Tengo que reconocer que los problemas personales del ex ministro no me interesan un pimiento. El sabrá lo que ha hecho y la justicia dictará lo que tenga que dictar. Si es verdad que, a pesar de que no hay denuncia por parte de la que fuera su mujer, la policía intuyó sospechas y gracias a la miserable ley, presentada por él cuando era ministro, está obligada a ponerlo en conocimiento del juzgado de violencia de género que actuó imputándole por indicios de la comisión de este delito. El niega los hechos y habla de denuncia falsa como tantos y tantos hombres que gracias este bodrio legal han visto arruinada su vida.
Curiosamente gracias a la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que López Aguilar avaló como ministro, no han disminuido significativamente los maltratos y sí han aumentado considerablemente las denuncias falsas; magnífico resultado sin duda de una ignominiosa ley socialista que, como tantas otras, no ha sido capaz de revocar el PP que históricamente solo sirve para mejorar la economía a fin de poder seguir pagando los estropicios más que caros de una sociedad dejada al albur destructivo del socialismo.









