logros en derechos y deberes que nos han hecho libres? ¿Alguien me lo explica?

Año nuevo, vida vieja

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Si bien el nuevo año llegó con el día uno, laboralmente y  sobre todo en términos de normalidad, empieza hoy. Acabada la Navidad en sentido amplio, toca volver a la realidad de cada día arrimando el hombro para ganarnos los garbanzos aunque cada vez toquen menos legumbres por más horas de trabajo que le echemos.

¿Qué cambia con el paso del año? La verdad es que muy poca cosa. La vida, y la realidad con ella, poco entiende de cambio de fechas. Todo sigue igual y lo de vida nueva se queda para la literatura. El año nuevo si algo trae es más vida vieja porque se constata que hemos quemado un año, algunos para bien y otros para mal; cada uno sabe cómo le ha ido.

Si es verdad que, en la mentalidad de los que nos dirigen, el cambio es importante. Hemos pasado de ser súbditos contribuyentes a votantes y eso no es para nada anecdótico. La prueba del siete es la bajada de IRPF que, con fecha uno de enero, se nos acaba de aplicar. Valemos más o mejor dicho valemos algo: un voto.

Ahora solo falta que cada uno haga valer el voto que deberá depositar a lo largo de este año al menos en dos ocasiones.

No entiendo nada. Ahora somos un voto y esto para nuestros dirigentes es la llave de permanecer o conquistar el poder. ¿Cuánto vale nuestro voto? ¿Se compra solo con promesas o votaremos por los hechos? ¿Podrán, como piensan ellos, con palabras y algún gesto cambiar nuestra intención de voto en los pocos meses que quedan hasta las primeras elecciones y luego hasta las generales? ¿Tan fácilones somos? ¿Alguien me lo explica?

Vaya joyita

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Pensaba yo dedicar este último texto a felicitar las navidades pidiendo para todos ustedes lo que mi madre, de pequeñito, siempre pedía en sus oraciones: salud y trabajo. Eso mismo les deseo a todos añadiendo, ya de mi cosecha, que también les deseo la paz de ser libres.

Deseada su felicidad no me resisto, aunque sea por contraste, a contarles que este pasado domingo Pablo Iglesias Turrión dio su primer acto multitudinario en Barcelona. No dijo más que eslóganes y lugares comunes como buscando contentar a todos los que le escuchaban y servir mensajes para televisión de los que transmiten frescura aunque sean vacíos o inaplicables. Después de la famosa entrevista con Ana Pastor, ya me di cuenta que lo suyo es criticar a todos pero no es capaz de concretar nada posibilista que se pueda hacer. Sabe de problemas e ignora soluciones. Mal vamos.

Repasando lo dicho por el chico de Podemos en Barcelona me golpeó duramente el intelecto parte de su discurso y he pensado en traerlo a colación para visualizar lo más opuesto a la Navidad.

Dijo el susodicho y es textual: «No he venido a Cataluña a prometer nada a nadie, a prometer nada a cambio de votos o a cambio de favores, no me gustan, no me fío de los políticos que hacen promesas, eso sí, os prometo una cosa: a mí no me veréis darme un abrazo ni con Rajoy ni con Mas». Medítenlo sin más y tiemblen de lo que nos espera si manda esta joyita.

No entiendo nada. Que sepa yo el hombre es un ser social y la palabra, que nos eleva de animales a hombres, sirve para hablar incluso desde la disparidad. ¿Es humano alejarse solo de los demás por su ideología? ¿No es ya sectarismo y manifestación de odio prometer no abrazar por diferencias ideológicas? ¿Alguien me lo explica?

Iguales ante la Ley

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El juez Castro en el auto de apertura de juicio oral, como era de esperar dado que siempre ha actuado en el mismo sentido, ha imputado a la Infanta como cooperadora necesaria por dos delitos contra la Hacienda Pública cometidos por su marido Iñaki Urdangarín. El auto no es apelable, no cabe recurso, aunque sí pueden los acusados reproducir ante el tribunal de la Audiencia de Palma que les vaya a juzgar las peticiones que consideren no atendidas. Es entonces cuando probablemente sus abogados vuelvan a invocar la ‘doctrina Botín’ que Castro ha desestimado por considerar que las causas contra el fisco afectan al interés general, y por tanto solo cabe aplicar la llamada ‘doctrina Atutxa’ que sí permite enjuiciar a una persona con la única petición de la acusación popular.

