Se acuerdan cuándo en el debate a dos, previo a las elecciones generales, Pedro Sánchez faltó directamente a Rajoy llamándole indecente y Rajoy le espetó: hasta aquí hemos llegado, y prosiguió el debate. Ayer Rajoy hizo más de lo mismo y dijo al secesionismo catalán, ahora personalizado en Puigdemont, ‘hasta aquí hemos llegado’ que será, al igual que en el debate un punto y seguido o quizás, por fín, un punto y aparte.
¿Qué ha pasado en Catalunya? Ha pasado que Podemos les rompe el equilibrio, ha pasado que Ada Colau les ha ganado las generales, ha pasado que Esquerra no estaba dispuesta a reeditar el pacto en una nueva convocatoria, ha pasado que las encuestas daban a Convergencia un final traumático y ha pasado que nadie entendía que por un hombre, un nombre tal vez, se paralizara todo.
¿Cambia esto algo en el Estado? Sin duda el proceso catalán abre un nuevo tiempo en España. ¿Cómo se va a formar gobierno entre el PSOE y aquellos que juegan con la unidad de España sin que esto lleve a los de Sánchez al cementerio político? Las coordenadas derecha e izquierda, que impedían cualquier entendimiento entre PP y PSOE, ahora han pasado a mejor vida y ya mandan sin duda las coordenadas del ‘con o contra España’.
No entiendo nada. ¿Es legítimo que frente al definitivo envite secesionista PSOE, Sánchez, y PP, Rajoy, vayan a la suya? ¿No será, al igual que en Catalunya, tiempo de enterrar personalismos? ¿Alguien me lo explica?