Para mí lo más sorprendente no es que el juez desestime la ‘doctrina Botín’ sino que vaya a juicio como imputada y nadie más, ni el fiscal, ni la abogacía del Estado, ni la Agencia Tributaria, la acusen. Cuando estalló el caso Urdangarín, multitud de próceres del derecho me comentaron, a la luz de lo que se sabía, que lo único punible serían los delitos fiscales, si los había. Lo demás, me decían, es muy difícil de valorar y por tanto de probar y juzgar: La vida es muy rica y la valoración de un personaje promocionando instituciones no es fácilmente tasable. Pienso que todo sigue igual y que por tanto la condena, si la hay, será sobre cuestiones fiscales y poco más.

No entiendo nada. Por culpa de Urdangarín y otros muchos personajes que desde la política han creado una gran sombra de duda sobre la extensión de la corrupción en España, la sociedad ha dicho basta y está dispuesta a manifestarlo en clave electoral. ¿Hemos de entender que el rechazo a este clima y su reacción popular es lo que ha hecho que últimamente parezca que la justicia cae con menos contemplaciones sobre estos personajes? ¿Alguien me lo explica?

USA mira a Cuba

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Ayer, en comparecencias simultáneas, Barak Obama y Raúl Castro comunicaron al mundo su voluntad de restablecer relaciones entre Cuba y USA, cincuenta y tres años después del inicio del embargo. La noticia es relevante porque rompe un estatus de ‘guerra fría’ y de aislamiento casi total. USA mirará a Cuba y el único motivo que dio Obama, fuera del “todos somos americanos”, es que la política del “aislamiento sometido a la isla no ha funcionado” y por tanto “es hora de cambiar de política”. ¿Ha ocurrido algo que no sepamos?

Las negociaciones para llegar a este punto llevaban meses abiertas y avanzando y ayer simplemente fue el día para intercambiar presos y anunciar al mundo el inicio de una nueva etapa. Si bien en Cuba la cosa es teóricamente fácil, el que manda, dictador, decide y ya está, en USA las cosas no son tan fáciles. Los demás también opinan y deciden. ¿Qué hará el Congreso? Son cosas de la democracia que, si bien parece que solo complican las acciones, lo que hacen es como mínimo madurar las decisiones para que no se queden en ocurrencias.

El ministro de Exteriores español corrió ayer tarde mismo a coger un micrófono para darnos a entender que, de alguna manera, España estaba en el ajo y él lo sabía. Diplomáticamente sabemos que Canadá y especialmente el Vaticano, de la mano del papa Francisco, han sido protagonistas de este cambio; y también sabemos que García Margallo fue el último ministro extranjero en pisar La Habana sin que Castro le hiciera el mínimo caso.

No entiendo nada. Cuba, como tal, sigue igual y lo único que puede haber cambiado es la necesidad de EEUU de contener a Putín y rematar a Maduro. ¿Explica esto el riesgo de Obama de no encontrar en su propio país los necesarios apoyos? Si al final Cuba se abre realmente a USA, ¿los intereses españoles tendrán la recompensa por ser el único país de la UE que ha permanecido a su lado? ¿Alguien me lo explica?

Pobre Cataluña

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Nunca me ha gustado la identificación de ciertos personajes con un país, y nunca me han gustado los que hablan en nombre de todos. Siempre me ha parecido que la clave está en el yo, no en el nosotros, y que uno es, como mucho, solo dueño de sus actos y no de los de los demás. Puede ser que por el especial valor que doy a la persona, a cada persona, es por lo que no puedo ser nacionalista y encajo mal en los tan monolíticos partidos políticos. Yo ya sé que Pujol no es Cataluña, lo que no tengo claro es que eso lo sepan muchos de sus conmilitones. Para muchos nacionalistas catalanes estas identificaciones eran totales: Cataluña, nacionalismo, Convergencia y Pujol eran lo mismo y fuera de ellos eras un traidor a tu tierra. Es por ello que cuando el 25 de julio de 2014 el entonces Molt Honorable reconoció irregularidades en dinero ubicado en el extranjero tembló todo: El padre de la nueva patria no era trigo limpio. Siendo él quien era y lo que había querido significar, la cuestión personal forzosamente adquiría características de crisis del nacionalismo. Inmediatamente los suyos hablaron de temas personales, pero se alejaron de él hasta que se dieron cuenta de que el paradigma del oasis catalán temblaba por esta autoinculpación táctica.

Hoy lo que era un ‘mea culpa’ se ha convertido en una imputación jurídica que amenaza con sacar a la luz más datos que profundicen en la nula virtud de los grandes hombres del nacionalismo catalán al constatar que, tampoco a ellos, les importa un pimiento ni la tierra, ni la historia, ni siquiera sus compatriotas. Pobre Cataluña.

No entiendo nada. Hemos vivido tiempos de admiración y seguimiento de mesías políticos. ¿Cómo reaccionarán los catalanes si acaba por descubrirse que la motivación de sus líderes para dedicarse a la cosa pública no era ‘hacer país’ sino, a costa de ellos, hacerse un buen patrimonio? ¿Alguien me lo explica?

Madrid centro izquierda

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Es evidente que estamos en periodo preelectoral. Las elecciones municipales y autonómicas están a la vuelta de la esquina y con ellas se abrirá el periodo electoral de las generales. Al igual que en las últimas elecciones europeas, mientras los distintos partidos están presentando sus diversos candidatos, el PP sigue con el síndrome ‘Cañete’ o lo que es lo mismo: no mueve ficha.  La fama que tiene Rajoy de dominar los tiempos políticos sigue marcando los pasos del PP. Puede ser que le saliera bien en la europeas, nunca lo sabremos, y puede ser que le salga bien ahora; pero, ¿le habría salido mejor siguiendo los mismos tiempos que los demás? Imaginación al poder.

Parece que la no nominación de alcaldables y demás por parte del PP no obedece solamente a lo peculiar del control de tiempos de Rajoy, sino al riesgo de equivocarse de candidatos. Las últimas elecciones municipales y autonómicas supusieron una revolución a la derecha gracias a la nefasta actuación del gobierno de Zapatero. Muchos electores hicieron pagar a sus alcaldes por el enfado que tenían con el presidente del Gobierno. La historia es muy posible que se repita y, al menos en las encuestas, el PP sufrirá un revolcón antológico y puede perder comunidades tan significativas como Valencia y Madrid, así como sus respectivas capitales. No es baladí el nombre del candidato ni mucho menos. La situación es tan preocupante que acertar con el candidato será vital. Un buen candidato, aquél capaz de tirar del electorado y ganar la elección, es al mismo tiempo un posible referente frente al liderazgo de Rajoy, y ahí está el problema. No es un problema de tiempos sino de riesgo, y decidir cuesta.

No entiendo nada. Parece que en Madrid el PP buscará como candidato a quien pueda arrastrar votos del centro al centro izquierda para así debilitar a su gran oponente, el PSOE. ¿No se dan cuenta sus gurús de que de la izquierda nunca pillarán nada, y que mucha derecha no comulga con el PP de Rajoy? ¿Alguien me lo explica?

Movimiento Ciudadano

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Este fin de semana se ha celebrado en Madrid un nuevo acto de la plataforma política, Movimiento Ciudadano, cuyo principal motor es el partido de Albert Rivera presente solo en Cataluña. En el acto se visualizó el apoyo de gente de lo más variopinto que va desde Joaquín Leguina, militante del PSOE y expresidente de la Comunidad de Madrid, a Manuel Conthe, expresidente de la CNMV nombrado por Zapatero, y uno de los fundadores de UPyD y actual eurodiputado, Fernando Maura; todos ellos situados en el centro izquierda.

Parece evidente que tanto el PSOE como el PP, intercambiables en multitud de cuestiones, han dejado huérfanos políticos a muchos de sus votantes y que estos ciudadanos están buscando a quién votar. Ahí se sitúa sin duda la que al empezar la crisis era la clase media, que ha visto cómo para los grandes partidos, sin ser la responsable, sí la ha convertido en víctima y pagadora de casi todo el desaguisado. Albert Rivera quiere presentarse como el político que quiere restaurar la clase media y hace bien.

No sé si va a colocarse en el centro izquierda, compitiendo con UPyD, o en el centro derecha, compitiendo con Vox; casi me da lo mismo. Lo que tengo claro es que debe tener como referencia programática todo aquello que une a la gente de centro en España: honradez, compromiso con la educación, estado eficaz pero reducido, no atosigar desde la política a la sociedad civil, impuestos justos y no esquilmatorios, nada de nacionalismo; y deben evitar lo que nos separa dando libertad de voto en los temas de conciencia: matrimonio y familia, aborto y eutanasia, etc.

No entiendo nada. Son muchos los ciudadanos que ahora quieren castigar al PSOE y al PP votando otras opciones, sin castigarse ellos mismos votando a Podemos. ¿Sabrán C’s y los demás, captar las inquietudes de la sociedad civil sin la tentación de vampirizarla? ¿Alguien me lo explica?